Zenón Ventura Perdomo

Volcán de Plata del Grupo Acatife

Por Francisco Hernández Delgado

Las costumbres y tradiciones de Teguise, forman el más preciado tesoro de su patrimonio cultural.

Esas manifestaciones han constituido la herencia cultural de las distintas generaciones nacidas en la Villa de Teguise.

Una herencia que nació gracias al esfuerzo y sacrificio de aquellos hombres y mujeres, que hace hoy cientos de años levantaron piedra a piedra los cimientos de esta Villa, una herencia que se potenció con la aportación, de aquellos hijos de esta tierra que obligados por la necesidad tuvieron que abandonar sus hogares rumbo a las América y nos trajeron los modismos y costumbres del continente americano.

Fue un 13 de Abril de 1937, cuando vino al mundo en esta Villa de Teguise, uno de los hombres, que más ha luchado por mantener y potenciar la herencia cultural de este noble pueblo, ese día nació Zenón Hermenegildo Ventura Perdomo.

Cuando apenas podía mantener el peso de una pandereta, ya estaba integrado en el Rancho Chico de Pascuas, su voz era una bocanada de aire fresco en las tradicionales navidades de la Vieja Villa. Era el preludio de una vocación anunciada, su amor y cariño hacia los Ranchos de Pascuas.

No había cumplido aún los quince años, cuando los cientos de asistentes a la misa de Navidad del año 1950, escucha ron una voz juvenil aún, pero potente ya, cuyo eco devolvía con tono celestial las cúpula s de la Iglesia de Nuestra Señora de Guadalupe, mezclado con las notas musicales que brotaba n del órgano gracias a las manos de Doña Nieves Jiménez Robayna.

En marzo de 1970, Zenón inicia uno de los caminos, que con más ilusión ha emprendido en su vida, ir a Francia a buscar lo que no conocía y sin embargo lo llevaba grabado, desde el primer día de su vida, en ese paño imborrable que todos llevamos en el corazón, era su padre. Ese deseo cumplido lo materializa en el amor compartido con su esposa, sus dos hijos y su gran pasión, los Ranchos.

Los lazos de unión entre Zenón y los Ranchos de Navidad, nacieron, cuando sin apenas dar paso alguno fue espectador de las primeras navidades de su vida, aquel mozo infantil quedó impregnado de tal manera por la magia de la Navidad, que pasó a ser actor con apenas un manojo de años y cuando por motivos de la edad no podía ser ya componente del Rancho Chico, lejos de abandonarlos, se convirtió en director del mismo, veinte y ocho años acompañó a los niños en la entrada triunfal de los pastorcitos en la Iglesia de Guadalupe.

Veinte y ocho años que no fueron el final de su relación con los Ranchos, pues como si se tratara de un amor por etapas, de las que ya se habían consumidos, Zenón entregaba su última aportación al Rancho Viejo, pero con tanta fuerza y energía que lo convierten en su verdadera pasión al que le entrega más de 48 años.

Pertenecer al Rancho era como hacer un viaje a lo más profundo de sus ser. Era el reencuentro con los recuerdos más bellos de su infancia. Por eso cuando cantaba su voz se convertía en el lazo de unión de los presentes con su pasado y la música cadenciosa de espadas, sonajas, panderos y guitarras se convertían en alegres notas en el corazón de todos y cada uno de los vecinos de Teguise, que sienten y viven la Navidad en lo más profundo de su ser.

Como la mayoría de los jóvenes de la Villa, Zenón participó desde muy joven en los equipos de fútbol, primero como infantil, luego en los equipos de Acción Católica y San Miguel y por último en el Club Deportivo Teguise donde no solo participó como jugador sino que en una época de crisis del equipo se convirtió en salvador del mismo, asumiendo el cargo de Presidente.

Y el folclore, esa manifestación de identidad y tradición de los pueblos, fue otro de los caminos que escogió Zenón para completar esa pasión por la música y las tradiciones. Perteneció a la Agrupación Guanapay en el inicio de última etapa de la mano de Don Bartolomé Caraballo Martín. Durante 10 años compartió con la Agrupación Los Campesinos aquel relanza miento de los grupos folclóricos de Lanzarote. Une su voz también a la del grupo Acatife en la interpretación de su primera misa.

La voz de Zenón no solo deleitó a cuantos pudieron oírla en los Ranchos y grupos folclóricos, sino que gracias a su pasión por las costumbres religiosas y tradicionales también se oyó en las ceremonias religiosas al lado de Don José Fajardo Morales, durante los 15 años que estuvo de sorchante. Y para darle la máxima expresión a las cualidades de su voz, Zenón se integró en la Coral Polifónica Villa de Teguise, contribuyendo a la proyección social del canto coral del que decía Platón que era “el arte que regulando la voz, llega hasta el alma y le inspira gusto a la virtud”.

Zenón forma hoy parte ya de la historia musical, de las costumbres y tradiciones del pueblo de Teguise, por su entrega y dedicación para conservar y mantener nuestra cultura popular es justo

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