Manifestaciones folklóricas

Fuente: Lanzarote: su historia, su paisaje, sus gentes.rancho

Por Francisco Pérez Saavedra

Una localidad con tradición histórica y religiosa tan rica como la de Teguise, mantiene mucha de sus centenarias devocio­nes. No completaríamos este capítulo si omitiéramos dos manifes­taciones folklóricas y típicas de Teguise, relacionadas con la liturgia religiosa: los Diabletes y los Ranchos de Pascua.

Diablete

Los Diabletes es una tradición popular que mezcla posible­mente creencias aborígenes con liturgia cristiana y conexiones brujeriles. Francisco Hernández Delgado, erudito conocedor del pasado local, ha redactado un folleto en el cual estima que la figura del Diablete encarnaba al macho cabrío, símbolo de la virilidad para los majos. Y que los pastores indígenas, que primero habían bailado en la Gran Aldea, después lo hicieron, ya sometidos y cristianizados, como Diabletes en las fiestas religiosas. Así partici­paban en las procesiones de Corpus. Constan en documentos fide­dignos del siglo XVII que el cabildo de la isla les compra las ropas, que en principio eran pieles caprinas, y paga a los bailadores. Posteriormente los Diabletes amenizan las fiestas de carnaval, un cierto retorno a sus orígenes, en opinión de Francisco Hernández. En el siglo pasado Dª Rosalía Spínola, esposa del eminente galeno don Alfonso, introduce innovaciones de influencia uruguaya. Las caretas representan a toros pamperos, con cuernos y lengua. La piel caprina se sustituye por lana o muselina pintada con rombos rojos y negros. El atuendo se complementa con esquilas, zurrones, palos y cuerdas…para asustar a los niños. Algo con función similar a las bramaderas en las ceremonias primitivas de iniciación.

En cuanto a los Ranchos de Pascua se trata de una tradición eminentemente cristiana, aunque la influencia de los pastores isle­ños la haya matizado con pinceladas localistas. Es una tradición que don Juan Crisóstomo García, al que recordamos con afecto, cultivó celosamente hasta su fallecimiento en 1933 y que se man­tiene lozana hasta nuestros días. Según los folkloristas, como Díaz Cutillas y Elfidio Alonso, su repertorio procede del auto navideño de Gaspar Fernández y se distinguen cuatro partes: el Corrido, el Salto, las Desechas y la Pascua. El primero es un canto de entrada que se inicia con un pareado: “Cantemos con alegría/ ya nació el dulce Mesías“. El Salto es un baile de los pastores, sin dar la espalda al Niño-Dios, con música pero sin canto. Las Desechas (Endechas?) es un canto religioso que combina los solos (cantado­res de “alante”) y los coros (tercios). También las Pascuas, que son los cantos de despedida, combinan solistas y coro y utiliza un pareado que cita Jiménez Sánchez: “Oh rey de la creación/ gran­des tus misterios son“.

Los Ranchos de Pascua de Teguise tienen fama en todo el Archipiélago, reciben protección oficial y colaboración del vecin­dario. Se cuida el funcionamiento de un “Rancho Chico” para iniciar y aficionar a los niños. Forma parte de la liturgia de Navi­dad, con la ofrenda de los pastores y los Reyes Magos, y asisten visitantes de toda la isla, aunque ya no se corra la estrella, costum­bre que se conservó en esta localidad cuando ya se había abando­nado en otras iglesias de la isla.

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