Curas y rezados en Lanzarote

Por: M.L.Fika Hernando, M.C. Chas Barbeito, M.P. Martínez Rodríguez, T. Ortíz Martínez, curanderos
J. Bravo Martínez, M.A. Suárez Robaina

Contra el mal de ojo

Cura: En realidad no se trata de una cura sino de una medida preventiva. Las personas colocarán los dedos pulgar e índice de cada mano en forma de cruz. Si se sabe que una persona ha provocado el mal de ojo, es necesario estar en posesión de unos pelos suyos
Rezado: “Tres garbancitos tiene en el culo, quítale dos, déjale uno. Vírate al monte, vírate el culo y déjalo andar. Mira hacia el monte, mira hacia el mar, huélele culo y déjalo cortar”.

Contra el pasmo y la pulmonía

Cura: Se guisa agua con un poco de orina y se da al enfermo para que lo aspire y lo tome.
Rezado: Todos los presentes se santiguan cuando se menciona un nombre sacro. “Yo te santiguo en nombre de Dios y con la mano de la Virgen María, que no es la mía. Donde Jesús es nombrado todo mal o quebranto es quitado. Donde Jesús se nombró todo mal o quebranto se quitó. Y así como estas palabras son ciertas y verdaderas te lo quiten, nombre de la persona, el pasmo, que tu cuerpo tenga y no haga mal ni a ti ni a nuestro Señor Jesucristo. Amén”.

Contra males de estómago y de vientres

Cura: Se aplican masajes estomacales a base de un ungüento elaborado con grasa de pardela, alcanfor y aceite de beleño. Posteriormente, se da a tomar al enfermo una taza de agua hervida con siete hierbas: pasote, manzanilla, romero, incienso, morisco (ajenjo), apio, hierbaluisa y brotona (abrótano). En los casos de “cólico miserere” se sopla reiteradamente al enfermo por el ano, de modo que el aire insufle la tripa doblada y la enderece .
Rezado: Se trazan tres cruces de forma continua sobre el estómago vientre del enfermo. “Jesús, Jesús, mil veces Jesús”. Donde Jesús se h a nombrado todo el mal sea quitado. Bocado mal comido , leche mamada , tumor , sangre, cólico o quebranto que en la barriga de Fulano/a esté, yo lo corto con mi mano pecadora y con la tuya de gloria. Así como Jesús entró en Belén y murió en Jerusalén, y estas son ciertas y verdaderas, yo te corto con mi mano pecadora y con la tuya de gloria, y te tiro al fondo del mar. Se rezan tres credos”.

Contra el mal de daño

Cura: Se pasa por el estómago del enfermo un papel untado en miel y aceite. Luego se le dan a tomar tres cucharadas de miel al tiempo que se le aplican masajes estomacales. Se rezará un Credo y se efectuará un santiguado. Este tratamiento debe repetirse durante tres días consecutivos. Al final de cada tratamiento, el papel untado con miel y aceite, después de coger el calor de una vela, se colocará sobre el estómago del enfermo y se sujetará rodeando el tronco con una ancha tira de tela.
Rezado: Durante los rezados, los familiares irán trazando cruces sobre el enfermo y la santiguadora, a la par que reza, frotará con aceite el estómago y le apuñará la piel por los lomos hasta que restalle. En un segundo rezado se dejarán sobre el estómago del enfermo unas hojita s de cualquier arbusto que haya estado presente. “Daño malo, daño maligno, aquí sos llegado, aquí sos venido. Yo te corto con mi mano pecadora y la Virgen Santísima con la suya de gloria. Donde Jesús se nombró, todo el mal y peligro se quitó. Donde Jesús es nombrado todo el mal es quitado. Amén”.

Contra la fiebre o la calentura

Cura: Se guisa agua con una matita de sanguinera y se le da a tomar periódicamente al enfermo. A continuación se efectúa el rezado.
Rezado: “Donde Jesús fue nombrado todo el mal se ha quitado: ardor, calor, resfriado y otra calentura cualquiera. En el nombre de esta criatura yo te corto y te parto, que se de cómo el agua en el mar. Dios con sus manos de gloria y yo con las mías pecadoras. Si te entró por la frente, San Vicente. Si te entró por los ojos, Santa Lucía. Si te entró por la nariz, San Luís. Si te entró por los oídos, San Isidro. Si te entró por la boca, Santa Apolonia. Si te entró por la garganta, Santa Clara. Si te entró por los brazos, San Lázaro. Si te entró por la barriga, Santa María. Si te entró por las piernas, San Amaro. Hasta que te entre la gracia de Dios. Amén. Se rezan tres veces una Salve, un Ave María y un Gloria”.

Para purificar la sangre

Cura: Se guisa agua con un poco de moradillo, se le da a tomar al enfermo y se le aplican paños de esta infusión.
Rezado: Se repetirá cuantas veces se quiera pero siempre untando al enfermo con un unto de puerco mezclado con tierra fina cogida de la puerta de su casa. “¿Con qué curará? Con un unto de puerco y tierra molida detrás de la puerta que se cogerá, diciendo tres veces: ¡Jesús y María! ¡Jesús y María ¡ ¡Jesús y María¡”.

Contra males de garganta y de oídos

Cura: Para los males de garganta se guisa agua con ortigas piconas y se da a tomar al enfermo. Para los dolores o irritaciones de los oídos se derramarán tres gotas de moradillo dentro de ellos comenzando por el oído sano. Se reza un Credo. Se vuelve a verter el moradillo, en esta ocasión tres gotas. Se taponan los oídos con algodón. Hasta la próxima luna nueva, el enfermo sólo comerá rapaduras, papa s asadas gofio de cebada con azúcar y miel. En ambos casos y mientras dure el tratamiento, se repetirá diariamente el siguiente rezado:
Rezado: “¡Jesús! Donde Jesús es nombrado, todo el mal es quitado. Donde Jesús se nombró, todo el mal se quitó. Y así como María entró en Belén, así salga el mal y entre el bien”.

Contra el lamparón (tiña) y el sosaño (sarna)

• Cura: Para esta cura es necesario que hayan transcurrido tres lunas: dos viejas y una nueva, o dos nuevas y una vieja, practicándose a la puesta del sol o al alba. Se vierten en las heridas tres gotas del jugo verde del moradillo machacado y se rezan tres Credos, uno en cada gota. Si la cura no surte efecto, se repetirá a las nueve lunas seguidas, manteniendo al enfermo mientras tanto con un régimen de comidas picantes. Cada cura culminará con el siguiente rezado:
• Rezado, específico para el lamparón: se trazarán tres cruces sobre el enfermo cada vez que se mencione el nombre de Jesús. “¡Jesús! Criatura de Dios, yo te santiguo en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. Amén. Yo te santiguo de lamparón por mal de ojo, por mal de querer o por bien de querer y de todo mal que en tu cuerpo haya entrado, para que sea desvanecido y desbaratado. Así como la Virgen María entra y sale por Belén, salga el mal y entre el bien en el cuerpo de esta criatura, que yo no te corto el mal con cuchillo ni navaja, ni con mi mano, sino Jesús. Donde Jesús se nombra, todos los males se asombran. Donde Jesús se ha nombrado, todos los males se han asombrado. Amén ”
• Rezado, específico para el sosazo: se trazan tres cruces sobre el enfermo antes de comenzar el rezado. “Sosaño malo, sosaño maligno. aquí sos llegado. ¿A qué has venido? Yo te corto y parto con la Santísima Trinidad. Si Jesús entró en Belén, salga el mal y entre el bien”.

Contra la insolación

Cura: Se coloca un vaso lleno de agua, vuelto hacia abajo, sobre la cabeza del enfermo y se reza mientras el vaso se va vaciando sobre la cabeza.
Otro remedio consiste en que la santiguadora oprima la cabeza enferma con las palmas de las manos, por los lados y por delante hacia atrás. Posteriormente, se irán enrollando con el dedo índice derecho los pelos, tirando de ellos hasta que la piel restañe.
Rezado: se repite tres veces el Credo cada vez mientras la santiguadora traza cruces ininterrumpidamente sobre la parte afectada. Para la primera y segunda cura se hará restañar el cuero cabelludo. “Astro sol santo, salte de aquí, que el mar no puede estar sin agua, ni el cielo sin ti”.

Contra los agobios, asma y asfixia

Cura: Se guisa agua con una matita de malva y se coloca el caldero en la habitación del enfermo para que aspire el vapor.
Rezado: El enfermo y los presentes deben santiguarse cuando se mencione el nombre de Jesús. Al final se reza un Credo. “Jesús, Jesús, tres mil veces Jesús. Donde Jesús se nombró, todo el mal se quitó. Donde Jesús se ha nombrado, todo el mal sea quitado. María parió a Jesús, Santa Isabel a San Juan. Así como estas palabras son ciertas y verdaderas, quiero quitar el mal que esta criatura tenga. Lo corto y lo tiro al fondo del mar, donde ni a ti ni a mi hagan mal. Amén. ¡Jesús, Jesús, Jesús!”.

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