Pregón de Tao 2016

Pregón de las Fiestas de Santa Rita

Tao 2016

POR JOSÉ LUIS APARICIO MORALESjose luis aparicio

Buenas tardes:

Ante todo, quiero agradecer la asistencia de Doña Olivia Duque, Concejala del Ayuntamiento de Teguise y a los Sres. Concejales de su Consistorio.

Asimismo, a mi familia, a mis amigos y a todas y cada una de las personas presentes en este acto.

La Junta Directiva de la Sociedad de Cultura y Recreo “El Fomento” de Tao tuvo la delicadeza, y para mí un honor, de solicitarme que realizara el Pregón de las Fiestas de Santa Rita 2016. Se los agradezco sinceramente.

Jamás se me pasó por la cabeza que algún día me ofrecieran pregonar alguna de las fiestas de mi pueblo y pueden estar seguros que tuve muchas dudas a la hora de decidirme:

Por un lado, si declinaba su invitación, quedaría como alguien al que le dan una oportunidad de expresarse ante la gente de su pueblo (bien, regular o mal), y lo rechaza por vergüenza, falta de preparación o, simplemente, por cobardía.

Por otro lado, aceptar el ofrecimiento significarían dos responsabilidades: Una, no dejar en mal lugar a las personas que me lo propusieron y, otra, poder presentarles un trabajo digno.

Como ven, acepté, y como sobre cobardes hay muy poco escrito, aquí me tienen, intentando estar lo más sereno posible, para no darles gusto a aquellos que solamente hayan venido para verme llorar.

Para los que no me conozcan, les diré que las personas muy mayores siguen refiriéndose a mí como “Pepito”, el más chico de Manuel Aparicio, aunque en la actualidad tenga ya setenta y tres noviembres. Nací cerca de aquí, en una vivienda situada detrás de la antigua Sociedad “El Fomento”, el 25.11.1942, aunque me apuntaron el día 28 en el Registro Civil de la Villa de Teguise.

Mis padres fueron Francisco Manuel Aparicio Bonilla y Genara Morales de León, ambos fallecidos, y tengo cuatro hermanos, todos mayores que yo:

Julia, Margarita, Dominga y Manolo. Como muchos de Vds. conocen, a mi hermano Manolo lo hemos incinerado en el día de hoy; le deseo de todo corazón que descanse en paz y aprovecho para darles las gracias por las condolencias que he recibido. Me casé con Encarnación Sánchez Ruiz. Tenemos cuatro maravillosos hijos: José Luis, María del Pilar, Pablo y Eva María. Y tres extraordinarios nietos: José Luis y Silvia Aparicio Casas y Lucía Guadalupe Aparicio.

La figura del pregonero se conoce desde la época de la Edad Media, en la que los reyes les encargaban la tarea de divulgar los decretos públicos, así como los días festivos. También los comerciantes hacían uso de este medio de comunicación para publicitar sus productos. Eran leídos en la plaza pública, en voz muy alta y con una estructura poética y cantada. En los edictos de los Ayuntamientos, normalmente comenzaban haciendo sonar una trompetilla y la introducción que todos conocemos: “De parte del Sr. Alcalde…”

Como se trata de hacer un pregón a Santa Rita, aprovecharé la recopilación que realicé en el año 2007, que se insertó en su Programa de Fiestas:

Santa Rita de Cascia.

Doña Marguerita (Rita) Mancini, es decir, Santa Rita de Cascia, nació en Roccaporena cerca de Cascia (Italia), el 22 de Mayo del año 1381.

Fue hija única del matrimonio formado por Don Antonio Mancini y Doña Amata Ferri y concebida cuando sus padres eran bastante mayores. Desde muy joven sintió especial atracción hacia el Evangelio y la naturaleza, contemplando desde la montaña, durante horas y horas, la belleza del campo, los árboles, las flores y los pájaros.

En su casa tenía un pequeño oratorio, donde encontraba su paz interior e iba desarrollando el deseo de consagrarse a Dios, lo que le negaron sus padres.

A los 16 años casó con un joven de Cascia, económicamente muy bien situado, llamado Don Paolo Fernidando, miembro del Ejército, quien no fue precisamente una buena persona, pues se dice de él que era caprichoso, violento, borracho, mujeriego y jugador, quien le hizo la vida imposible durante los primeros dieciocho años de matrimonio. Después de veinte años de casado le pide perdón y cambia de manera de ser.

Santa Rita acepta lo que cree ser su papel: Callar, sufrir y rezar. Fue una de las tantas mujeres que han sido maltratadas por sus maridos, durante toda la historia de la humanidad. Por ello debería ser, si no lo es ya, Patrona de las mujeres Maltratadas.

A los 18 años tuvo su primer hijo, Juan Santiago y, dos años después, el segundo, llamado Pablo María.

Teniendo Santa Rita 30 años, y sus hijos 12 y 10, respectivamente -algunas fuentes consultadas dicen que eran gemelos-, asesinan a su esposo por motivos políticos (Secuela de su turbulenta vida anterior), quedando viuda.

Sus hijos juran venganza por la muerte de su padre, pero Santa Rita, aún sabiendo quiénes fueron los asesinos -a los que se acercó para ofrecerles su perdón y la reconciliación entre las dos familias-, intentó disuadirles, inculcándoles el amor incluso de los enemigos. Convencida de que más valía salvar sus almas que sus vidas, llegó finalmente a rogar a Dios para que se los llevara antes de que pudieran cometer tal pecado.

Y, efectivamente, un año y medio después, mueren sus hijos como consecuencia de una epidemia de peste contagiosa que asoló Italia.

Se recoge en oración y penitencia, pensando de nuevo en ingresar en el monasterio de religiosas agustinas que existe en Cascia, pero en el mismo se temen que una viuda con el apellido Mancini turbe la paz del convento donde hay monjas que pertenecen a familias enemistadas. Por otro lado, tampoco querían a una mujer que había estado casada. Asimismo influía la muerte violenta de su esposo. Sucedía en el año 1406, uno de los períodos más difíciles en la historia de Cascia e Italia.

Su petición de entrada fue rechazada hasta tres veces: En la primera votación, seis monjas votaron a favor y otras seis en contra; en la segunda solicitud, siete votaron en contra, dos a favor, una estaba enferma y dos de viaje. No obstante, Santa Rita no pierde las esperanzas de entrar e invoca a sus Santos preferidos: San Agustín, San Nicolás y San Juan Bautista. Por fin, a la cuarta vez, se dirige al convento, consiguiendo lo que siempre había soñado: Hacerse religiosa del Monasterio de Cascia.

En el año 1417 hace la profesión de fe y allí pasa cuarenta años de consagración al Señor.

Durante la Cuaresma del año 1443 fue a Cascia un predicador llamado Santiago de Monte Brandone, para dar un sermón sobre la Pasión de Nuestro Señor. La impresionó tanto que a su retorno al monasterio le pidió fervientemente al Señor ser partícipe de sus sufrimientos en la Cruz.
Cuando tenía 61 años y 28 en el monasterio, recibe el estigma de una espina en la frente, lo que supuso un duro sacrificio, ya que hizo que durante 15 años tuviera que vivir casi siempre recluida en su celda, rehuyendo a las gentes, tanto por el dolor como por el hedor pestilente que salía de su herida.

El Señor le dio una tregua en su sufrimiento cuando quiso ir a Roma para el primer Año Santo o Año Jubilar. Jesús quitó el estigma de su frente durante el tiempo que duró la peregrinación. Tan pronto llegó de nuevo al convento, volvió a aparecer, teniendo que aislarse de nuevo. Al morir, la herida desapareció y en su lugar apareció una mancha roja como un rubí, la cual tenía una deliciosa fragancia.

A los 72 años queda paralítica, aquejada de marasmo, postrándose definitivamente en cama.

Teniendo 75 años, en pleno invierno, cuando los campos permanecían nevados, pide que le traigan una rosa que en aquel momento estaba floreciendo en el huerto de su casa. Creían que Santa Rita deliraba. Sin embargo, fueron a comprobar si era cierto y, efectivamente, encontraron una preciosa rosa en medio de un frondoso rosal, rodeado de nieve, junto a una higuera con higos maduros. Por eso a Santa Rita siempre se le ha asociado con un Crucifijo en sus manos y una rosa.

Santa Rita falleció el 22 de Mayo del año 1457, a los 76 años de edad. Se dice que las campanas del templo parroquial de Cascia tocaron por sí solas.

Fue beatificada en el año 1628 por el Papa Urbano VII y canonizada por el Papa León XIII el 24 de Mayo del año 1900.

Su cuerpo permanece incorrupto y reposa en su Santuario de Cascia, en Italia.

Entorno social de Tao

A finales de los años cuarenta, ya habían quedado atrás la Guerra Civil y la Segunda Guerra Mundial, dejando tras de sí mucha hambre y miseria, escaseando los necesarios alimentos básicos para la población, así como países con sus infraestructuras y economías total o parcialmente destruidas.

España, pienso que erróneamente, no aceptó la ayuda del Plan Marshall, que se había creado para ayudar financieramente en el año 1948 a los países de Europa.

Por el tratado de alianza militar (Bases) entre Estados Unidos y España, entre el año 1955 y 1963 los alumnos españoles consumieron “leche en polvo y queso de los americanos”. Por otro lado, seguía en vigor la “cartilla de racionamiento”.

Una orden Ministerial de 14 de mayo de 1939, estableció el régimen de racionamiento en España para los productos básicos alimenticios y de primera necesidad. El racionamiento no alcanzaba a cubrir las necesidades alimenticias básicas de la población.

Según datos publicados en el BOE de 15 de abril de 1943, al mes de la entrada en vigor de la cartilla individual, el número de racionados en España era de 27.071.978 personas.

El racionamiento perduró oficialmente hasta el año 1952, fecha en que desapareció para los productos alimenticios.

Aún seguía siendo elevada la mortalidad infantil: En el año 1950 era del 64,2%, aunque se redujo significadamente con respecto a etapas anteriores.
Entorno laboral

Los habitantes de la Aldea de Tao, hasta la llegada del turismo, se dedicaban casi al 100% a las labores del campo.

Lanzarote fue el granero del Archipiélago, exportándose, incluso, el forraje o paja empaquetada con destino a la península. Entre otros, los signos externos de riqueza de una familia del campo se medían por el número de pajeros que poseía. Hasta no hace mucho tiempo, se llegó a cultivar en Lanzarote hasta veinte millones de kilos de cebolla, y nunca se dejó de cultivar la vid.

Para el trabajo de la agricultura, la familia contaba con todos sus miembros, tuvieran la edad que tuvieren, incluso las mujeres, que iban ataviadas con la típica sombrera para que el sol no castigara su cutis y el vestido largo de color oscuro. Debido al minifundio y a la nula mecanización, era absolutamente indispensable la mano de obra familiar, ya que solamente se contaba contracción animal, pues básicamente se disponía de camellos y burros.

En esa época, nuestros padres supieron racionalizar el tiempo de sus hijos entre la escuela y el campo. Todos los niños del pueblo estaban escolarizados. Luego, en el verano, ayudaban muchísimo en el arranque, transporte y trillado de los cereales. Y aún les quedaba tiempo para jugar. Nunca perdieron el tiempo, seguramente porque no existía ni televisión, ni PlayStation, ni whatsapp.

Como consecuencia de una serie de años ruines, a mediados de los años 50 del pasado siglo, en esta isla se produce una fuerte emigración. Las islas preferidas para labrarse un nuevo porvenir fueron Gran Canaria (En la Isleta aún existen familias enteras y sus descendientes procedentes de Lanzarote) y La Palma. En esta última isla, los conejeros no estuvieron mucho tiempo, regresando todos a su tierra poco después, salvo alguna excepción.

Las Escuelas

La Escuela de las niñas se encontraba situado en un edificio en la calle que hoy conocemos con el nombre de Achimencey, en el número 3. La de los niños estaba ubicada en un edificio en “la hoya”, en la calle denominada Tagarifo. Este último se encuentra muy deteriorado.
En una foto típica del decorado de una Escuela de la época se podía ver:

La pizarra de color negro y las tizas para escribir sobre ella.

El globo terráqueo. Los pupitres. La mesa del maestro/a. Los Mapas, con las Islas Canarias situadas en el Mar Mediterráneo, el material escolar y los símbolos del poder:

Una foto de Francisco Franco Bahamonde y de José Antonio Primo de Rivera y Sáenz de Heredia. En medio de las dos fotografías debía permanecer un crucifijo.

La mayor parte de los pupitres estaban diseñados con un estilo sencillo, con una gaveta grande que permitía guardar en su interior los utensilios escolares, con una tapa que podía ser levantada, con una ranura en lo alto para poner los lápices y las plumas y con un agujero para el tintero.

Recuerdo que todos estaban manchados de tinta, porque los tinteros, por supuesto sin querer, se derramaban o se “resumían”. Los teníamos que llevar de nuestras casas, así como las plumillas. Éstas tenían poca vida de uso, ya que se “rasjaban” si apretábamos demasiado contra el papel y, para escribir bien y claro, debíamos introducirla cada dos por tres en el tintero. Luego llegó la pluma estilográfica y los bolígrafos.
Pero lo malo no era que los pupitres estuviesen manchados de tinta, sino que, cuando el Maestro estimaba que podría venir la Inspección, nos mandaba a cepillarlos con los cristales que encontrábamos en la cueva que existía a la derecha subiendo la cuesta (hoy aljibes de agua), en la que iba depositando los deshechos el zapatero que hacía su trabajo en un cuartito situado en la esquina del antiguo edificio de la Sociedad de Cultura y Recreo “El Fomento” de Tao.

La mesa del Maestro/a estaba hecha con madera de una mejor calidad y situada en un nivel superior al de los alumnos, más o menos un peldaño,
para que de esta forma pudiera tener una mayor y mejor vigilancia durante las clases.

Material escolar:

El “Pizarrín” usado para escribir y borrar. Muy práctico porque permitía ahorrarse la compra de libretas. La forma de borrarlo era una auténtica cochinada, porque la mayor parte de las veces se escupía sobre la superficie y se frotaba con la mano hasta que quedara más o menos limpia, para ser otra vez utilizada.

Los cuadernos, para ser empleados para escribir los deberes, como dictados, problemas, etc.

El afilador de lápices. Quien lo tenía. Los demás los afilábamos con una navajilla de afeitar. Por cierto las navajillas nunca se tiraban, se conservaban en un cajón o con las herramientas, siempre servían para algo, incluso para afeitar al cochino en la matanza, después de haberle quemado el pelo con fuego.

Papel secante, para no manchar de tinta las otras hojas del cuaderno.

Tintero sin tapa, que se incrustaba en un agujero en el pupitre, para mojar la plumilla.

Tintero. Plumilla. Goma de borrar: Como la economía no era muy boyante, la miga de pan también se usaba para borrar las libretas. O con el propio dedo, humedeciéndolo con saliva. La hoja quedaba negra, claro.

Las Rayas: Primera herramienta del saber que se nos puso en las manos, para que cada uno hiciera de ella libremente lo que quisiera o pudiera.

Dependía mucho de la capacitación que el enseñante tuviera, para inculcar en el niño la ilusión necesaria para usarla, no solamente para provecho propio, sino en el de los demás.

La extraordinaria enciclopedia, escrita por el Maestro de Escuela gerundense Josep Dalmáu Carles, quien fundó la editorial Dalmau, Carles & Cía., que contenía de todo: Gramática, geografía, historia, matemáticas, etc.

Quien se aprendió bien este libro, seguro que posee una cultura general muy sólida.

El Maestro/a

Junto con el Alcalde, el Cura y el Médico, el Maestro era una de las Autoridades más importantes e influyentes en todos los pueblos. Imponía respeto dentro y fuera de las aulas.

Su profesión era vocacional, pues el sueldo era poco y las necesidades muchas. Afortunadamente hoy en día ya no se dice, pero antes era muy frecuente la expresión “pasa más hambre que un maestro de escuela”.

Como premio a su esfuerzo y dedicación, los padres de los alumnos le llevaban productos de la tierra. De esta forma complementaban sus bajos salarios.

Lo niños le temían, porque sabían que si se portaban mal y se lo decía a su padre, seguramente se llevaba una segunda reprimenda y, muchas veces, alguna “tunda” extra. Esta autoridad vino decayendo a través del tiempo, pero actualmente se han aprobado leyes reforzando su autoridad.

Era frecuente, como castigo a alguna falta, colocar al alumno de rodillas, en un rincón o de cara a la pared. En Lanzarote no se empleaba lo de poner al alumno con los brazos en cruz y un libro en cada mano o ponerle en su cabeza unas orejas de burro, como parece ser se usaba en la Península. Eran normales los coscorrones, los palmetazos y alguna que otra “colleja”. Muchas veces el castigo consistía en obligarle a que copiara más de cien veces una frase que tenía que ver con la falta que había hecho; ejemplo: “no hablaré en clase” o “No contestaré a mi maestro”.

Quiero expresar mi reconocimiento y gratitud a mi hermana Mima (Maestra de profesión), a mi primera maestra Dña. Agustina Pérez Montesdeoca “Doña. Tina”, a mi maestro Don Juan Roque Ramos y a todos los que se dedicaron y se siguen dedicando al noble oficio de la enseñanza.

La enseñanza / Educación

Al entrar a las clases había que decir “Ave María Purísima”, contestando el Maestro “Sin pecado concebida”, dirigiéndose cada alumno a su sitio habitual, permaneciendo de pie, hasta que se cantaba el “Cara al Sol”, himno del único partido político reconocido en aquel entonces denominado La Falange. Los alumnos no se sentaban hasta que el Maestro lo decidía.

Recuerdo el sistema que impuso Don Juan de poner un orden de sapiencia, poniéndonos en fila con la espalda hacia la pared, siendo el mejor de la clase el primero y, evidentemente, el último debía ser el teóricamente peor. Consistía en preguntarle una cuestión al primero y, si no la sabía, lo hacía al segundo, y si éste la acertaba, pasaba a ser el primero y éste el segundo. Y así sucesivamente. El método no es malo, porque genera competencia.

La enseñanza estaba basada en la repetición continuada de lo que se pretendía aprender. Así, por ejemplo, para la tabla de multiplicar, con la típica cantinela: 2 x 1, 2; 2 x 2, 4, 2 x 3, 6 … O para aprender a leer: la m con la a, ma; la m con la e, me … memorizando las asignaturas tipo papagayo, sin enseñar al alumno los conceptos del “que, quien, cómo, cuando, donde y porqué” de lo que estaban aprendiendo. Quizá tampoco les sobraba mucho tiempo, ya que la misma aula era compartida por todos los alumnos y cursos.

Cuando se caminaba por delante de la Escuela no pasaba desapercibida la forma de aprender, porque parecía una academia de canto y el típico bullicio de los niños hablando, sobre todo cuando no estaba el Maestro.

En los recreos se hacía una gimnasia light (manos en alto y en cruz y pies abiertos y cerrados, una y otra vez).

De esta forma, es lógico entender que España haya tenido su primer deportista de élite muy tarde, a finales de los años 50 con Joaquín Blume Carreras (De padre alemán y madre catalana. Competía en la modalidad de gimnasia. España ganó la primera medalla olímpica en las Olimpiadas de Roma, en el año 1960, la obtuvo de bronce, en la modalidad de Hípica. Esta tardía consecución de títulos deportivos fue consecuencia de la poca formación que tenían los Maestros de Escuela para impartir la enseñanza deportiva, aunque estoy totalmente seguro que pusieron toda su mejor voluntad en ello, además de existir otras prioridades más importantes que resolver en ese momento. Hoy existe una especialización específica en el profesorado que se dedica a impartir clases relacionadas con el deporte.

Al terminar la clase, el maestro, en voz alta, decía: ¡RECOJAN!, e inmediatamente después se producía un murmullo y mucho ruido producido por la apertura y cierre de los pupitres para recoger el material escolar.

En Tao, el haber alcanzado cotas altísimas en la Cultura, ha propiciado que en la actualidad exista una gran cantidad de jóvenes universitarios, unos formándose y otros ejerciendo profesiones liberales y funcionariado. Sin olvidarnos de los que se dedican a la prestación de servicios profesionales y empresariales.

Nuestros Poetas, como Miguel Betancort Caraballo, Braulio Betancort Cedrés, José Quintero y José Manuel Hernández, de los que me constan trabajos magníficos, así como otros, que poseen la virtud de armar una cuarteta espontáneamente.

Por eso digo con sinceridad: Cualesquiera de ellos hubieran hecho este Pregón muchísimo mejor que yo.

Recuerdos

Los campos perfectamente arados, con el esfuerzo del camello y su guía, lo que representaba muchos kilómetros de caminata. Hoy se paga por asistir a una excursión guiada…

Los olores de las antiguas fiestas, a frituras, a carburo y a una mezcolanza de bebidas.

A hornos de leña y pan recién hecho. A matanza de cochino. Por cierto, de este caldo se llevaba un pequeño caldero a los familiares más allegados.

A las Novenas, en el mes de Mayo. Se me quedó impregnado a perpetuidad en mi cerebro, el olor a flores que existía en el interior de la Iglesia.

Incluso el típico olor de los alpendres, hoy reciclados como garajes. Las guaguas Gildez y, a su llegada, el grito “Ya viene la Pepa”.
Cuando veíamos salir de las tuneras una gallina, seguida de una docena de polluelos, sin conocer antes que existía un nidal.

O tocar en la tienda de Don Manuel López, un domingo a las dos de la tarde, para que nos vendiera un par de panes. Le pagábamos con huevos, que llegaron a ser como si fuera la segunda moneda de cambio. De esta forma, Don Manuel ganaba doblemente. Por supuesto, los miraba poniendo la mano semicerrada encima, para ver si estaban gallados o hacían “clac, clac” porque el pollito ya estaba grandito…

O la vez que até con un hilo por el gollete de una botella pequeña, la introduje en el bocoy con mosto que aún estaba hirviendo y me lo bebí… No reventé de milagro.

Cuando los bocoyes se llevaban a lavar con callaos a la Playa de la Caleta de Caballo. Hoy son de acero inoxidable.

Que a los doce años iba para Cura, pero seguramente por haber visto algún tobillo femenino (era lo máximo que se podía ver) no llegó a cuajar.
Don José Fajardo Morales, el Cura de Teguise y el viejo vehículo en el que se trasladaba a Tao a decir Misa.

La primera vez que al confesarme, después de un intenso interrogatorio, el cura me preguntó que cuántas veces. Me hubiera gustado echarle un vistazo a las estadísticas que llevaba el Vaticano en ese entonces. Ya más grandito, una vez estuve a punto de preguntarle ¿Y Vd., Don José, cuántas veces?

El Padre Salvatierra, que marcó aún más a fuego una religiosidad que Tao ya tenía sobradamente.

El obligatorio velo de las mujeres en actos religiosos, amén de las medias y vestidos “decorosos”.

Mi confirmación católica (Soy el Obispo de Roma… Y para que te acuerdes de mí, toma…!!!) impuesta por el Obispo Antonio Pildain y Zapiain. Fue Diputado del Congreso Republicano entre 1931 y 1933. Posteriormente fue deportado a las Islas. Como represalia, cuando Franco vino a Las Palmas, el Obispo se negó a que entrara a la Catedral bajo palio.

El rezo del rosario por la noche. La mitad de las veces nos quedábamos dormidos antes de finalizar el segundo misterio de dolor, de gozo o de gloria, no me acuerdo.

Devolver la Virgen, cumpliendo el circuito, a la casa de nuestro vecino Don José Betancort y Dña. Pilar López, por la tarde del día que nos tocaba custodiarla.

Cuando íbamos caminando a oír Misa en nuestro vecino pueblo de Tiagua, porque se alternaban un Domingo sí y otro no.

¿Baile o Función religiosa? De vez en cuando existían discrepancias entre el Clero y la sociedad civil, respecto al protocolo de las fiestas, de tal forma que si había baile, no había función religiosa, y viceversa. En una votación celebrada en la Sociedad “El Fomento” el 14 de septiembre de 1950, el resultado fue de 44 votos a favor de los bailes y 39 a la función religiosa.

Los camellos que mi padre compró a los Sres. Haffah y Motás, de El Aaiún, que se comieron los pajeros, las tuneras y todo lo que había por delante.

La trilla del trigo, porque me permitía ir sentado encima del trillo y me divertía.

Besar el pan antes de tirarlo, por no poderse consumir por una u otra causa.

Los trueques que se realizaban con vendedores de Soo. Los artículos que en nuestras casas nos podían sobrar se cambiaban por lapas, clacas, erizos, etc.

Cuando veo en televisión algún programa de cocina, me pregunto si esos “chefs” serían capaces de cocinar en las que teníamos nosotros: Techadas con vigas de madera, entre las que se ponían piedras horneras, muchas de las cuales se caían. Calderos que aumentaban su volumen debido a las capas de hollín que se iban creando, por debajo y a su alrededor, debido a la combustión de la leña. Nuestra vitrocerámica eran dos teniques y nuestro gas butano estaba representado por las aulagas, los cabezos, los carozos y, en épocas críticas, excrementos secos de animales. Todo esto, al convertirse en cenizas, había que limpiar antes de encender un nuevo fuego. Lo que era la habitación estaba tan negra como el pollo. En la cocina de mi casa había una mesa muy grande, donde cabía sentada toda la familia. Lo hacíamos siempre en el mismo sitio. La parte de mi padre estaba aún más negra, ya que, mientras esperaba a que la comida estuviera hecha, picaba tabaco para fumarlo en su “cachimba”

Nuestra electricidad para producir luz comenzó con un cuenco con aceite, una mecha y un fósforo. Después fueron los quinqués, que funcionaban con una mecha de tela introducida en petróleo. Las velas resultaban demasiado caras. Seguramente por eso, nuestros padres se acostaban tan temprano y, consecuentemente, crecía la natalidad…

También existían los faroles. El sistema era el mismo, pero éstos estaban cerrados para evitar que se apagaran con el viento. Se utilizaban para salir por la noche, normalmente a los alrededores de la casa, echarle un vistazo a los animales o de visita a alguna otra casa de la familia, o cuando había algún vecino o familiar enfermo o difunto. O a las novenas y los bailes.

Las lámparas “Petromax” (“petromanes”) eran un lujo, estaban consideradas como una de las más luminosas a comienzos del siglo XX. En Tao solamente las usaban las tiendas de ultramarinos y la Sociedad. Funcionaban inyectando aire a presión con un bombín. La mezcla de aire y petróleo a gran velocidad chocaba con una “camisa” de tela de seda sintética impregnada de sales. La camisa se quemaba y se convertía en ceniza pero se mantenía entera (si se tocaban se desintegraba).

Las Parrandas, con sus tocadores y cantadores. En otros lares, aún no han podido superar la calidad del especial “toque” y “cante” de nuestra gente, como Felo López, la Isa del uno de Don Juan Quintero, los hermanos Juan, Braulio, Marcial Luis y Manuel Betancort y su descendencia, pues el canto lo llevan implícito en el apellido. Y todos los de Tao que, de manera espontánea, arrancaban de su garganta una isa, unas folias o una malagueña.

El tradicional Folclore de Tao. Premiado en innumerables veces. Nombrado, por sus actuaciones, en el semanario “Antena” en casi todas sus ediciones, en la persona de Don Miguel González.

Los bailes en el patio de la Sociedad, que yo veía desde la azotea de mi casa, tapado con una manta, pues el frío no era poco.

La publicidad que aparecía en los carteles anunciando los Bailes de los días 30 de Noviembre, 1, 4 y 25 de Diciembre de 1960: “Máquinas SINGER de coser, bordar y otras varias confecciones para la mujer moderna. Informes MAURICIO LÓPEZ.- TAO”.

El Circo Totti. Las orquestas:
“Siboney”. “Castillo”. “Benito”. “Idafe”. “Neptuno”. “Lira”. “Lido”. “Orquesta de Teguise”. “Capitol”. Sol”. “46”. Cuartetos “Guadalupe” y “Castillo”. “Guatativoa”. “Castellano”.

Vocalistas:

Marisa Artiles, Eva del Río, Josefina Ross, María Teresa, Yolanda, etc.

Instrumentistas:

Pianistas: José Pérez, Antonio Sastre; Trompetistas: Benito, Martín, Alfonso, Artilles y Marcial; Saxofonistas: Castillo y Castellano López; Baterías: Francisco Marañón, Hernández, Antonio y Paco;

Clarinetista: Juanele.

29.10.1961. Baile celebrando el 2º año de la luz en la Sociedad y la Plaza.

Canciones del pasado:

“A la lima y al limón” , “Soy minero”, “Yo te daré”, “Tengo una vaca lechera”, “A lo loco”, “Luna de España”, “Francisco Alegre”, “Mirando al mar soñé”, “Tres veces guapa”, “El Relicario”, “Fumando Espero” y “Nena”, de la película “El Último Cuplé”, “Doce Cascabeles”, “Olé, Torero”, “Violetas imperiales”, “Soy Minero”, “Adiós mi España querida”, “Están clavadas dos cruces”, “Campanera”, “El Relicario”, “Mariquilla”, “Un telegrama”.

Entretenimientos

El Guerrero del Antifaz.
El Capitán Trueno.
Roberto Alcázar y Pedrín.
TBO.

La primera radio en el pueblo, situada donde también estuvo el “Bar Tres Hermanos”, al lado de mi casa, en lo que hoy está ubicado un transformador de Unelco (Endesa), en la esquina de la Sociedad de Cultura y Recreo “El Fomento”.

La primera radio en el pueblo, situada donde también estuvo el “Bar Tres Hermanos”, al lado de mi casa, en lo que hoy está ubicado un transformador de Unelco (Endesa), en la esquina de la Sociedad de Cultura y Recreo “El Fomento”.
El Cine, en el almacén de Pancho Toribio.
Los gigantes y cabezudos.
Los Toros de Tao en Carnavales, que tanto miedo nos hicieron pasar.

Y como no, mis primeros amores infantiles. Me gustaban dos niñas. Si están esperando que diga sus nombres, están apañados. Las dos viven. Solamente puedo leer hasta aquí, como dirían en el programa de televisión española “un, dos, tres,…”.

Los deportes han estado representados por la Pelota-mano, hace más de sesenta años. Yo era muy pequeño, pero recuerdo cuando jugaban en La Plaza.

Las Carreras de caballos, con ejemplares del Pueblo de Tao como “Estrella”, “Tarzán” y
“Marinera”.

El Automovilismo, con excelentes corredores, participando casi la totalidad de la familia Lemes: Francisco y sus hijos Samuel Jesús y José Yeray, sus hermanos Roberto y Carlos (y su hijo Johny como copiloto), Enrique Martín Betancort (copiloto de Pedro Manuel Cabrera Bonilla y Roberto), los tres hermanos Guillén Cabrera, asistentes de Pedro.
El Balonmano femenino, con jugadoras como Noelia Umpiérrez Luzardo y otras… Y, cómo no, la Lucha Canaria, representada por el Club de
Lucha Tao, creado en el año 1934 por Don Francisco Manuel Aparicio Bonilla, Don Leandro Morales Durán “Emilio Morales” y Don Pedro Manuel Lemes Mesa, que tantos triunfos y prestigio ha dado a este pueblo en sus ochenta y dos años de existencia.

Anecdotario salido en la prensa

Después de activas y felices gestiones realizadas por la Junta Directiva de la Sociedad “El Fomento” del pueblo de Tao (Teguise), se ha logrado una fórmula económica que ha permitido adquirir en propiedad su local social del que hasta ahora disfrutaba por alquiler. Este local consta de edificio que ocupa 570 metros cuadrados y Aljibe. Tao, pues, ha sido el primer pueblo lanzaroteño que ha logrado solucionar el problema de su Sociedad “El Fomento”, debido a la actividad que siempre ha distinguido a estos laboriosos y ejemplares hijos de Lanzarote. “Antena” 14.05.1957.

Ha fallecido en el pueblo de Tao la respetable anciana doña Severa de León de León, de 67 años de edad, casada, después de permanecer enferma algunos días. Ante la gravedad que había experimentado la anciana, se avisó a Tinajo a un hermano suyo, don Bartolomé de León de León, de 57 años, quien inmediatamente se personó en Tao en un taxi. Momentos después de que el señor de León entrase en la habitación en que su hermana guardaba cama, ésta falleció e, inmediatamente, también falleció su hermano, como consecuencia de la impresión recibida. “Antena” 04.06.1957.

En 1959 se le escapó un camello en celo a Rafael López Rodríguez, al que persiguió en una yegua, perdiéndolo de vista a la altura de Mozaga. Corriendo por todo el centro de Arrecife, vino a parar al final del muelle comercial, amarrándolo, por fin, en el castillo de San Gabriel. “Antena” 20.10.1959.

Pasa temporada en la isla, con procedencia de Dakar, el ex-luchador Andrés Curbelo “Pollo de Tao”. “Antena” 24.11.1959.

A la Sociedad de Cultura y Recreo “El Fomento”, de Tao, llegó la edición número 270 de la revista hablada “Palabras”, de Educación y Descanso. Los temas desarrollados fueron sobre ahorro, enseñanza popular y alfabetización, tratamiento del ganado porcino, cultivo de la batata y sobre la necesidad de la comunicación social entre los hombres. “El Eco de Canarias” 11.05.1967.

El ministro de Información y Turismo hizo entrega simbólica el sábado, en Las Palmas, de 79 aparatos de televisión con destino a otros tantos tele-clubs recientemente creados en distintos pueblos de la provincia. Por lo que respecta a Lanzarote han correspondido los siguientes: Haría (casco), Mala y Máguez; Teguise: Tao, Guatiza (Sociedad La Unión) y Guatiza (Sociedad El Imparcial y Tías (casco). “Antena” 7.11.1967.

El equipo de Las Chumberas, mandado por Manuel Perdomo, venció por tres partidas a una al equipo de Tao (Lanzarote), que estaba mandado por Paco Bonilla, teniendo además a uno de los mejores peones del envite, su jugador Frasco León. Las partidas terminaron favorablemente a los grancanarios, y al final con deportividad, todos grandes amigos.”. “El Eco de Canarias” 8.11.1967.

Regresó a Las Palmas el grupo de geólogos de 8 nacionalidades asistentes al Symposio Internacional de Vulcanología. Al frente de la expedición figuraba el catedrático de la Universidad de Barcelona, doctor San Miguel. Las 4 excursiones comprendieron el estudio de la morfología volcánica de Lanzarote y sus estructuras superficiales. Estudiaron los basaltos miocenos fisurales representados en la caldera de Riscada y Pico de Tao. “Antena” 1.10.1968.

En el salón de sesiones del Gobierno Civil, se hizo entrega de un equipo dotado con un magnetófono, un proyector de cine sonoro de 16 milímetros y filminas; dos cintas magnetofónicas, veinte colecciones de diapositivas, una pantalla y diez series de filminas, a cuatro Teleclubs, de los ochenta y uno existentes en la provincia, designados al haberse distinguido en su actividad. Han sido premiados los teleclubs de la barriada de Don Zoilo, Las Coloradas, casco de la ciudad de Gáldar y Tao, en la isla de Lanzarote. “El Eco de Canarias” 17.06.1969.

Durante 46 años ha vivido en el Paraguay. … Doña María Díaz de León cuenta actualmente 69 años. A la edad de 23 años contrajo matrimonio por poder, marchando al Paraguay, donde ha permanecido residiendo en Villa del Pilar, una localidad cercana a Asunción. El 17 de Noviembre de 1922 salió de Lanzarote, embarcando en Las Palmas el 11 de diciembre. Viuda desde hace unos años, tiene un hijo de 45 años y dos nietos. Asimismo vive en su ciudad una hermana de su padre, lanzaroteña también, que cuenta actualmente con 86 años de edad. Entre otras personalidades, le recibieron en el aeropuerto, junto con el Alcalde de Teguise Sr. Carrión Montesdeoca y el Alcalde Pedáneo de Tao, sus hermanos: Francisca, Margarita, Juliana y Juan, que habían llegado desde el pueblo de Tao, su lugar natal. (Don Antonio Carrión Montesdeoca fue Alcalde de Teguise en el período 1964- 1972). “El Eco de Canarias” 14.10.1969.

El agricultor de la localidad de Tao, don León Rocío Santana ha obtenido en su finca una cebolla gigante. Por el cabo de la policía municipal señor Domínguez, fue colocado en una balanza, pesando exactamente 3 kilos y 60 gramos. Fue traída a la plaza del mercado, para la venta, por el asentador don Juan Cedrés Morales. “Antena” 30.06.1970.

Robaron una cartera en Madrid conteniendo alrededor de 6.000 pesetas, propiedad del popular cantante del grupo folklórico “Los Campesinos”, don Juan Betancort López, natural de Tao. El señor Betancort López la ha recibido ahora con toda la documentación que llevaba dentro, pero, naturalmente, sin dinero. El ladrón, por lo visto, la depositó en un buzón de Correos de Madrid dirigida a la Policía de la capital de España que acaba de re-expedirla a su dueño en Lanzarote. “Antena” 21.07.1970.

Mis vivencias (1942 a 1951)

Permitan a este humilde pregonero hablar un poco de si mismo y de su entorno, intentando no ser alabancioso, del período comprendido entre el año 1942, fecha de mi nacimiento, y los 9 años de edad. El resto de mi vida, aunque hubiera querido, no sería posible plasmarla en este documento. Como dijo José María Aznar, “estamos en ello”.

Solamente estuve dos años y medio en la enseñanza primaria en las dos Escuelas de Tao.

Al cumplir los seis años aproximadamente, mi padre pidió permiso a la autoridad competente, para que yo pudiera entrar en el colegio de las niñas, ya que para mí era demasiado lejos asistir al de los chicos. Como aclaración a este respecto debo decirles, aunque muchos lo conocen, que a esa edad solamente llevaba un año pudiendo caminar, ya que dí mis primeros pasos, en posición vertical, a los cinco años.

Me acuerdo perfectamente que me desplazaba por los alrededores de mi casa, haciendo uso de mis manos y mis posaderas. Pese a ello, nunca tuve mentalidad de minusválido. Quizá, sin saberlo, ya estaba aplicando lo que mucho más tarde se definió: “minusválido es aquel que hace lo mismo que los demás pero con un mayor esfuerzo”.

El día que pude caminar, mi casa fue una fiesta, mezcla de risas y llantos. A partir de ahí, cuando pude correr, dando dos pasos con la pierna normal (no digo buena, puesto que nunca fue muy fuerte, castigada por el esfuerzo de soportar ella sola la casi totalidad del peso de mi cuerpo) y otro con la pierna que padecía la poliomielitis o parálisis infantil. Lo hacía como la inmensa mayoría de los que cojeábamos. De esta forma comencé a jugar con los demás niños y niñas de mi edad, a todo lo que se estilaba en ese momento. Las condiciones del pueblo invitaban a los juegos, ya que no existía tráfico rodado -si acaso, pasaba algún camello o algún burro, o el ganado de los hermanos sordomudos, por la mañana y de regreso por la tarde-. No existía ninguna calle empichada, por lo que se podía jugar sin problemas ni peligros a juegos como la bola delante de la molina (apostándonos un bocadillo de sardinas en lata, amén de que siempre había algún millo que chascar en la ventanilla de la máquina moledora, o directamente nos lo daba Don Juan Pérez), a las cartas (las almendras hacían las veces de monedas), trompo, boliche, teje, escondite, piola, la gallina ciega, pídela, etc., Con una hoja de tunera y un palo largo, teníamos un camión que incluso cargaba arena. Con la llanta y un palo pequeño soñábamos con tener la propia bicicleta, o incluso una moto. Coleccionábamos estampas y nos las jugábamos intentando darles la vuelta, poniéndola en una superficie dura, dándole un golpe seco con la palma de la mano y levantándola rápidamente. También jugábamos algún partido de fútbol en las alcojidas, pero como esto eran ya palabras mayores, este servidor jugaba de portero… “Cojo sí, pero tonto no”.

Aún siendo para mi muy difícil desplazarme, recuerdo haber pasado una buena infancia junto a los demás niños del pueblo, los que a lo largo de toda mi vida he considerado como mis mejores amigos.

Algunas veces me dicen por qué quiero tanto al pueblo en que nací. Mi respuesta la doy hoy a todos los que me lo preguntaron: Porque nunca, nadie, ni grandes ni chicos, hicieron mofa de mi minusvalía física. Gracias, muchísimas gracias.

En esa Escuela permanecí muy poco tiempo, pues le pedí a mi padre que me pasara al Colegio de los niños. Seguramente porque pensaba que tantas niñas eran demasiado par mi solo…

Así, sabiendo leer (anteriormente había hecho los deberes en mi casa, con mi hermana “Mima”, Maestra de profesión), me presento en la nueva escuela con el libro “Don Quijote de la Mancha” en mis manos. Don Juan me preguntó que a donde iba y le respondí que a la escuela. Que si sabía leer y le digo que sí. Me abre el libro y me invita a hacerlo; lo hago y me coge de la mano; entramos y me ubica directamente con los mayores, diciéndome que me comprara una enciclopedia escrita por Josep Dalmau Carles.

Mi hermano Manolo me recordaba, de vez en cuando, que él me llevaba y traía de la escuela, montado a piola sobre sus espaldas. Es posible que alguna vez si, pero supongo que siempre no. De todas formas, se lo agradeceré eternamente, menos una vez que, subiendo la cuesta a la derecha, a la altura de las cuevas, casi me tira dentro. Susto que aún no se me ha quitado.

Don Juan, el Maestro, tenía una espada; pero no era una espada normal, ni de las que se usan para practicar esgrima, ni siquiera una cimitarra, ni tampoco una katana japonesa. Se trataba de una verga gruesa, forrada de goma en forma de rombo, con su correspondiente empuñadura. Era flexible y la usaba para llevar a efecto el dicho de que “la letra con sangre entra”.

Solamente me dio una vez en la mano con la susodicha “herramienta de trabajo”. Lo cuento:

Aunque para ello teníamos que tener un mínimo de diez años, teniendo los nueve y dado que mi hermano Manolo (dos años y medio mayor que yo) iba a presentarse al examen de ingreso en el Instituto de Enseñanza Media de Arrecife, mi hermana habló con el Director en aquel entonces, el Sacerdote D. Lorenzo Aguiar Molina, solicitándole la autorización pertinente para poder examinarnos juntos, garantizándole que estaba muy bien preparado.

El examen de ingreso al Instituto fue el peor rato que he pasado en casi toda mi vida. Pequeñito, que apenas llegaba a la altura del estrado, con tres Profesores que parecían inquisidores, con el Sr. Cura con cara de pasárselo muy bien y mordiéndose la lengua como si fuera chicle (literalmente, era una costumbre que tenía), me llegaron a preguntar cuestiones que hasta ese momento no se las hacían a ninguno, como por ejemplo las Bienaventuranzas. Me las sabía, pero las lágrimas me caían por la cara como si fueran chorros de agua. Repito, me las sabía, pero gracias a que mi hermana tenía un método de estudio magnífico. Me había hecho aprender de memoria “Po, Man, Llo, Ham, Mi, Li, Pa, Pa” (Primera sílaba de las palabras pobres, mansos, lloran, hambre, misericordiosos, limpios, pacíficos y padecen) Debido a los nervios, apenas podía alzar la voz, máxime si los Profesores me decían “No se oye”; poco a poco, iba hilvanando su contenido: Lo verdaderamente importante es que aprobé.

Y a lo que iba. Después de aprobar el ingreso, volvimos a ir a la Escuela, mientras comenzaban las clases en el Instituto. Don Juan le preguntó a mi hermano si él había aprobado, y le dijo que sí, pero no le mencionó nada de mí.

Uno de esos días me puso como tarea resolver algunos problemas de matemáticas. Reconozco que uno de ellos no lo supe solucionar, por lo que Don Juan puso en marcha el mecanismo de aprendizaje y me dio un cimbreazo que tardaré en olvidar. Al verlo, mi hermano Manolo le dijo que por qué me había dado un reglazo, que yo estaba allí porque quería, puesto que también había aprobado el ingreso. Parece ser que se le cambió el color, y lo que si es cierto es que fue a pedirle perdón a mi padre, diciéndole que no lo sabía y que lo hizo por mi bien, pues pensaba que debía prepararme para que pudiera presentarme también.

Resumiendo:

Lo del Pueblo de Tao tiene un mérito excepcional, porque es muy difícil que en una aldea tan pequeña puedan existir, desde hace muchos decenios, casi todos los servicios que sus habitantes demandan: Una Sociedad de Cultura y Recreo, una Iglesia de dos naves, un Cementerio, un estadio donde practicar la Lucha Canaria, Colegio de primaria, Correos, etc.

Las generaciones de los primeros años cuarenta fue la gran sacrificada. Cuando fuimos pequeños, lo único que tuvimos fue disciplina, obligaciones, mucho aguante y pocos lujos. Cuando fuimos mayores, hemos intentado dar a nuestros hijos lo que nosotros no tuvimos.

Creo que fue una buena generación, sobre todo con mucha educación y con muchas ganas de hacer las cosas bien hechas. Esto último, por pura satisfacción.

Y termino deseando, tanto a los vecinos del Pueblo de Tao, como a los foráneos que nos visiten, de todo corazón, que participen, disfruten y sean felices en las Fiestas de Santa Rita 2016 de Tao.

Gracias por su atención.

¡Viva Santa Rita!

José Luis Aparicio Morales 13 de Mayo de 2016

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