Aljibes y maretas de La Graciosa

Fuente: Cuaderno de Difusión Cultural nº 32- Año 2010
Por Francisco Hernández Delgadoaljibes

La necesidad de la construcción de aguadas en la Isla de la Graciosa, la motivó la estancia en la Isla de los ganados de cabras y camellos, sobre todo después de las erupciones volcánicas de -1730.

Son los propios vecinos de Lanzarote, dueños de estos ganados los que presentan ante la Junta de “Administración del Islote Graciosa” la solicitud para la construcción de estas aguadas.

Las primeras aguadas se construyen junto a la antigua Mareta a instancia del vecino de Teguise Vicente Robayna en 1834, después de un informe del Subdelegado de Fomento.

Estas obras no son suficientes, por lo que Manuel de Paiz vecino de Haría, escribe de nuevo a la Junta Administrativa en los siguientes términos:

” Deseando que su ganado, apaste en verano en dicha isla y no pudiendo verificarlo por la escasez de agua que hay en la misma se observa debido a que solamente hay una pequeña y mala mareta, completamente abandonada que apenas suministra este líquido dos o tres meses por cuya razón se ven obligados todos los ganaderos a salvar sus animales en la mejor oportunidad y el que quiere dejarlos tiene que sufrir el grave perjuicio de tener que pasarse a la fuente de Guza de debajo del risco, por lo que solicita la construcción de un aljibe”

Todos los ayuntamientos con representación en la Junta Administrativa, envían representantes para tratar el tema de la construcción de la citada aljibe, la reunión tiene lugar el 29 de Mayo de 1877y en la misma se autoriza tal construcción.

Meses después es Rafael de la Torre quien pide autorización para construir dos aljibes. Antes de termina r el siglo XIX, existen referencias de que hay u n aljibe construido por la Compañía de Silva Ferro y que la Mareta se encontraba en buen estado. Pensamos que el aljibe reconstruido por Manuel de Paiz, era el antiguo depósito de la Compañía Ferro, pues en una nota de don Pedro Rosales se dice que …..”Hay un aljibe en la Factoría que la hizo un tal Páiz”….

En 1902, construye otro aljibe Pedro González vecino de Haría, y mientras esta era de propiedad particular, el otro era comunal y recibe el nombre de ALJIBE DE LA SOCIEDAD.

Con la creación de la escuela, se trata de recuperar el aljibe comunal, unos años después, Juan Manuel Curbelo Barreto, tiene previsto construir un aljibe por debajo de la mareta al lado de la montaña del Mojón.

La visita del Capitán General a la isla de la Graciosa y sobre todo su interés por paliar el grave problema del agua supuso para los vecinos de la isla poner fin a esta eterna pesadilla.

Con dinero del Mando Económico se compró en Octubre de 1945, la aljibe construida por Juan Manuel Curbelo Barreto por 5.000 pesetas, tenía una capacidad de 436 metros cúbicos.

Con los mismos fondos se compra en Marzo de 1944 a los hermanos Santiago y Margarita Barreto Feo, un aljibe que habían construido en Pedro Barba al precio de 4.000 ptas. y una capacidad de 300 metros cúbicos.

El Capitán General visitó por primera vez la Graciosa en 1943, y dos años después en 1945 inauguraba una de sus obras el pequeño muelle de Caleta del Sebo, también el Mando Económico había construido la iglesia, una escuela, vivienda para el maestro, aljibes, el cementerio, se repartieron 65 lotes de tierra, instrumentos de labranza y cuatro camellos.

Para la administración de estas obras se nombró una comisión cuyo presidente fue Jorge Toledo Betancort, de uno de los acuerdo de esta Junta hemos podido leer una reseña sobre los aljibes del Mando Económico …… “Existen tres depósitos de agua ubicados en el lugar denominado HOYA DEL POZO, próximo a los cuales se halla una pequeña parcela de terreno conocida como HOYA DE LAS HIGUERILLAS ….”.

En abril de 1948, esta Junta de ad ministración, dispone que el agua de los depósitos sea repartida a razón de una lata diaria por cada familia y se cobre 5 céntimos por lata.

La venta de esta agua era para un fondo común. En 1950 el gobierno civil acuerda subvencionar la construcción de un depósito de agua. Jorge Toledo solicita al Ayuntamiento el permiso necesario para extraer piedra y leña para quemarla en los hornos de cal.

La obra se llevará a cabo en 1955, pero por medio de la Obra Social de la Falange y la Junta Provincial de Paro Obrero.

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