Historia de Mozaga

Fuente: Lancelot Nº 475 / 01.08.92

“Mozaga, la hermana gemela de Nazaret, la que aguarda esperanzada el momento de la liberación”.
Así escribía de este pueblo Agustín Espinosa en su libro “LANCELOT 28º – 7º”.

Francisco Hernández Delgado,
Asesor cultural del Ayuntamiento de Teguise

Esta transformación poética del pueblo de Mozaga es la visión real que tienen sus visitantes.

Fundada sobre las rocas volcánicas, es punto de paso de cuatro caminos. Pero la historia de Mozaga se inicia bajo las piedras volcánicas y las arenas de jable.

El topónimo Mozaga parece corresponder al patronímico Mosegue, conocido en la isla desde el siglo XVI, y usado por un vecino que se atribuye cuna gallega.

Su asentamiento primitivo se sitúa cerca del poblado de Hainaguadez. Con el nombre de Mozaga aparece en algunos documentos como por ejemplo en el testamento de D. Luis de Bethencourt en 1620. También se cita el término de Tenemozana.

Ya en 1684, Juan de los Angeles, mujer de Alonso de Marcial, impuso dos misas rezadas perpetuas en el convento de San Francisco de Teguise, sobre los frutos de dos fanegas y media de tierra en la zona de Mosoga

En un Libro Cuadrante de Misas de 1706, figura el nombre de Mozaga como aldea de jable donde tiene cuatro fanegas la vecina del lugar María de Castro, viuda de D. Juan Cabrera Melián.

Unos años más tarde se dice que Mozaga es un lugarcito situado a dos millas de Tao, con unos 15 vecinos .

En 1730 las erupciones volcánicas sepultaron con arena y piedras la aldea de Mozaga, quedando apenas un par de casas y la vieja ermita Algunos de sus vecinos procedían de Fuerteventura y ya desde 1786 era conocida la devoción a la Virgen de La Peña.

Virgen cuya devoción se extendía hasta la zona de Las Calderetas de San Bartolomé donde, en 1793, tuvo lugar el milagro realizado por Nuestra Sra. de La Peña al curar a la hija de Fernando Pérez que había sido desahuciada por los médicos.

Este hecho es recogido por un cuadro cuya copia se conserva hoy día en una casa particular de San Bartolomé.

La ermita de La Peña no tenía terrenos propios, se mantenía con las limosnas de los vecinos, contaba con un mayordomo en 1835 que era José González.

A pesar de titularse ermita de La Peña, es la fiesta de Santa Lucía la que más devoción tiene en la isla

En 1772el ingeniero Josep Ruiz describe a Mozaga como una aldea con unos 14 vecinos.

Ya en 1800, según el escrito de D. Baltasar Perdomo, cura de San Bartolomé, al referirse a los efectos del jable, dice de Mozaga: “los terrenos que ocupan las dos líneas amarillas, descendiendo de la Playa de La Caleta a Playa Honda, eran los límites de las arenas del jable, hasta el año de 1800, que desde aquella época se han ido extendiendo de una a otra parte de los terrenos colindantes; del paraje donde fue el lugar de Mozaga sólo queda su ermita y un vecino. Los demás se han pasado sobre el volcán”.

De este modo, el jable, que había sido durante tantos años el medio de vida para los habitantes de la primitiva aldea de Mosegue, acabó por sepultar sus viviendas.

El amor al lugar les hizo levantar sus casas sobre el volcán, dejando atrapada, entre sus casas y los barrancos formados por la lava, las arenas del jable.

El inicio del siglo XIX supuso un período difícil para la isla, en que hasta la tunera asada y el gofio de grano de higos se convirtieron en alimentos de muchas familias.

La agricultura era en los años de lluvia la principal fuente de riqueza, así en 1828 ya existían en Mozaga 28 labradores, 9 jornaleros y 2 militares. Destacaba el labrador D. Domingo Rocha de
58 años, casado con Tomasa Arbelo de 50, tenía 6 hijos y 5 criados.

Francisco Pérez Armas cuyas propiedades se situaban en Soo, Bajamar, El Cuchillo y La Caldera de Juan Pérez.

El Caballero Diputado D. Marcial García Durán, casado con Dña. Juana Tejera, natural de Yaiza, fue uno de los personajes más importantes de Mozaga, aunque era natural de San Bartolomé. En el año 1834 era Caballero Diputado y tuvo un papel destacado en el deslinde y acotamiento del jable en 1835. Era alcalde pedáneo y en 1863 fue nombrado Perito Agrimensor.

Las mujeres de Mozaga ayudaban a su familia en las labores del campo, pero también
aprovechaban el tiempo libre haciendo prendas de vestir que vendían en Teguise. Así en 1835 se contabilizaban en Mozaga unos 15 telares particulares.

El jable continuaba sien­ do, junto a las zonas de Mesa Honda, Lomo de San Andrés y Peñas del Santo, la tierra de cultivo de Mozaga. Más de 80 fanegas de jable eran propiedad de sus habitantes, ocupando el primer lugar Francisco Parrilla con más de 20, Marcial García Durán con 6 y 5 Leandro Cabrera.

Don José López figuraba en 1851 como alcalde pedáneo, unos años después Mozaga contaba con 31 edificios.

Mozaga, como todos los pueblos de la isla, participaba en la limpieza de la Mareta de Teguise.
Corno encargado de los peones de Mozaga, aparece en 1862 Pedro Acuña; que venía acompañado de Eugenio Betancort, Miguel Díaz, Severino Reyes y Agustín Vega, siendo el responsable de formar las cuadrillas su alcalde pedáneo D. Cristóbal Espino.

En 1850 Pascual Madoz publicaba su diccionario Geográfico-Estadístico-Histórico de España, en el mismo figuraba MOSAGA de la que decía “se haya situada sobre lava, en cuyas inmediaciones hay algunos terrenos de buena calidad que producen maíz y legumbre. Su vega y el anterior sitio donde se hallaba situado este pueblo se encuentran en la actualidad cubierto de jable y esta fue la causa de su despoblación. Existe en él una ermita dedicada a la Virgen de La Peña, en la cual se celebra fiesta el 16 de agosto. Tiene unas 125 almas”.

En 1876 se reúnen los vecinos de Mozaga para tomar las medidas necesarias que eviten los destrozos producidos por los ganaderos en los terrenos del Jable de Arriba y los del Lomo de San Andrés. Los responsables de la reunión, Miguel García Durán, Francisco Parrilla y Cristóbal Espino, deciden nombrar guardián de los terrenos citados a Bartolomé González.

En 1900 Mozaga tiene 136 habitantes entre colonos, jornaleros y propietarios, también contaba con un zapatero D. Pedro González Ramos de 68 años, casado con Inés Perdomo López.

En 1910 es nombrado cartero peatonal de Mozaga, D. Marcial López Eugenio.
Nueve años después la Inspección de Primera Enseñanza de Las Palmas, informaba de la creación de una Escuela Mixta en Tao para los niños de Tao y Mozaga

En 1934 es alquilado un salón de Dña. Mariana Stinga para Escuela, en 1937 se le alquilaría el de D. Benigno Perdomo Betancort y en 1938 el de D. José Valentín Rocha Cabrera, por fin en 1960 se inauguraba la Escuela de Mozaga.

El vino que ha llevado el nombre de Mozaga, fuera de nuestra isla, tuvo también en este pueblo sus productores como los que en 1950 figuraban en el Censo Municipal: D. Baltasar Pérez Brito, D. Juan Rocío Cabrera, Dña. Mariana Stinga Parrilla, Dña. Dolores Rocío Cabrera, D. Juan Cabrera Betancort, Dña. Eulalia López Armas, D. Domingo Luzardo Riverol, D. Luis Luzardo Riverol y D. Francisco Curbelo León.

Mozaga se incorpora al movimiento cultural en 1975 con este Centro Socio Cultural, pero sus habitantes esperan la integración plena, que los iguale al resto de los pueblos del municipio.

Sus jóvenes con sus ideas, ilusiones y proyectos tienen en sus manos el testigo de la historia, sólo esperan como decía Agustín Espinosa, la salida de la Carrera.

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