Las Epidemias

Por Francisco Hernández Delgado

Sobre el año 1832 era muy grande el temor a que la terrible enfermedad de las epidemias, que asolaban a varios pueblos de Europa, llegara a Lanzarote, por ello había una gran vigilancia sobre todo a los buques que llegaban a nuestra isla y sobre todo a los barcos de los contrabandistas que no avisaban de su llegada sino que lo hacían escondidos, bien a través del Río o por las costas de Papagayo.

En otro momento daremos a conocer la novelesca aventura llevada a cabo por uno de los barcos piratas que fue visto en la isla de Lobos y ante las continuas amenazas de ataque por parte de los isleños en caso de desembarco tuvo que abandonar nuestra isla.

Publicamos hoy un estudio llevado a cabo por los profesores Pedro Suárez, Blas Curbelo y Manuel Ramírez,en marzo de 1832, sobre las causas, remedios y posibles vinculaciones de la misma con la terrible epidemia.

«La enfermedad que químicamente reina en el pueblo de los Valles, y en algún otro de esta isla, según han podido observar en los pocos enfermos que han visto, es un tifus regular o muy benigno y se presenta con los síntomas siguientes: lacitudes, orripilaciones, dolores contursivos de los miembros, cephalalgia, sed, inhapetencia, lengua cargada y otras veces encendida , mayormente hacia sus bordes y puntas a cuyos síntomas sobreviene una reacción febril con pulso frecuente duro y concentrado, dolor en el epigastrio , suelen aparecer nauseas o vómitos; la duración de este estado se extiende hasta el tercero y cuarto día y se empeora particularmente si el enfermo no ha observado un método dietético y medicinal conveniente, en cuyo caso se manifiestan síntomas catarrales, tales como angina, diarrea. Si la enfermedad se prolonga sobrevienen síntomas nerviosos adynamicos, como temblor, sordera, delirio tranquilo y gran postración de fuerzas, su duración más ordinaria era de catorce días a veinte y un días y algunos tardan mucho en convalecer. Opinan que las causas productoras de esta enfermedad son las vicisitudes atmosféricas, cuyo influjo debe sentirse más particularmente en los pueblos donde reina por su situación topográfica, naturaleza del suelo y género de vida de sus habitantes; que dicen no ser contagioso fuera del foco o lugar donde se hayan muchos enfermos reunidos».

Hasta aquí este informe, que dio pie para que los responsables de los distintos pueblos tomaran las medidas necesarias para impedir que esta enfermedad se propagara a la totalidad de los habitantes de la isla.

La imagen que completa nuestra pequeña historia de Teguise se refiere a un grupo de señoras que dieron fama a Teguise en facetas tan importantes en la vida cultural de un pueblo como es la música y el teatro: 1. Soledad Ramírez Vega, 2. Dolores Perdomo Vega, 3. María Perdomo Cabrera; 4. Paca Aldana; 5. Sofía Cancio Aldana; 6. Maruca Perdomo Vega.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s