Teguise, la ciudad monumento

http://www.rinconesdelatlantico.com/num3/22_teguise.html

A. Sebastián Hernández GutiérrezTeguise,ciudad monumento-1
Profesor Titular de Historia del Arte de la Universidad de Las Palmas de Gran Canaria
Fotos: A. Sebastián Hernández Gutiérrez – Rincones – FEDAC

Se dice, y con razón, que Teguise es uno de los centros históricos mejor conservados de cuantos existen en Canarias. Corrobora dicha afirmación una simple visita a esta población bien estructurada, que parece haber hecho un pacto con el diablo para mantener una juventud perenne.

En efecto, Teguise tiene todo el aspecto de haber detenido el tiempo, y muchos de sus rincones se conservan tal cual fueron concebidos hace ya un par o tres de siglos.

Las explicaciones de su actual estado no son simples y habría que echar mano de la historia para entender en profundidad cómo ha sido posible que todo un núcleo haya podido escapar de la especulación territorial estando como está en una Isla en la que la presión constructora es terrible desde hace unas décadas.

Tal vez aún no ha digerido la pérdida de la capitalidad insular en favor de Arrecife, y su respuesta al abandono oficial haya sido un estatismo, que se convirtió en el aislamiento más riguroso y que se transformó en una impermeabilización a cualquier atisbo de modernidad arquitectónica.

El modelo constructivo imperante en la localidad es la arquitectura manufacturada, de escasa volumetría, con un skyline de una o dos alturas, y una homogénea composición Teguise,ciudad monumento-2de fachadas que da sentido a un tipo arquitectónico que se convierte en identidad del recinto histórico. El color, en este sentido, y aun habiendo sido una imposición apuntalada por la figura de César Manrique, contribuye en su blanco-verde a dar aún más, si cabe, esa sensación de unidad urbanística.

Teguise tomó cuerpo de ciudad colonial a mediados del siglo XV, siendo la tercera urbe de Canarias, al haber nacido después de Rubicón y Santa María de Betancuria. De esta manera, tomando como referencia el poblado aborigen de la Gran Aldea, el normando Maciot de Béthencourt la fundó, siguiendo instrucciones precisas de su tío Jean de Béthencourt.

Teguise es un asentamiento que estaba llamado a ser la capital insular desde los primeros tiempos, y por ende, su principal población. Para ello sacó el mejor partido posible a una serie de factores naturales que le eran muy favorables. Primero, estar a los pies de una atalaya privilegiada que le permite divisar una buena porción de la isla. Segundo, se encuentra resguardada de los vientos reinantes (alisios) por los complejos de Famara, Guatifay y Guanapay. Y tercero, su altitud favorece el suministro de aguas para personas, ganado, y el riego de unas tierras muy aptas para el cultivo. A pesar de ello, la promoción del lugar como núcleo de población definitivo se hizo esperar hasta pasada la primera mitad del siglo XVI, llegándose a consolidar una vez que se solventaron problemas legales y la aparición en la escena política canaria de la familia Herrera.

A partir de ese momento se conoció en la localidad un crecimiento rápido y espectacular en el que la arquitectura jugó un papel trascendental para dar forma habitable al lugar. Así surgieron con la inmediatez oportuna templos, cenobios y casas particulares que hacían del lugar un punto especialmente atractivo para la piratería internacional. En tal sentido, la historia de Teguise está marcada por los saqueos y las invasiones, por la construcción y reconstrucción de una Villa que tuvo la imperiosa necesidad de dotarse de un castillo, el de Santa Bárbara, en la montaña de Guanapay.

Teguise operó hasta bien entrado el siglo XVIII como una ciudad-estado desde la cual se gobernaba una isla de señorío contando en su solar con la representación del Cabildo, del beneficio, y de la escribanía. Su arquitectura, la que hoy contemplamos, no es más que un fiel reflejo de estas condiciones y la propuesta de un vecindario que, consciente de su status social, hacía de su casa un producto de prestigio ciudadano.

En la actualidad Teguise, y especialmente desde que el municipio conoce tiempos felices como consecuencia de la implantación en su término del subsector turístico, lucha denodadamente contra sí misma por mantener inalterado el perfil de sus calles, convertidas, curiosamente, en un atractivo de primer orden dentro de la oferta cultural lanzaroteña.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s