Pregón de Teguise 2022

Pregón de las Fiestas del Carmen – Teguise  2022

Luis de León Armas

Buenas noches, Sr. alcalde, Sra. concejala de Cultura, autoridades, familia, amigos, vecinos y a todos los aquí presentes.

Ante todo es un honor para mí ser el pregonero de las Fiestas de Ntra. Sra. del Carmen, a pesar de que me llevé una gran sorpresa al recibir la llamada de Nori en la que me lo propuso. Ante esta pregunta, mi primera reacción fue decir que no, pero me lo pensé y me dije; ¡¡y porque no!!

Mis padres y maestros me enseñaron de niño, a la vez que me educaron, que de bien nacidos es ser agradecidos y no existe mayor distinción, a la vez que orgullo, para un hijo del municipio, en este caso de esta Noble Villa, que recalcar tan alto cumplido.

Y aquí estoy, dispuesto a contarles algunas de mis vivencias en esta Villa, en el pueblo que me vio nacer y en el que vivo y trabajo ¡espero que por mucho tiempo! rodeado del cariño de todos ustedes.

Recuerdo mi niñez en el Barrio del Majuelo, donde solo habían caminos de tierra, jugando con mis cuatro hermanas por los alrededores de mi casa, al escondite, al teje, al boliche, saltando en los charcos y llenándonos de barro hasta las rodillas, juegos de todos los niños de la Villa, que en nuestra inocencia éramos felices. Salir de casa todos y acabar en el risco de Famara bajándolo y subiéndolo una y otra vez, investigando en las caleras de cal de la Montañeta, cal que se usaba para albear toda la isla de Lanzarote, jugar en los alrededores de la ermita de San Rafael, monumento declarado Bien de interés cultural, como tantos otros que tenemos aquí y en el cual, en uno de ellos, nos encontramos esta tarde noche.

También recuerdo las horas que dedicábamos a ayudar a mi padre José Luis y a mi madre Fe en las labores del campo, a cuidar las gallinas, las cabras, ir al monte a plantar batatas, plantar y recoger cebollas con mis tíos, Kiko y Nazaret y a todos los que necesitaran que se les echara una mano, ya que antes todos éramos una comunidad donde nos ayudábamos unos a otros, tanto en plantar una tierra, como echar un techo a los vecinos. En ese tiempo también ayudaba a mi padre que regentaba el teatro. Tener teatro para nosotros era algo común que esta noble villa siempre tuvo, Teguise siempre ha mantenido su tradición teatral.

Recuerdo sobre todo cuando se celebraban las peleas de gallos.

Las peleas de Gallos siempre han sido patrimonio y disputa con los del Puerto del Arrecife y es que nosotros en Teguise a la hora de reñir noblemente siempre hemos estado; «Como el gallo de la quinta»

Había días que me tocaba ir a hacer el mandado (como decíamos antes) y aunque vivimos un poco separados del pueblo, todo lo hacíamos caminando y no nos parecía para nada lejos. Sobre todo, cuando iba a la tienda de Dña. Severa, ¡quien no la recuerda!, hasta mi hermana la pequeña se acuerda.

Para los chicos y las chicas de antes no había camino malo y lo andábamos luego y diestritos, como así nos educaban entonces y a ser respetuosos con todo el mundo y especialmente, con las personas mayores.

Todo esto lo compaginaba con mis idas y venidas al colegio de Santo Domingo, en el que pasé buenos y malos ratos, pero sobre todo recuerdo con emoción hoy día los buenos, donde, si no recuerdo mal mi primer maestro fue D. Antonio Carrión. Pero debo reconocer, que la persona que nos enseñó a todos los hermanos a leer y a escribir, antes de entrar a la escuela, fue mi madre, ya que antes también se dedicaban a las tareas escolares con nosotros, aparte de los quehaceres de su casa.

De allí pasé a las escuelas de La Mareta, otro de los monumentos que tenemos en esta Villa de Teguise. Mareta que servía para calmar la sed de esta isla sedienta, no solo del término municipal de Teguise, sino de Lanzarote, donde todos los municipios aportaban hombres para su limpieza. De estas escuelas de aquí, de La Mareta, recuerdo a Dña. Carmen y los partidos de futbol, que por cierto yo no era nada bueno y regresé de nuevo a la de Santo Domingo, donde finalice la Educación General Básica (EGB).

Mantengo en mi memoria, con el mayor de los cariños, un grato recuerdo de mis años escolares y de todos mis maestros, a los que agradezco sus desvelos en la enseñanza y que a tantas generaciones han formado incansablemente, pero en especial recuerdo a Don. Bartolomé.

Como anécdota de esta época, recuerdo que nos daban leche fría, las campañas de alimentación en la infancia que había antiguamente y que venía en envases individuales, cosa que nos llamaba la atención, ya que leche teníamos en casa y salía de las cabras y no en envases, pero bien buena que estaba. También recuerdo que quién las ordeñaba era «Seño” Félix.

Y como no, no me olvido de mis compañeros, con los que sigo manteniendo buenas relaciones con muchos de ellos. De hecho, actualmente nos reunimos una vez al año la generación del 63 y compartimos vivencias, risas y por supuesto, hemos cambiado la leche de la escuela, por la buena comida y el buen vino.

Aproximadamente sobre el año 1978, empecé de aprendiz, como hacíamos antes casi todos los muchachos de nuestra generación, en el taller de Gonzalo, en Arrecife, que se dedicaba a la reparación de televisiones y radios.

Al año siguiente decidí continuar con los estudios y los compaginé con clases nocturnas en el Instituto Blas Cabrera Felipe, en horario de 19:30 a 23:00 horas. Para regresar a mi casa, era una odisea, tenía que «hacer dedo» o volver con un compañero, que al final, como a veces no me esperaba, le tuve que ofrecer compartir los gastos de la gasolina y así no me olvidó «casi nunca».

Por fin llegó el momento temido, «el cuartel» servir a la patria era una obligación y un deber que todos asumíamos en nuestra vida y decidí dejar los estudios, ya que en breve me iban a llamar, pero cual sería mi sorpresa, que me llamaron, pero para decirme que me había librado, por el famoso «excedente de cupo». Los milagros existen.

También recuerdo mi tiempo de catequista con mucho cariño, las reuniones, las convivencias y las excursiones, sobre todo a La Caleta y Haría, con el grupo de niños que estaban a mi cargo, que era donde a ellos más les gustaba ir. Quien no recuerda La Caleta de la Villa, era y sigue siendo nuestra Caleta, aunque hoy se llame de Famara. El día de San Juan íbamos a la Caleta y a la playa de San Juan que así se sigue llamando, donde había un antiguo cortijo que hoy ya no existe y que se llamaba el Cortijo de Bajamar por los residentes de allí.

También estuve en grupos relacionados con la Iglesia como el Catecumenado juvenil, en la época de D. Agustín (el cura). La religión siempre ha estado muy presente entre nosotros, prueba de ello son las construcciones religiosas, que tanto abundan en esta nuestra Villa de Teguise, recuerdo de un pasado imborrable y de orgullo, para los que de aquí somos.

Participé en los actos culturales y festivos, siempre que podía. Recuerdo con
mucha emoción los playbacks en el teatro y la obra de Jesucristo Superstar,
donde Eño era el que se encargaba de la iluminación y yo del sonido y también
de jefe,……… bueno, entre los dos nos apañábamos con todo.

Hablar de la música en esta villa es algo consustancial a nosotros mismos. Hemos tenido y seguimos teniendo, y como técnico de sonido, doy fe de ello, agrupaciones musicales de todo tipo, fruto del desvelo de todos nosotros por mantenernos fieles a la tradición musical, que siempre ha formado parte de nosotros mismos, llegando a ser famosos por nuestra construcción de instrumentos musicales como los TIMPLES, con mayúscula de Simón Morales o los que hacen hoy una gran cantidad de nuevos lutieres.

El grupo Acatife me llamó por primera vez, hace muchos muchos… años, para decirme si les regulaba el sonido, así se decía antes, por lo que yo era regulador de sonido, como en las películas, ya que ellos habían adquirido un equipo y a partir de ese momento y hasta la fecha sigo en el grupo, como miembro y técnico de sonido. Siendo el primer grupo en disponer de Técnico propio.

¡¡Toda una vida!!

Sobre los 24 años, decido, junto a varios compañeros, Ildefonso, José y Toño, abrir un negocio, es decir un taller donde nos dedicábamos a la reparación de televisión, vídeo, radio y pequeños electrodomésticos.

Al tiempo decido dejarlo y me voy a trabajar a la machacadora de Casimiro, ubicada en la Vega de Teguise, pero tampoco resultó y al poco tiempo comienzo a trabajar en el Departamento de electricidad del Ayuntamiento de Teguise, en el que estuve dos años y medio, y miren por dónde, mi jefe era el que al poco tiempo se convirtió en mi cuñado Pepe.

A mediados de los 80, ya empecé a dedicarme a lo que es mi profesión actual y a finales de esta, formé una empresa de sonido con Blas Martín, cuyo nombre comercial era L.B.SOUND y sobre el 94 creo recordar disolvimos la sociedad.

También fue una época muy especial el tiempo que estuve de técnico con la orquesta Walkinayros, fueron 14 años…mucho tiempo!!, pero a pesar de que se hacía un poco pesado, sobre todo en las horas de la madrugada, fue una época muy bonita y divertida. Las verbenas en aquella época eran tremendas y en muchos sitios tocábamos hasta el amanecer… ¡casi nada!

Quien no recuerda los bailes de las antes grandes sociedades de Tías, San Bartolomé y las verbenas de Fin de año en la Carpa Municipal de esta Villa. Que tiempos. .

Al mismo tiempo gestionaba un estudio de grabación en el local donde ensaya el grupo Acatife, dedicado inicialmente a grabaciones pequeñas, hasta que comenzamos a grabar grupos como el mismo Acatife, Guamaray, El Pavón, Malpaís de la Corona, Parrandas como El Golpito, Salineros de la Hoya, Grupos de Rock, orquestas y otros muchos más.

Esto demuestra la gran tradición musical a la que antes aludía, que tenemos ya en Lanzarote.

Ya en el año 2001, decido dar de alta una SL, cuyo nombre es SONILANZA. Con esta empresa he tenido la oportunidad de participar en la vida cultural y festiva de Teguise y el resto de municipios de la Isla, así como en algunos municipios de Fuerteventura.

Debido a mi trabajo he tenido el placer de conocer a muchas personas, artistas y grupos, hemos hecho infinidad de conciertos, festivales, convenciones y variedad de actos imposibles de enumerar, teniendo buenos y malos momentos en la andadura de mi empresa, pero siempre saliendo adelante. La experiencia ha sido muy gratificante y las anécdotas, infinitas.

Y aquí termino, agradeciéndoles a todos ustedes que hayan compartido este ratito conmigo y saludos al resto de mi familia y mis hijos, que no hayan podido estar presentes.

De algo si estoy seguro esta noche aquí, de ser hijo de esta noble y Señorial Villa de Teguise, del cariño de todos ustedes, que llevaré siempre como fiel recuerdo en mi alma y en el fondo de mi corazón y el orgullo de haber sido un humilde pregonero más de esta VILLA DE TEGUISE.

Y desearles unas muy felices fiestas del Carmen. Muchas gracias.

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