Ella es Canción

EMILIO GONZÁLEZ BATISTA -Lanzarote
1º PREMIO

Mi amada señorita:

Tiembla mi mano nerviosa al escribir estas letras, pues al dirigirlas a usted, con el fin de que pueda creerlas, la temeridad de ofenderla al expresarle mis sentimientos, forma en mi mente un tormento absurdo e incomprensible, pues el gran amor que le profeso es tan grande, que se me hace indescriptible.

Espero que se encuentre bien. Como siempre, sentida, serena y hermosa. Admirada entre tantas cosas, que cualquier persona la deseara tener. Es mi intención dedicarle mis pareceres hacia usted y con ellos quisiera atraer su sensibilidad por su parte. Quisiera demostrarle mi afecto, mi cariño y mi amor. Al mismo tiempo, quisiera rendirle honor por su elegancia y delicadeza, por su estilo, su belleza y por su cálido corazón.

La pasada noche soñé que en un baile me encontraba. Desesperado, su llegada esperaba ansioso para sentirla… para bailarla… para vivirla. Llegado el momento en el que usted apareció, los celos se adueñaron de mí. Era un “sin vivir”… la situación me dominó.

Aquella preciosa voz, que arrullara su encanto. Aquel timple rajeado, que a sus pies se le rendía. Era como una pesadilla que en mi sueño se había colado.

Enojado por los celos, me armé de valentía. Cual duelo o podía contra el tocador y cantador, puse todo mi valor para sacarla a bailar y en ese baile demostrar que lo mío hacia usted, es el más bello y puro amor, lleno de sentimientos y de pasión.

Mis pies, el suelo acariciaban, como la brisa la fina hierba. Mi cuerpo, en mágicas vueltas, como la sed en la fuente calmada. Cada giro era un abrazo. Cada mirada un suspiro. Cada compás, un hermoso lazo que con mis brazos, convino. Como una danza celestial se formaba bailando los dos al mismo son. Como si en el aire flotara junto a usted hecha canción.

Fue un herma.so sueño del cual me desperté llorando. No sé por qué, pero entre tanto lo más que deseaba era ser su único dueño. Muchísima gente la ama, sobre todo por su expresión, libre… coqueta y sabia. Por sus lágrimas derramadas, por sus momentos de alegría, por estar presente cada día e impregnada en nuestras almas.

Tal vez debiera saber usted, mi estimada FOLIAS que durante toda mi vida he llorado por su ser. La he amado y la amo tanto que mi vida no tendría sentido, sino fuera por su existencia. Por su constante presencia en cada paso que doy. Pues, soy íntegramente suyo y en su reflejo me miro, más basta el aire que respiro, en FOLIAS se convierte. Es mi dama un referente y un ejemplo en mi seguir.

Sin ganas de despedirme, lo hago atentamente. No es una despedida corriente sino con honores y reverencias, sin darle la espalda, mientras con pasos lentos me retiro, guardándome los suspiros que da mi corazón por su presencia. Esperando volver a sentirla en cualquier lugar, en cualquier momento, le regalo mis sentimientos que son puros, para serla, de éste… un servidor, como otros tantos que tiene. Un ciervo, al cual la sangre le hierve, por oírla hecha canción.

Atte.
Su amor eterno.
Emilio González Batista.

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