Toros y máscaras en Tao y Tiagua

Por Francisco Hernández Delgadotoros-tao-2

Lanzarote cuenta con dos tradiciones, que representan el más puro carnaval popular de Canarias, ‘Los Buches’ y ‘Los Diabletes’, los primeros tienen su origen en las antiguas ceremonias de ofrendas al mar y los segundos representan a los antiguos mahos danzantes.
En el marco de las fiestas lanzaroteñas, existieron también otras figuras, que llenaron de color y luz las calles y plazas de nuestros pueblos.


En las llamadas ‘Fiestas del Príncipe’, celebradas en la Villa de Teguise en 1658, Antonio de Segura comunicaba el 25 de febrero al Cabildo General de Lanzarote, “que se gastó en ellas por fuegos y cera… y toros que se trajeron para correr… 283 reales”.
Una de las fiestas más importantes que tenía lugar en Lanzarote desde los primeros años de la conquista era la de Corpus Christi, una fiesta que iba acompañada de diversos juegos y danzas. La procesión de Corpus estaba presidida por la Custodia, acompañada de andas de santos y cruces, danzantes, representaciones de todos los gremios, tamborileros y las fiestas con los toros que tenían lugar en las plazas.
Es en la figura del toro donde localizamos la unión de diversas culturar que tienen en Lanzarote el punto de unión, de ritos, costumbres y tradiciones africanas y americanas. Los vecinos de Lanzarote vivieron las fiestas de los toros en las plazas de Teguise. Los esclavos negros y los conquistadores llevaron al nuevo mundo la tradición de los toros, con sus corridas y sus máscaras, y fue del nuevo mundo donde la máscara del toro llegó nuevamente a Teguise, esta vez transportada por nuestros emigrantes, especialmente las familias Spínola y Díaz.toros-tao-3
La máscara del Diablete que hasta esas fechas estaba representada por el macho cabrío, se convirtió gracias a los emigrantes regresados en la actual máscara, en la que se mezclan restos del macho cabrío con otras del toro.
Los Diabletes de Teguise, mantienen vivas costumbres y tradiciones de los lanzaroteños, entre ellas la figura del toro, toro de carnaval que también vivieron los lanzaroteños, en las visitas que hasta hace unos años, hacían los toros de Tiagua y Tao, a todos los pueblos de nuestra Isla.
Las cuadras de la señorial casa de don Pedro Cabrera, fue uno de los escenarios donde nació la máscara de los Toros de Tiagua. Las vacas de Tiagua fueron el modelo para confeccionar este disfraz, sus esquilas, rompieron el silencio de los hogares de este pueblo en aquellos días de carnaval.
Entre las personas que de alguna manera rescataron y potenciaron la tradición de estas máscaras de los toros, fueron don Jordán López Pérez y don Juan Parrilla, a ellos les acompañaban una alegre parranda, de las que se recuerdan alguna anécdota, como la vivida en el pueblo de Yaiza, al que llegaron en un camión durante la Guerra Civil, y fueron invitados a regresar a Tiagua por la Guardia Civil.
Los hermanos López Pérez, llevaron a Tao la tradición de estas máscaras y Tao aportó sus famosas parrandas que dieron música, luz y calor a sus recorridos por toda la Isla.
Algunas personas mayores de Tao recuerdan, como cuando siendo niños, al pasar por delante de la casa de los Parrilla de Tiagua, se asustaban al ver la máscara de los toros a través de la puerta de su almacén.
El arte y maestría que los vecinos de Tao les daban a estos Toros, hizo posible que obtuvieran un primer premio de disfraces en Santa Cruz de Tenerife, a donde por cierto fueron llevadas poco después algunas de estas máscaras, que no fueron devueltas a la Isla.
Un vecino nos recuerda, como cuando fueron llevadas por primera vez estas máscaras al Puerto de Arrecife, el camión los dejó a la altura del inicio de la Calle Real y apenas iniciaron su andadura delante de la parranda que les acompañaba, los chiquillos corrieron tanto que algunos terminaron lanzándose al agua para escapar de la embestida de estos toros.
El camión ‘Chato’, de don Isidoro López, llevó los toros al pueblo de Haría, causando cierto susto entre sus vecinos, que hizo pensara a unos, que aquellos toros también eran como los ‘diablos’ que antiguamente existían en este pueblo, que en los ratos de descanso de sus correrías terminaba comiéndose los frutos de los árboles frutales que rodeaban el pueblo.
Los Cabrera, López y Parrilla, son apellidos que van unidos a los Toros de Tiagua. Verdadera obra de arte e ingenio, que se convirtió en una manifestación que junto a los Diabletes y los Buches, fueron las únicas figuras del carnaval de antes, durante y después de nuestra Guerra Civil.toros-tao-1
Fardos de saco barnizados y pintados, arcos de barrica, cepas de parras, trozos de madera, hilo, trapos y papel, dieron forma a las vacas y toros de Tao, esqueleto que era soportado, por el cariño y amor a unas tradiciones y por el deseo de revivir el carnaval de sus padres y abuelos. Para evitar el continuo roce sobre sus hombros de este artilugio, se untaban con aceite, mientras que el calor humano lo encontraban en los licores y viandas que recibían en las casas que abrían sus puertas para ver los toros y escuchar las parrandas que los acompañaban.
Nombres como Los López, Paco el músico, Ceferino, Nicolás Villalba, Domingo Díaz, Andrés Tejera, Faustino Morales y otros tantos vecinos de Tao, convirtieron a sus máscaras de Toro en una seña de identidad del patrimonio cultural del laborioso pueblo de Tao.

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