El poblamiento de la Graciosa

Fuente: Lancelot: Nº 562- 09.04.94

Por Jesús Manuel Páez

Para encontrar el origen del asentamiento humano permanente en La Graciosa, hemos de remontarnos al mPoblaciones de Diciembre del año 1.880, fecha de constitución de la Sociedad de Pesquerías Canario­ africanas S.A., promovida por el teniente de navío D. Ramón de Silva Ferro, que por aquel entonces residía en Londres, y cuyas primeras naciones acerca de La Graciosa las obtuvo a raíz de la publicación en la capital británica de un libro sobre los viajes que por las islas realizó el navegante inglés George Glass. Esta sociedad se constituyó en Madrid con 26 accionistas, que se repartían mil acciones a 500 pesetas cada una. El proyecto de esta fábrica de salazones comprendía la compra de 8 barcos de vela y 8 a vapor, así como las edificaciones en tierra, tanto la factoría y cobertizos como las viviendas de los operarios.

El personal de la factoría se comprendía de la siguiente forma: 1 director, 1 administrador, 1 capitán de pesca y marinería, 2 dependientes de escritorio, 1 contramaestre, 4 maestros de salazón, 1 maestro de reparación de redes, 8 operarios en redes y 8 operarios toneleros, más de 50 operarios, hombres, mujeres y niños. En agosto de 1.884 las actividades de la factoría fueron paralizadas a raíz de la muerte de su principal impulsor, Silva Ferro, acaecida durante el abordaje que sufrió el bergantín “Pelayo”, donde viajaba. Cerrada la factoría quedó un guardián a cargo de las instalaciones. Las gentes que habían llegado para trabajar en las pesquerías se queda­ ron en La Graciosa, viviendo en las instalaciones de la Sociedad, construyendo poco a poco un poblado de chozas. A los siete u ocho años, ante su inminente liquidación, la sociedad donó a las gentes que permanecieron en la isla los materiales e instalaciones que quedaron. De esta forma, lo que en principio iba a ser una pesquería altamente rentable, pasó a convertirse en el asentamiento definitivo de población en la isla y el origen de Caleta del Sebo. En los primeros años del siglo XX, un grupo de familias procedentes de Haría y Caleta de Famara, se fueron instalando en otro lugar de La Graciosa. Este poblado comenzó a funcionar de forma estacional, y decidieron seguir el ejemplo de las gentes de Caleta del Sebo, y se establecieron de forma permanente, tomando el nombre de Pedro Barba, Ilustre personaje de la historia de Lanzarote. El crecimiento de este pueblo fue mucho más lento que el de Caleta del Sebo y solamente llegó a tener unas 25 viviendas, que al igual que en la capital de la isla solían ser de piedra seca y con barro, y techo de madera con tierra apisonada. En Caleta del Sebo todavía hoy quedan vestigios de lo que fue la Sociedad de Pesquerías Canario-africanas, en un lugar de la ciudad que toma precisa­ mente ese nombre “La Sociedad”. La subsistencia de esos primeros gracioseros se comprendía casi exclusivamente de la pesca, marisco y un pequeño ganado de cabras. El agua se obtenía en el manantial de Gusa y la que se podía aprovechar de las lluvias. En estas condiciones, la población fue creciendo desde donde estaban las instalaciones de la vieja factoría hacia el Sur, y ya en 1.919 los gracioseros se contaban por más de centenares.

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