Almacenamiento del agua: aljibes y maretas

Por Javier Cárdenas y Chávarri y otros

Fuente: Arquitectura popular de Lanzarotealjibe-10

Un aljibe es un depósito o cisterna subterránea cuyo fin es almacenar agua, en este caso de lluvia. El aljibe es una pieza importante de la vivienda lanzaroteña. Se sitúa bajo el patio principal o en el patio entre varias construcciones de una misma vivienda. También hay aljibes comunales y aljibes de campo:

Los elementos principales de los aljibes son el brocal, el caño, la coladera y el aliviadero. El brocal es la apertura superior por donde se saca el agua del aljibe. Tiene un pequeño antepecho y una trampilla horizontal de madera. Se sitúa entre dos arcos fajones de la bóveda, interrumpiendo el relleno, sobre la vertical del punto más profundo del aljibe y, dependiendo del tamaño de aljibe, puede haber más de uno. El caño es la entrada del agua que ha captado la acogida. La coladera tiene como función que el agua repose y se depositen las impurezas antes de introducirse en el aljibe.

Otro elemento importante, sobre todo en los aljibes situados en aguadas donde se prevea que se pueden llenar, es el aliviadero o rebosadero, un desagüe por donde puede rebosar el agua, en caso de que se llene, con el fin de evitar que el aljibe reviente por la presión del agua y se dañe su estructura. Suele estar en el extremo opuesto al caño y un poco más bajo, unos 10 cm. Evita, así mismo, que el agua entre en contacto con el intradós de la bóveda, dado que éste no se suele encalar, manteniendo además una cámara de aire constante. Otras piezas que aparecen relacionadas con los aljibes son piletas, abrevaderos y lavaderos, que se labran en bloques de piedra, generalmente de “canto”, al igual que el brocal.

Los aljibes se cubren con una bóveda de cañón formada por una sucesión de arcos fajones muy próximos entre sí que se apoyan sobre ménsulas empotradas en el muro dealjibe-3 contención. A pesar de ser un elemento enterrado sobresalen una cierta altura sobre la ra­sante; esto tiene una razón de ser: en caso de que se llene el agua sobrante puede salir, impidiendo la ruina que pudiese producir la presión del agua. Si estuviese totalmente enterrado no tendría posibilidad de desagüe. En cuanto al funcionamiento mecánico, el hecho de que esté enterrado favorece la transmisión de cargas al terreno. Los arcos fajones, que suelen ser muy tendidos, no necesitan de rellenos adicionales en los riñones para albergar la línea de empujes.

Por otra parte, las maretas son grandes charcas situadas en depresiones naturales y aguadas importantes. Es un sistema mucho más económico que el aljibe, ya que bastaba con disponer una extensa superficie impermeable donde se embalsase el agua que se conseguía extendiendo una torta de barro y cal. Cuando estaban vacías servían de era, al igual que las acogidas. Su emplazamiento responde a las mismas necesidades que la de los aljibes, es decir: se hacían maretas en las aguadas y escorrentías.

Cada año el Cabildo designaba un maretero, hacia la mitad de la primavera, cuando ya empezaba a escasear el agua, para que vigilase la mareta y se encargase de limpiar as acogidas, las coladeras y el vaso.” También se decidía el uso del agua: había una reglamentación para su empleo y disfrute. Se fijaba el precio en función de lo que había llovido durante la temporada de lluvias. Además, según fuese su uso para consumo humano o del ganado, se establecía un precio diferente, aunque los precios no eran muy altos.

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