Retazos históricos de la Caleta

Fuente: Pregón de La Caleta de Famara 2005
Por José F. Morales RodríguezFamara-4

Los orígenes de la Caleta, están vinculados a algunos pescadores, que allá por el año 1.700 habían construido unos habitáculos de piedra seca, para resguardar las embarcaciones y posiblemente para pernoctar ocasionalmente alguna noche en ellas. Se cree que estos primeros habitantes procedían del cercano pueblo de Soo y de la cercana Huerta de Famara, esta última con referencias históricas desde el año 1416.

Esta huerta, fue posiblemente, según el padre Fray Luis de Quirós, donde los primeros franciscanos, llegados con D. Juan de Bethencourt, instalaron un pequeño oratorio, siendo un lugar muy pobre, en la que existía un poblado denominado Famara. Esto explica el hallazgo de restos aborígenes en la Zona y parece confirmar la teoría de que Famara, junto con Zonzamas y Corral Hermoso, constituían los grandes poblados aborígenes de Lanzarote.

Posteriormente, ya en el año de 1543, Sancho de Herrera, ponía en su testamento una cláusula que decía:

“mando que se haga un monasterio de frailes dentro de mi huerta de Famara”

Es en el año 1735 cuando en una referencia de los pagos habitados de la Villa de Teguise, ya se menciona a Famara.

También el historiador Viera, menciona la zona de Famara como núcleo habitado en 1774.

En 1783, se menciona a la Caleta como una playa, y sitio geográficamente diferenciado del núcleo de Famara, de la que se extrae gran cantidad de pescado, en un acuerdo del Cabildo General, que además fijaba los precios en cuartos por libra, que eran las unidades monetarias y de peso de la época.4-Famara

Parece claro que la playa de la Caleta, no habiendo aún asentamientos poblacionales, si era el refugio de arribada de pescadores, y desde allí comercializaban ya sus capturas, que debían tener singular importancia, cuando el propio Cabildo toma cartas en el asunto y fija los precios y criterios de comercialización.

También debemos deducir, a raíz del mandato de Sancho de Herrera, de construir el monasterio, que debía haber la lógica demanda de avituallamiento en la zona, y que indudablemente el pescado era un elemento importante en la dieta alimenticia de la época, como lo ha sido siempre a lo largo de la historia de la Isla de Lanzarote.

Es ya, al parecer, en el transcurso del año 1856 cuando Gregorio Tavío, natural de Soo, construye un primer almacén, de piedra seca y barro, ya que, aunque él venía a pescar desde años antes, no poseía habitáculo alguno, dando lugar a un primer asentamiento habitable. Esta construcción sería la que se convertiría años después en la vivienda de Feliciano Tavío.

A partir del año 1888, comienzan a arribar a la Caleta gentes de la Villa, entre los que se cuentan Francisco Morales León y Antonio Batista.- Fco. Morales construye un almacén, cuya ubicación se estima al inicio de la playa, en lo que hoy es la rampa de bajada desde la Ermita. Con el tiempo dicho almacén se convierte en la vivienda de Simón Morales por su extremo sur, y Francisco Morales Concepción (mi abuelo), por el Norte, formando esquina con la playa. La parte central de dicha construcción es la que hoy ocupa los descendientes de D. Luciano Betancor.

La Caleta, aunque al parecer no fue exactamente su cuna, si constituyó desde su infancia, el hogar (hasta que se trasladó a la Villa de Teguise) del afamado y gran maestro constructor de timples y notable carpintero de ribera, D. Simón Morales Tavío. A él se debe la construcción de varias embarcaciones. De ellas quiero destacar, el barquillo “Nueva España”, ejemplo de la depurada técnica y dotes artesanos de Maestro Simón, como así le conocíamos, y otro de ellos, muy significativo, que fue prácticamente el primer barco a motor de la Isla de la Graciosa, por encargo del entonces pescador, empresario y alcalde pedáneo de dicha Isla D. Jorge Toledo, y que se construyó en su taller de artesanía de Teguise. Este barcoFamara-4, aunque tenía su nombre de matrícula, siempre se le conoció con el mote de “El Chipirripi”

Es mucho más tarde, cuando arriban a la Caleta, pescadores procedentes de la Graciosa, que también fijan su residencia en la misma. Así lo parece demostrar el hecho de que los primeros pescadores de la Caleta se apellidan mayoritariamente, Morales y Batistas, que son los que igualmente predominaban en la Graciosa. De cualquier modo, es indudable la íntima relación entre los dos núcleos poblacionales, tanto por la pesca como en su vinculación familiar.

A partir de estos asentamientos, es cuando, al parecer La Caleta empieza ya a surgir, además de cómo poblado pesquero, como zona de veraneantes.

Así surgen, entre otras, la casa de D. Luis Ramírez, un singular y polémico edificio, que desde siempre, por su atrevida arquitectura, ha sido una referencia obligada en el pueblo, y que fue edificada por D. Juan Martín Armas, maestro albañil, con grandes conocimientos de la construcción.

Queremos también destacar que en 1.934, D. Gumersindo Manrique, que procedía de Fuerteventura y emigró a Lanzarote, donde había ya fijado su residencia, compra un solar en La Caleta, justo frente a la misma playa, y construye una casa, que sería conocida como la vivienda de los Manrique.

D. Gumersindo, era el padre de nuestro insigne artista CÉSAR MANRIQUE, y esta casa, fue siempre muy recordada por él, que significó mucho en su vida, ya que además constituyó en sus comienzos uno de sus primeros estudios de pintura.

Así César en uno de sus artículos, refiriéndose a la Caleta escribiría lo siguiente:

“La alegría más grande que tengo, es la de recordar una infancia felíz, veraneos de cinco meses en la Caleta y playa de Famara, con sus cinco kilómetros de arena fina y limpia, enmarcada por unos riscos de mas de cuatrocientos metros de altura que se reflejan en una playa como en un espejo. Esa imagen la tengo grabada en mi alma como algo de una belleza extraordinaria que no podré borrar en mi vida”.

Esto es además una muestra de lo que la Caleta de la época, tenía de singular y salvaje belleza, que indudablemente despertó y cautivó1-Famara la sensibilidad de César.

A la Caleta se accedía caminando, y a lomos de animales de carga, por un camino que bajaba desde Teguise, por San Rafael, y las Laderas, atravesando el Jable. Se estimaba en una distancia de unos 6 o 7 kilómetros y una hora aproximadamente de tiempo, dependiendo del andador.

Con la llegada a Lanzarote de los medios de transporte mecánicos de la época, fue construida la antigua carretera de tierra, que constituyó la vía de acceso rodado durante muchos años, hasta la construcción de la actual carretera.

Fueron vehículos destacados de la época el “Fotingo” de D. José el Cura, con su chófer D. Agustín Castillo, que era carpintero de la Villa, y los camiones de D. Juan González Fierro y D. Rafael Robayna.

Aunque yo creo que el mejor vehículo de la época, fue el burro de José Villalba, que iba y venía a diariamente, para llevar el pescado a venderlo en Teguise y que ejercía además de cartero y recadero.

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