
El pequeño Diablete



Por Francisco Hernández Delgado
Lanzarote cuenta con dos tradiciones, que representan el más puro carnaval popular de Canarias, ‘Los Buches’ y ‘Los Diabletes’, los primeros tienen su origen en las antiguas ceremonias de ofrendas al mar y los segundos representan a los antiguos mahos danzantes.
En el marco de las fiestas lanzaroteñas, existieron también otras figuras, que llenaron de color y luz las calles y plazas de nuestros pueblos.
Salpreso.com
[Jueves, 26 de febrero de 2009]
Esta tradición tiene su origen en el punto de unión de ritos y costumbres africanas y americanas. “Las cuadras de la señorial casa de don Pedro Cabrera fue uno de los escenarios donde nació la máscara de los toros de Tiagua”, afirma Francisco Hernández, asesor cultural del Ayuntamiento de Teguise, utilizando sus habitantes el modelo de las vacas del lugar para confeccionar el disfraz, con sus esquilas y adornos. Entre las personas que potenciaron la tradición de estas máscaras encontramos a Jordán López Pérez y don Juan Parrilla, a los que acompañaban en sus desfiles una animada parranda.
Por: M.L.Fika Hernando, M.C. Chas Barbeito, M.P. Martínez Rodríguez, T. Ortíz Martínez, 
J. Bravo Martínez, M.A. Suárez Robaina
El archipiélago canario cuenta con una gran tradición curanderil. Las dificultades de comunicación a que han tenido que hacer frente los pobladores de las islas junto con las oleadas de inmigrantes llegados de tierras lejanas, han impulsado el desarrollo de una medicina popular que hunde sus raíces en la cultura autóctona contagiada de elementos rituales que han ido acoplándose hasta alcanzar una perfecta simbiosis. El resultado está a la vista. Porque el curandero canario aparece revestido en muchos casos del hábito del santón y del brujo. De una brujería blanca, con sabor a folklore, sumida en el marco incomparable de estas tierras áridas coronadas por los volcanes.
Por: M.L.Fika Hernando, M.C. Chas Barbeito, M.P. Martínez Rodríguez, T. Ortíz Martínez, 
J. Bravo Martínez, M.A. Suárez Robaina
Contra el mal de ojo
• Cura: En realidad no se trata de una cura sino de una medida preventiva. Las personas colocarán los dedos pulgar e índice de cada mano en forma de cruz. Si se sabe que una persona ha provocado el mal de ojo, es necesario estar en posesión de unos pelos suyos
• Rezado: «Tres garbancitos tiene en el culo, quítale dos, déjale uno. Vírate al monte, vírate el culo y déjalo andar. Mira hacia el monte, mira hacia el mar, huélele culo y déjalo cortar».
Por: M.L.Fika Hernando, M.C. Chas Barbeito, M.P. Martínez Rodríguez, T. Ortíz Martínez, 
J. Bravo Martínez, M.A. Suárez Robaina
Pedro, el pescador de La Santa, murió sin revelar su secreto. Un buen día dejó de ir a pescar porque había visto en sueños algo espantoso, maravilloso. Algo extraordinario. Algo que se llevó a la tumba.
Mateo, el famoso curandero de La Asomada, vino volando sobre su burro desde la Villa de Teguise hasta su casa. Misteriosamente y en solamente diez minutos. Después de este acontecimiento no domeñó más su lengua.
Sobre su cabaña de Maneje, Emeterio perdió la razón porque veía durante la noche luces esporádicas al mismo tiempo que escuchaba ruidos de cadenas.
Por: M.L.Fika Hernando, M.C. Chas Barbeito, M.P. Martínez Rodríguez, T. Ortíz Martínez, 
J. Bravo Martínez, M.A. Suárez Robaina
Fracturas: envolver paños empapados en ron y agua tibia, y sujetar con venda s e ir vertiendo ron y agua cuando se seca el interior.
Tirón muscular : calentar un poco de aceite dulce, no mu y caliente, más bien tibio, y frotar con él la zona afectada.
Trilladuras, cardenales en el hueso o exteriores: petróleo, alcohol y aceite dulce. Poner sobre la zona afectada. Si el golpe es de hace algún tiempo entonces se tibia.
Costillas abatidas: poner una ventosa sobre la misma hasta colocarla en su lugar.
Por: M.L.Fika Hernando, M.C. Chas Barbeito, M.P. Martínez Rodríguez, T. Ortíz Martínez, 
J. Bravo Martínez, M.A. Suárez Robaina
Nos hemos basado en la búsqueda de las últimas remrn1scencias de hierba medicinales que todavía hoy, afortunadamente, forman parte integrante de la cultura y vida rural en algunos pueblos de nuestro archipiélago.
Los remedios curativos empíricos y sencillos que junto con las planta medicinales conejeras se vienen utilizando desde tiempos remotos, lejos de enfrentarse a la medicina oficial, o ser motivo de burla , aportan un conocimiento serio y efectivo para el saneamiento de diversas enfermedades, cuyo valor y aplicaciones son virtuosas.