Infraestructura de Servicios y Transportes

Fuente: La Graciosa Estudio histórico y geográfico
F. Javier González Viera – Pilar Morín Pérez – J. Ezequiel acosta Rodríguez

 Hasta la posguerra española los servicios con que contaba la isla eran ridículos, así parece confirmarlo, a fines del primer tercio de nuestra centuria, Sebastián Jiménez, enviado por el Estado franquista a instancias del Gobierno Civil y de los organismos administrativos de la provincia de Las Palmas, con la misión de analizar el verdadero estado de las islas de Lanzarote y Fuerteventura, con el fin buscar soluciones a los graves problemas con los que se enfrentaban las islas tras la contienda armada. En una de sus obras (1), correspondiente a una visita anterior a ser comisionado por el Estado, dice sobre La Graciosa.
“La Graciosa tiene una longitud de 9 km por 4 de ancho. Cuenta con plantas denominadas “matos” y “salados”. Su suelo volcánico presenta varias montañas. Esta isleta tiene sectores de su suelo cubiertos de arenas voladoras que forman ”jables”. Cuenta con 375 habitantes; escuela y una modesta ermita. “

Con esta escasa infraestructura subsistieron los gracioseros hasta que el Gobierno franquista, a través del Mando Económico y Militar, decide intervenir en la isla y dotarla de servicios. El jefe del Mando Económico y Capitán General de Canarias, García Escámez, realizó su primer viaje a La Graciosa en 1943, año en que se comenzó la construcción de un pequeño muelle en la Caleta del Sebo, con un costo de 12.033’80 pts., inaugurándose en 1945.
En los años de la posguerra española, el Mando Económico y Militar se dedicó a la construcción de obras sociales y de infraestructura por todo el territorio nacional, política económica de la cual Canarias no quedaría al margen. Son muchas las obras que se llevarán a cabo en el Archipiélago en esos años, La Graciosa, totalmente exenta de infraestructura hasta entonces, no se quedará al margen de los buenos deseos de García Escámez, así, durante el período 1943-1945, se realizaron varias obras en la isla(2).

– Una iglesia, cuyo costo fue de 42.718’12 pesetas, con objetos de culto incluidos:

“…edificio de reducidas dimensiones, de planta basical y rasgos semejantes a las ermitas de las islas, con arco de entrada, remate plano y cubierta de doble vertiente a base de tejado. Los materiales empleados también son los habituales en este tipo de construcciones. “

-Un cementerio.
-Escuela y casa habitación para los maestros, con mobiliario y material para dar las clases, con un costo de 33.578’70 pts. En los años ochenta se amplió al doble la capacidad de esta escuela.
– Depósito de agua, con un valor de 5.000 pts.
-Construcción de tres aljibes en Caleta del Sebo y uno en Pedro Barba, comprando, además, otro aljibe que habitualmente se utilizaba para abrevar el ganado. En los años de escasas lluvias, por otro lado los más frecuentes, cuando los aljibes no habían podido llenarse, o cuando el agua estaba a punto de terminarse las “barcazas aljibes” del Ejército se encargaban de llenarlas.
Con esta escasa infraestructura subsistieron los habitantes de la isla hasta 1977, cuando se la dotó de una pequeña desalinizadora, que tenía una capacidad de 75-80 toneladas de agua diarias, alimentada por dos grupos eléctricos autónomos, que además daban energía eléctrica a Caleta del Sebo, pero sólo durante doce horas diarias. El agua pasaba de esta central a los aljibes de Las Agujas y de ahí, al depósito situado en el centro de Caleta del Sebo, desde donde se distribuía a todas las viviendas del pueblo, a las que se les ha instalado un contador.
En los años ochenta se da un paso más en la dotación de servicios a la isla. Primero, se mantiene el motor suministrando energía durante las veinticuatro horas del día y, más tarde, en 1985, llega el tendido eléctrico desde Ye, mediante unos torreones que jalonan el Risco de Famara y un cable submarino. La llegada de la electricidad supuso un importantísimo paso hacia la mejora de la calidad de vida de los habitantes de la isla, permitiendo el uso de frigoríficos, no sólo para la conservación de los alimentos, sino para la congelación del pescado hasta su venta.
Se ha construido también un centro sociocultural y un polideportivo acondicionado para la práctica de diversos deportes. Pero, a nuestro juicio, una de las dotaciones de la isla más importantes fue la instalación de un consultorio médico, atendido por dos médicos, que se turnan, y por una A.T.S. Este centro cuenta con los servicios elementales, teniendo que trasladar a los enfermos de importancia a Arrecife. También se ha ampliado la antigua escuela, que actualmente cuenta con ocho aulas y nueve maestros, uno de los cuales realiza actividades de apoyo.
A principios de 1990 se comenzaron las obras para llevar agua desde Ye, que ya han concluido. Es una parte del proyecto de dotación de agua corriente a toda la isla de Lanzarote, consistente en tomar agua de la red de distribución general que llega hasta Ye; desde allí baja por Famara una tubería que llega, por el fondo de El Río, hasta La Graciosa, distribuyéndose por todos los hogares de Caleta del Sebo. Depende, al igual que la desalinizadora, del Consorcio de Agua de Lanzarote (INALSA).
El último paso en la dotación de servicios en la isla se ha dado por el Fondo Europeo de Desarrollo Regional de las Comunidades Europeas (FEDER), el Ayuntamiento de Teguise y el Gobierno de Canarias (enero de 1991), pues proyectan financiar la instalación de una planta solar para producción de energía eléctrica. Dicha planta tendrá una capacidad de producción de veinticinco kilovatios y su coste ascenderá a sesenta millones de pts. Las aportaciones del FEDER y del Gobierno de Canarias irán a cargo de sus respectivos “Planes de Explotación de Energías Alternativas”.
La Graciosa, pues, ha sido dotada de los servicios básicos a lo largo de los años setenta y ochenta, pero, sin embargo, uno de los principales problemas de la isla ha estado hasta hace muy poco sin resolver: el transporte.
El único medio de acceso a la isla era, y sigue siendo, la vía marítima, lo que supone que, cuando arrecian los temporales del norte, que, por otra parte, son los más frecuentes, la isla queda totalmente incomunicada por varios días, sin suministros de ningún tipo, puesto que depende para su abastecimiento totalmente del exterior, siendo igualmente imposible el traslado de los pacientes de urgencia.
En los años cincuenta comenzó un servicio regular de transporte, mediante una falúa, propiedad de la familia Toledo, que hacía el recorrido Caleta del Sebo-Órzola dos veces al día, encargándose de trasladar a los pasajeros y los suministros para los comercios de la isla, más tarde, en los años sesenta, comienzan a funcionar dos falúas más, con lo que el transporte de la isla se hará regular.

La falta de un transporte adecuado ha sido un grave inconveniente para el desarrollo socioeconómico de La Graciosa, ha sido esta deficiencia una preocupación continua de los organismos insulares conejeros, Ayuntamiento y Cabildo, que desde la década de los sesenta han intentado solucionar con escaso éxito, proyectando multitud de medios para mejorar la accesibilidad de la isla, pero que por diversas causas no se han llevado a cabo.

(1)-Jiménez Sánchez, S.: Descripción geográfica de Canarias y especial del grupo oriental. Las Palmas. p. 152.
(2)-Navarro Segura, M.: La Arquitectura del Mando Económico en Canarias. La posguerra en el Archipiélago. Aula de Cult ura de Tenerife, 1982. pp. 144-145.

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