Pregón de Las Nieves 2018

Pregón de las Fiestas de Las Nieves
La Montaña 2018

Por: FRANCISCO JOSÉ NAVARRO RODRÍGUEZgaaleria

 

Sr. Cura Párroco don Nicanor Bermúdez Páez, dignísimas autoridades, señoras, señores, familia; muy buenas tardes y sean todos bienvenidos.
Hoy he subido hasta la montaña de Teguise para cumplir con la invitación que en su día me hiciera don Nicanor Bermúdez, pregonar las fiestas en honor a Ntra. Sra. de Las Nieves. Mi pregón está basado en mis vivencias las cuales datan desde el año 1.974, hace ahora 44 años.
Mi devoción hacia Ntra. Sra. de Las Nieves la heredé de mi suegra, Genara Morales Machín cuando yo llegue a formar parte de la familia y al aproximarse el día cinco de agosto, nos contaba que en varias ocasiones venía caminando desde su pueblo natal, Soo hasta esta ermita y una vez finalizada la Santa Misa y procesión regresaba de nuevo caminando, yo y sin hacer comentario alguno me fui quedando con esas vivencias que ella nos contaba y al llegar el señalado día de Ntra. Sra. de Las Nieves ella en voz alta le decía a la Virgen. “Madre mía de Las Nieves mientras pude fui a verte, tu sabes que ahora no puedo, no me lo tengas en cuenta, porque siempre te tengo presente en mi oración”. Esa súplica que ella le hacía a la Virgen caló hondamente en mí y sin hacerle promesa alguna me lo callé con el compromiso de que si algún día me compraba un coche la traería para que así volviera a encontrarse cara a cara con Ntra. Sra. también mi suegro, Basilio Brito González cuando volvía a Lanzarote desde la islas de Gran Canaria, Tenerife o La Palma donde estaba trabajando como otros muchos hombres de Lanzarote que buscando el sustento para la familia y se iban a trabajar allí donde les ofrecían un puesto de trabajo. Él también hizo varias veces el camino para visitar a su padre que vivía en el pueblo de Haría y aún sabiendo que se iba a encontrar con la ermita cerrada, no dejaba de pasar, aunque su oración la realizara fuera frente a la puerta porque su fe y devoción a Ntra. Sra. de Las Nieves aunque no pudiera ver la imagen, se iba convencido de que Ntra. Sra. escuchaba su oración. Por aquellos años igual que hoy el transporte público continua deficitario y para días tan señalados como el de la festividad de Ntra. Sra. de Las Nieves no se organiza un servicio especial pensando en aquellas personas que no tienen medios para llegar hasta aquí o aquellas otras que tienen un coche y no se atreven a cogerlo por miedo a tener algún accidente en un día tan concurrido. En el año 1.974 me pude comprar mi propio coche, un Renault 5 de color rojo y cuando llegó el día 5 de Agosto pude hacer el sueño de mi suegra realidad volver el día de Ntra. Sra. de Las Nieves a estar junto a ella como lo había hecho años anteriores cuando y mientras su salud le permitió hacerle frente al camino, ese día nos subimos en el coche mi mujer y mis suegros, yo todavía tenía muy poca experiencia al volante pero no lo pensé dos veces y puse rumbo a la montaña ignorando por completo con lo que me iba a encontrar en el trayecto, cuando me aproximaba al desvío para comenzar la subida a la montaña y por miedo a que el coche se me calara realicé casi todo el recorrido en segunda con los cristales subidos al máximo para que no entrara demasiado el polvo y como ese día había un sol que rasgaba las piedras llegamos bañados por el sudor y medios asfixiados y como a mí siempre me ha gustado la puntualidad salimos con tiempo más que suficiente pero al desconocer la cantidad de feligreses que subían ese día cuando fuimos a entrar en la ermita nos fue totalmente imposible porque la aglomeración era tanta que no nos quedó más remedio que esperar a la procesión para poder ver a la Virgen. Para mí fue ese día la primera vez que me encontré frente a Ntra. Sra. de Las Nieves quizás por el desconocimiento no daba crédito a lo que estaba viviendo y sentado en unas piedras cercanas al acantilado del risco reflexionaba como de todos los rincones de la isla llegaban los devotos, unos a pedirle ayuda y otros para darles las gracias por los logros conseguidos. Una vez finalizada la procesión y sin entrar en la ermita volvimos a casa al menos yo más rojo que un tomate por motivo del fuerte sol reinante al peso del mediodía y como tradicionalmente las fiestas se clausuraban al sábado siguiente con la celebración de la Santa Misa volvimos a subir pero esta vez mucho más temprano, en esta ocasión también nos acompañó mi madre la cual y partir de ese día nos acompañó muchos sábados más, este día sí que conseguimos acomodarnos en el interior de la ermita así participar de la Santa Misa. En esta ocasión pude contemplar muy de cerca la imagen de la Virgen y antes de volver a casa me informé de los días y horario de celebración y para no olvidarme nada más llegar casa descolgué el almanaque muy habitual por aquellos años en muchos hogares donde permanecían colgados en las paredes de las casas de forma muy visible formando parte de la decoración de la casa, las celebraciones aquí se llevaban a cabo los segundo y cuartos sábados de mes a las 5 de la tarde. También me llamó mucho la atención el retablo del altar mayor donde está situado el camarín de la Santísima Virgen. Si algo quiero destacar de estas vivencias es la suerte que he tenido de la gran familia y que a través de Ntra. Sra. de Las Nieves he ido formando durante estos cuarenta y cuatro años, y como ocurre en cualquier familia con unos siempre tienes más relación que con otros pero siempre me he puesto a disposición de todo aquel al que yo le pueda ayudar o simplemente conservar un ratito como hoy día lo sigo haciendo con algunos cuando finaliza la Santa Misa, algo tan simple como preguntar ¿cómo te encuentras?, o tocar algunos de los muchos temas de actualidad que ocurren en nuestra isla o fuera de la misma, en una de tantas conversaciones pregunté al amigo, Mario Martín quien había sido la persona encargada de llevar a cabo la magnífica obra del retablo anteriormente mencionado y me informo que fue obra de don Pedro Pérez el cual contó con la colaboración de don Jordán González vecinos de Teguise.
Los años fueron pasando y precisamente en estos días y con motivo del pregón le volví a llamar porque todavía sentía la curiosidad de conocerles personalmente y saber un poco más de cómo se llevó a cabo esta obra y Mario Martín me facilitó su dirección y una tarde me personé en su casa y cuando observé que su ventana estaba abierta me acerque y le llamé. En ese preciso momento estaba pintando un bodegón, dejó a un lado el pincel y me invitó a entrar en su casa. El primer sorprendido fui yo que había ido en busca del carpintero y me encontré con un gran artista aunque el muy modesto, no quiera reconocerlo pero yo me quedé boquiabierto. Una persona muy amable y muy culta que lleva el arte en sus venas y además me mostró un amplio álbum-catálogo de muchos de los cuadros que ha pintado. Así como las galerías de arte donde los ha expuesto.
Con relación al retablo me comentó don Pedro que un día se personó don José Fajardo en su casa y le dijo que él quería hacerle un regalo a Ntra. Sra. de Las Nieves, una obra que perdurase en el tiempo y que había pensado cubrir la blanca pared con un retablo de madera y quien mejor para llevar a cabo la obra que don Pedro Pérez. Que ya por esa época no ejercía de carpintero pero ante la petición de don José y como no quería defraudarlo le dijo que sí. Contactó con don Jordán González compró la madera de riga trazó el diseño y se pusieron manos a la obra. Y en un tiempo aproximado de seis meses ya estaba acabado y poco a poco pieza por pieza fue tomando vida, tal y como lo contemplamos en la actualidad. Unos años más tarde y por encargo del párroco, don Agustín Sánchez también llevó a cabo la obra del Sagrario con la misma calidad de madera dejando en su interior al de bronce. En estos cuarenta y cuatro años también tuve la oportunidad de vivir unos momentos que han marcado mi vida y la de mi familia cuando fuimos testigos unos años de la Solemne Bajada de Ntra. Sra. de Las Nieves desde su camarín hasta el altar. Contarlo en estos momentos y estando tan cerca de la Virgen, es como volver a revivir aquellas tardes solemnes donde no cabíamos en el interior de la ermita y ningunos de los presentes queríamos perder un ápice de ese momento crucial viendo como Ntra. Sra. muy lentamente descendía hacía nosotros entre la nube de humo producida por él incienso y el retumbar de los cantos dirigidos por mi vecino de San Bartolomé, don José Hernández González al mismo tiempo que tocaba el órgano y el coro cantando como los ángeles. Y una vez que la Virgen finalizaba el descenso don Enrique Dorta se dirigía a todos los fieles con una homilía muy bien trabajada en la que con todo lujo de detalles describía el papel tan importante que siempre ha tenido la Virgen María en la vida de Jesús su hijo, en la iglesia y también en todos nosotros. Este acto que tanta aceptación tuvo con el paso del tiempo dejo de llevarse a cabo, en muchos de los momentos de conversación con los fieles que suben a la montaña para participar en la Santa Misa comentamos este de la bajada con los amigos, Esteban Betancort y Mario Martín, ellos y algunos más que ahora no recuerdo fueron los encargados de preparar todo el engranaje para que Ntra. Sra. descendiera desde su camarín hasta el altar. No puedo dejar de hacer mención a las tantas veces que desde mi casa en Arrecife en algunas ocasiones solo y años más tarde con mis hijos y amigos los cuales hoy día todavía seguimos haciendo el camino desde las seis de la mañana hasta llegar a los pies de Ntra. Sra. en un día como hoy tengo muy presente al buen amigo, Francisco Fontes Rodríguez. Él era el primero que se apuntaba para hacer la peregrinación porque era muy devoto de la Virgen y hoy junto a ella seguro que estará viviendo estos momentos. Cuando el Ayuntamiento de Teguise puso en marcha la romería con salida a las cuatro de la tarde desde el Campo de Fútbol de Los Molinos, fui de los primeros en llegar para junto a los otros romeros subir la montaña hasta llegar a la ermita no siempre lo tuvimos fácil para llegar porque el fuerte viento reinante en muchas de las ocasiones apenas nos dejaba avanzar y otras veces el fuerte calor también nos hacía mucho más difícil el camino y después de participar en la Santa Misa del romero también participaba presentado las ofrendas que los fieles dejaban a los pies de la Virgen y las Agrupaciones Folclóricas cantaban y bailaban lo más tradicional de nuestra tierra Canaria. No me gustaría finalizar sin contarles como llegué a contactar con don José Fajardo por aquellos años yo presentaba el programa denominado “La Calle Encantada – Dedicado a la calle Real”, donde cada mañana entrevistaba a personas implicadas con la cultura de Lanzarote y Canarias como, don César Manrique, don Antonio Lorenzo, don Heraclio Niz Pollo de Arrecife, doña Dorotea, dña Chana Perera. etc. Y como yo había escuchado que don José fue un sacerdote que motivó mucho a los jóvenes le pedí ayuda al mayordomo de Ntra. Sra. de Las Nieves. don Rafael Cabrera, el cual no me puso ninguna resistencia y una tarde finalizada la Santa Misa me llevó a la sacristía y me lo presentó, yo le dije que si era posible hacerle una entrevista para dicho programa y lo primero que me contestó que ya estaba jubilado y que todos esos proyectos habían quedado muy lejos, pero yo insistí y como sabía que él no se iba a desplazar a los estudios de Radio Lanzarote le propuse hacer la entrevista por teléfono no le gustó la idea nos despedimos y pasados unos sábados volví a insistir pero esta vez me traje un magnetofón de pilas y cuando volví hablar con él me dijo que el próximo sábado una vez finalizada la Santa Misa me atendería unos minutos, a mi la semana se me hizo muy larga pero cumplió su palabra y pude radiar la entrevista en el programa de la mañana, hoy día me lamento porque en aquellos tiempos la radio no estaba equipada de fonoteca y las cintas de cassette una vez radiadas las borrábamos para volver a utilizarlas, hoy día hubiera sido un documento muy valioso, luego lo intente con don Rafael Cabrera el mayordomo de la Virgen pero por más que insistí no lo conseguí siempre valoré muchísimo su entrega al cuidado de la Santísima Virgen y a esta su casa y cuando llegaba el mes de mayo me recordaba a los altares que se hacían en mi pueblo San Bartolomé con motivo de las novenas de mayo. Durante todos estos años también he sido testigos de las vivencias y mensajes de mis antecesores pregoneros de algunos de ellos les he hecho el seguimiento haciéndoles un reportaje fotográfico con su crónica correspondiente para luego publicarla en la web de La Voz de Lanzarote y así dejarlas archivadas en la hemeroteca. Recuerdo que en el año 2011 tuve la oportunidad de conocer a don Juan Artiles Sánchez como pregonero, el mismo que en el año 1972 ejerciendo como Vicario General de la Diócesis de Canarias el día 5 de agosto por delegación del Sr. Obispo Monseñor Infantes Florido bendijo este Santuario.
No quisiera despedirme sin antes dar las gracias a don Nicanor Bermúdez Páez párroco de Ntra. Sra. de Guadalupe por haberme invitado a compartir con todos ustedes algunas de mis vivencias, a ustedes por escuchar pacientemente, a la gran familia Acatife mi familia por aceptar mi invitación y querer compartir con nosotros su música, a mi familia biológica por estar siempre ahí . Les deseo a todos que tengan unas muy felices fiestas y que Ntra. Sra. de Las Nieves como madre nos bendiga y nos guie en nuestro día a día.
Viva la Virgen de Las Nieves.

Francisco José Navarro Rodríguez
Pregonero

Montaña de Teguise a 28 de Julio de 2018

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