Ermitas

Fuente: Lanzarote y su patrimonio artísticoermita san Rafael
Por Juan Sebastián López García

 Los edificios religiosos más numerosos fueron las ermitas. En la mayoría de los casos eran el único recinto de culto que existía en los núcleos, con las con­diciones que le eran propias, tales como el depender de una parroquia y el no poseer apenas prerrogativas más allá de la celebración de las misas y las fiestas patronales. Normalmente eran de carácter rural y aparecían más o menos aisla­das en los caseríos de disposición dispersa.

Algunas pocas se levantaron en nú­cleos que ya poseían iglesias parroquiales como en Teguise (como se sabe, también tenía dos templos conventuales y el del hospital) con las de la Vera Cruz y San Rafael, Haría con San Juan Bautista, levantada a la entrada de la lo­calidad, y San Antonio de Padua, algo más alejada de la parroquial de Tías, aunque en realidad se trata del edificio de la antigua cilla de los diezmos que se adaptó al culto.

El rasgo más destacado de las ermitas lanzaroteñas en el ámbito de Canarias es el muro cortabrisas que aparece en algunas ermitas tales como la de Santiago Apóstol (Tahíche), La Piedad (Nazaret), La Caridad de La Geria y San Rafael Arcángel (Teguise). El mismo constituye una inteligente solución como resguar­do de las fuertes brisas dominantes que tanto preocupaban en la época, ya que motivaron que en alguna ocasión y para otros templos de mayor dimensión los obispos de Canarias dispusieron que se trasladaran las puertas principales a un lado resguardado. Estos muros, al mismo tiempo que cumplían la función de abrigo conformaban un pequeño espacio público a manera de plazuela.

Las ermitas están inscritas en la planta rectangular de la nave y al lado de la epístola de la cabecera se le adosa normalmente la pequeña sacristía, con puerta directa desde elTiagua-ermita altar mayor; en la de San Rafael (Teguise) la sacristía queda de­trás del testero. Las soluciones formales de las ermitas son sencillas, con pocos huecos, casi siempre limitados a las puertas con marcos de cantería, algún pe­queño óculo o postigos. El elemento exterior que más altura alcanza es la espa­daña, generalmente de líneas modestas, la cual puede tomar tres posiciones en relación al hastial principal: en la esquina del evangelio (San Sebastián en El Mojón y Nazaret), esquina de la epístola (Tahíche y San Leandro de Teseguite) o central (Nuestra Señora del Socorro de Tiagua, La Caridad de La Geria, San Antonio de Tías —antigua cilla—, Nuestra Señora de Regla de Yuco, Vera Cruz de Teguise y San Juan Bautista de Haría). La de San Rafael la tiene en la parte trasera del lado de la epístola. Predominan estos campanarios con un solo vano, aunque también los hay de dos (Vera Cruz, San Antonio y Tiagua). Normalmen­te están cubiertas de madera que solía proceder de otras islas, así para la referida ermita de Yuco, dedicada a Nuestra Señora de Regla, se transportó el material desde Tenerife para la reparación de que fue objeto en 1662.

Algunas ermitas poseen capilla lateral, caso de Santa Catalina de Los Valles. Este edificio, como en tantos otros de Canarias, está relacionado con el dinero indiano, ya que en su testamento, Vicente de León, natural de Arrecife y que había estado en La Habana, donde residía su esposa en el momento de redactar el documento en 1835, declara: “Tengo dispuesto y mando se haga la capilla de San Antonio en la ermita de Santa Catalina de los Valles, para cuya fábrica he comprado vigas y algunas tablas que se hallan en el almacén de esta casa de mi habitación… es mi voluntad que la dicha capilla de San Antonio se haga sólo de una corriente y no de caballete, y esta fábrica la mandarán hacer mis testamenta­rios que en su lugar irán nombrados.” Este personaje también tiene en cuenta Oro inmueble lanzaroteño: “Es mi voluntad que se alargue la ermita de San Ra­fael situada en los extramuros de la Villa de esta isla, y lo que se adelanta serán seis varas para cuya fábrica tengo comprada toda la madera necesaria y mi cria­do Juan sabe la que es, cuya fábrica harán también mis testamentarios” (Archivo Histórico Provincial de Las Palmas, registro n° 2.960).

Otras ermitas tienen dimensiones algo mayores que la generalidad y se acer­can al modelo de las iglesias parroquiales de una nave, como son los casos de Nuestra Señora de los Dolores (Mancha Blanca), el Cristo de las Aguas de Guatiza (elevada al rango de parroquia en 1915) y, en menor medida, la Vera Cruz (Teguise), todas con capilla mayor diferenciada. Las dos primeras presentan la curiosa solución de un cimborrio o cúpula en la capilla mayor. La perteneciente a la ermita de Nuestra SeñoraErmita el Mojon 2 de los Dolores —también conocida por Virgen de los Volcanes, patrona de Lanzarote— es fruto de las obras de reforma que fina­lizan en 1861. La de la Vera Cruz tiene fachada con remate recto, centrada con espadaña de dos vanos y con acceso de arco de medio punto, de gran elegancia Está cubierta con armadura de par y nudillo.

En los techos predominan las armaduras de par e hilera (San Rafael, San Leandro, La Caridad, Yuco, etc.), pero además hay alguna con bóveda, como Los Dolores de Mancha Blanca. Hacia el exterior, la cubierta de torta está bas­tante generalizada, no faltando tampoco la cubrición de tejas.

La importancia de las ermitas no se mide sólo por sus características físicas, sino que algunas poseían especial significación religiosa por la particular devo­ción de que era objeto su advocación titular. Un ejemplo a destacar es la ermita de Tiagua, cuya patrona, Nuestra Señora del Socorro fue trasladada en procesión a la Villa de Teguise, en rogativa que patrocinaba el cabildo de la isla. Así, en la reunión de 12 de septiembre de 1640 el acta recoge: “ítem da por descargo 22 reales y cuartillo que se libraron a Juan de Silva para pagar a los frailes de San Francisco de esta Villa, y comida que se les dio al cura y sacristán de esta parro­quia, el día que se llevó a Nuestra Señora del Socorro a su ermita en Tiagua, de donde se había traído a esta Villa en procesión, por la necesidad que hubo del agua el año pasado por marzo de 1639”. Esta misma calamidad se repitió en 1657, acordándose de nuevo el traslado de la imagen hasta la capital el 16 de fe­brero de ese año: “Se acordó que por cuanto la isla en general y sus sementeras están muy necesitadas, causado por no haber llovido, en tanta manera que están a pique de perderse, y conviene acudir a pedir el auxilio del cielo, acuerdan, ma­ñana 17 del presente, se traiga en procesión a la parroquia de esta Villa a Nuestra Señora del Socorro de su ermita, para lo cual se convide a los beneficiados y se lleven a dos religiosos, y en su ermita se le diga a la virgen una misa cantada, y estando en esta Villa se le digan nueve misas cantadas a tres festividades, y a la noche se saque en procesión el Santísimo Sacramento. Para lo cual se pregone hoy todos los vecinos acudan a venir en procesión con la dicha imagen y el cos­to de comida y cera, y lo demás que fuere necesario”.

En su mayoría estas ermitas son de los siglos XVII y XVIII, después de que la isla dejara de ser presa de constantes ataques y cuando se desarrollan la mayoría de los pagos lanzaroteños. También hay ejemplos del siglo XIX, entre las que se cuenta la del Sagrado Corazón de Jesús de Tegoyo.

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