Pregón de Soo 2009

Pregón de las Fiestas de San Juan
Soo  2009

Por: D. SERGIO MACHÍN DE LEÓNSERGIO MACHIN(CC)

Saludo a los asistentes:

En primer lugar quisiera mostrar mi agradecimiento a los miembros de la comisión de fiesta actual y a muchos anteriores al pensar en mí como pregonero de las fiestas de San Juan 2009.

Me gustaría reflejar de forma breve lo que han sido estos cincuenta años de mi vida, tanto en el seno de una familia compuesta por mis padres, Frasco y Carmen y mis hermanas Blanca y Carmen Nieves y con posterioridad mi mujer Elba y mis hijos Alba y Sergio y de una sociedad en continúa evolución.

Allá por el año cincuenta y nueve mis padres como otros tuvieron que intentar buscarse su vida en otro lugar y así, con dolor de su corazón se fueron al pueblo de Haría a trabajar, a hacer tierras de medias, yo apenas tenía ocho meses encima tenia lo que la gente llamaba una anemia , y fuerte anemia, pero poco a poco me fui recuperando gracias a unos vecinos, María y Félix que fueron mis segundos padres y que sin ser médicos entendieron que lo que necesitaba era más comida y menos medicamentos. Allí viví hasta los doce años aunque mis padres solo estuvieron 7 años quedándome yo en casa de estos vecinos para poder estudiar ya que en Famara lugar donde se fueron mis padres eso era imposible.

De esta circunstancia se desprende que mi vinculación con Soo fue un poco más tardía y aunque hoy por hoy en Lanzarote no hay distancia y todo se hace en un día en aquel tiempo se pasaban hasta años y no venias a visitar a tus familiares ya que casi nadie poseía un coche y a camello o burro que eran los vehículos de mi padre se hacía muy complicado.

De esas poco visitas que uno hacia si que recuerdo algo que me quedo grabado y era cuando empecé a conocer a mis familiares, me parecía imposible que fueran tanta gente, claro¡ yo en Haría solo tenía cerca a los de mi tío Antonio y Juana y los de mi tío Ginés y Dolores, pero descubrir que existían más tíos Pepe, Anastasio, Soledad, Concha, Mª Carmen, Eugenio, Juan y Calica por parte de mi padre y Dolores, Josefa, Frasquita, Maria y José por parte de mi madre eso era demasiado hasta para aprenderte los nombres ya no digamos la descendencia posterior.

Mis padres dejaron Haría y vinieron al cortijo” del niño la leche” es decir a Famara donde la actividad era la ganadería y las fincas del propio cortijo, como algo significativo tenía su propia galería y nos sobraba el agua cuando en Lanzarote muchas veces se pasaba sed. Recuerdo que por fechas señaladas me traía mi padre por el Risco, La Degollada para pasar las navidades o las vacaciones de verano. De esta etapa recuerdo la plantación de guayaberos que había, se recogían cestas y cestas que mi padre vendía con la ayuda de la burra, aguacates, granadas es decir lo que era impensable en una isla tan seca por aquellos tiempos solo existía como núcleo urbano de población más cercana la Caleta de Famara, para nosotros lejísimos ya que ibas caminando o en la burra pero lo hacíamos ilusionados sobre todo para poder comer pan, el pan de Siño Pedro Perdomo o de Marcial Machín.

También para la compra de pescado, recuerdo que los barcos eran todos de vela y para llegar a tiempo lo teníamos calculado cuando iban por las bajas salíamos en la burra y coincidíamos en la playa en su llegada, un gran avance para nosotros fue el conocer al maquinista que por aquel entonces trabajaba en la carretera del Risco, Manolo el gomero que nos traía el pan de Arrecife todas las mañanas con lo cual menudo logro.

Más tarde se empezaron a construir los bungalows de Famara donde trabajó bastante gente de aquí y de toda la isla, recuerdo que cuando empezaron a venir los noruegos mi madre nos hacia ramos de flores, bueno ramos manojos de los árboles del cortijo y mi hermana Blanca y yo los llevábamos para dárselos a los turistas, yo me quedaba escondido detrás de los muros y le decía a ella “ tú diles money, money y no cojas galletas ni chocolates primero las perras” y la verdad que en muchas ocasiones sacábamos más de los manojos de flores que mi padre de quesos y guayabos. También recuerdo los bailes que se hacían en el Restaurante sobre todo por navidad donde todos nosotros y gente mayor de este pueblo se daban cita muchos aprendieron más el noruego que el español.

Por aquel entonces empieza mi padre a construir la casa de Soo, que ilusión para todos nosotros, nuestra casa, nuestra primera casa, ya que las anteriores habían sido de los dueños de los cortijos y la que tenían mis padres cuando se casaron ya estaba prácticamente en ruinas, la casa de Casiano; los más jóvenes no lo recuerdan pero se encontraba cerca de Manuel Martín, Salvador y siño Miguel García.

En estos tiempos fue una época de cierto esplendor se compraron muchos coches, mi padre un Renault cuatro latas algún comer pero el que marcó tendencia fue Dkv, Soo se llenó de DKV pero el coche preferido por todos los de mi época era el Peugeut de Juan Luís, el rubio. Por esta época una de las personas más famosas era Don Félix Robayna el de la autoescuela ya que todos estaban a su alrededor para obtener el carné y la gran mayoría se benefició de esta relación, bueno él el que más¡ todos tenían un gran problema que era que no sabían manejar el coche marcha atrás y esto era un inconveniente sobre todo para comprar el millo ya que las calles de la harinera eran estrechas y podía venir otros de frente por lo que optaban por dejar los coches frente al Bar Tintán en el llano de los Iranes dejando enfilado para San Bartolomé y traían los sacos al hombro desde tan larga distancia.

De entre los DKV famosos creo que el más fue el de Domingo Rivera ya que trabajaba en sus labores de lunes a jueves, pero de viernes a sábados se convertía en un autentico casino móvil ya que como estaba prohibido jugar a la baraja se optó por jugar en el DKV en el jable esto tenía sus ventajas, pero también algún inconveniente una noche a uno de los jugadores se le hizo tarde y al llegar a Soo preguntó donde se encontraban jugando y les dijeron, cuando fue a reunirse todos los del DKV pensaron que era la guardia civil y estuvieron todo la noche corriendo uno delante y otro atrás para cogerlo, cuentan que fue el único día que todos llevaron perras para su casa, claro no pudieron jugar ( contar anédocta del comer de Servando).

De aquellos tiempos de juventud no puedo olvidar algunos detalles, como la cantina de siño José Machín era el lugar de reunión, no había otra cosa, si eras pequeño, esperabas al domingo que te daban un duro y casi siempre lo gastaba un poco antes de irte para tu casa en un vaso de Clipper bueno agua moya y una rosca , recuerda que cuando metías la rosca en el vaso de la fuerza del gas se desintegraba y algunos pensábamos que si se cargó la rosca nos podía también traspasar las tripas pero eso nunca llegó a suceder. Que ganas de tener un pantalón bajo eso era pasar de chiquillo a un hombrito y ya podías entrar en a la cantina y jugar a la baraja o a la bola, bueno eso si no estaba tu padre, si estaba no podías entrar, hoy es al revés primero miras si está tu hijo y si no está entras (contar ánedocta de los del baile de Tinajo togio de leche).

El siguiente paso era poder salir de Soo al cine y a los bailes y esto fue posible gracias al coche del rubio de Juan Luís era el taxi del pueblo, era de cinco plazas pero cuando el baile era lejos para no dar dos viajes veníamos hasta en el portabultos, nueve o diez personas, que gran coche.

Por esta fecha ya habían dejado de estudiar varios amigos y familiares que lo hicieron conmigo, mi primo Lázaro, Pepe, Leonardo y con anterioridad Sotero, Ficho y Mario entre otros, de las chicas recuerdo a Nievitas y Rosadelia. Luego se fueron incorporando más y más gente pero para un chico era complicado ya no sólo por la situación económica de tus padres, sino porque todos tus amigos trabajaban y tenían dinero y tú no podías estar a su altura pero debo de confesar que siempre tuve la solidaridad de todos y se me quede algún día en mi casa fue porque quise y no porque no me fueran a buscar, gracias a todos ¡ ah se me olvidaba uno que también contribuyo muchísimo durante años fue mi tío Bernardo, con el OM de la Fedora que me ahorraba muchas perritas de guagua para ir al instituto¡.

El recordar compañeros de la época puede suponer que te olvides de algunos así que no lo voy a hacer salvo con dos excepciones y que desgraciadamente no se encuentran entre nosotros, Fidel y Segundo que dos personajes, tan distintos pero tan cercanos ambos buena gente. D e Fidel recuerdo sus ocurrencias se me viene a la cabeza una anécdota que les voy a contar cuando alguien mataba un cochino de los olores que desprendía y del hambre que se pasaba lo sabía todo el pueblo y si el cochino era de un amigo tuyo estabas invitado, pero esta vez el cochino era de Sotero y Fidel era su amigo pero por despiste Sotero no lo invitó, Fidel se la tenía jurada pero no sabía como decírselo, una noche estando de parranda Fidel en la cantina llegó Sotero y cuando lo vio le cantó “ Tú mataste la cochina y a mi no me convidaste, cuando yo mate la mía la gente hablando se entiende” aquello no pegaba ni con cola pero Sotero lo entendió.

Segundo era el líder, fue adelantado a su tiempo le recuerdo de joven con los pantalones de campana el pelo largo, era duro de pelar pero si sabias llevarlo era un cacho de pan. Sabia jugar a casi todos los juegos de la baraja y la bola pero los chicos que jugaban con él de compañeros le tenían pánico ya que si le hacías muchas manos siego o no te arrimabas te quería matar, luego se le quitaba.

Si bien es verdad que no iba a hacer mención de ningún otro compañero voy a incumplir mi promesa y nombrar a otro, al Curro era el clásico baladrón gracioso una noche como ejemplo él y el Menda de Tao le quitaron dos patas a Juana Cabrera la madre de Sotero y las prepararon en casa de Mota haciendo de ellas una sopa y un puchero cuando llegó Sotero lo mandaron a parar y lo invitaron a comerse según unas gallinas. A la mañana siguiente Juana Cabrera al despertarse y no ver los patas por ningún lado, llama a Sotero para que la ayudase a buscarlas después de estar un rato Sotero exclamó ¡madre no busques más fueron las gallinas que yo me comí anoche, al cabrón ese lo mato!

Centrándome ya en la fiesta propiamente dichas creo que estás al igual que otras en la isla han ido perdiendo protagonismo con respecto a otros tiempos pasados, San Juan en Soo, era una fiesta que no tenía nada que envidiarle a las de cabecera de otros municipios venían, todos los familiares que se encontraban fuera del pueblo y se quedaban dos o tres días, los pueblos cercanos venían hasta caminando de Caleta Caballo, Famara, Muñique y en general de toda la isla hasta algunos de Haría aunque allí también se celebraba dicho santo, la fiesta comenzaba con los preparativos de cada familia ya que era el único día del año que tocaba pintar las casas de blanco y verde y estrenar zapatos, pantalón o traje, camisa y jersey y aunque hubiera un calor impresionante tenías que ponértelo todo y con mucho cuidado no se que hubiera que descambiarlo pasadas las fiestas.

Recuerdo que un primo mío cuando íbamos en la procesión se me agarró del hombro y me dijo ¡ Sergio espera y quédate pa`trás que no puedo dar un paso ya que no aguanto los zapatos nuevos y yo le dije¡ pero no te los probaste y me dijo que sí y que le quedaban bien pero que ahora no sabe lo que le pasó y que la madre lo mataba sí le decía que le quedaban estrechos, no sentamos en el muro de siño Julio y cuándo todos pasaron se los quito, pegó a mirarlos y parece que San Juan hizo un milagros descubrió que con la prisa y los nervios no le había quitado los tapones de cartón que tenían dentro, menos mal que le quitó el palito que venía atravesado.

La comida se dejaba toda preparada normalmente sopa de gallina con una hojita de hierbahuerto y puchero para cuando salías de misa, por la tarde se intercambiaban visitas a las casas más cercanas, luego te ibas a la cantina hasta la hora del baile.

Era el día del año que más hablabas con las chicas, pero sí bailabas mucho con una determinada luego ya los comentarios eran de todo tipo, la está queriendo, la está pretendiendo, son novios etc. y eso a uno le daba cierto pudor, sobre todo a mí que siempre fui muy tímido. Por aquellos tiempos mi padre siempre me dijo Sergio hombre Soo, mujer de Soo no le hice caso y como está mi mujer aquí debo decir que no me ha ido tan mal.

En estas fechas se permitía beber, bueno beber más de la cuenta, y algunos se les aclaraba el día y las mujeres estaban toda la noche despiertas y esperando a que llegara el marido, mi madre cuando lo veía venir a lo lejos nos decía como trae el sombrero tu padre y nosotros le decíamos pa`trás madre, pa`trás y ella decía ¡ay dios mío! entonces no se mantiene ¡ahora cuando oigo a Manolo Vieira lo entiendo!

Recuerdo que al día siguiente la gente preguntaba como estuvo la fiesta y si hubo pleitos, si no había entonces decían que no sirvió para nada, por cierto la mayoría de los pleitos eran de los de afuera y la fama la teníamos los de Soo. Me viene a la memoria un pleito en casa de Antonio Cáceres, el del francés Vernar y al llegar la guardia civil copio a siño Nicolás Rivera y le dijo: usted vio como le clavaban el cuchillo en la misma reyerta y él creyendo que la reyerta era una parte de la barriga dijo: ¡qué, qué en la misma reyerta no sé pero qué por debajo qué del ombligo qué seguro!

Por aquel tiempo no tenías luz eléctrica, cuando en Haría existía desde que yo tenía cinco o seis años, y aquí en Soo en el año 75, aún estábamos con velas y farolas recuerda que con la llegada de Antonio el maestro, ya que como aquí de entrada a todo el que viene de afuera le hacen más caso que a los nuestros, nos alentó y fuimos en manifestación al ayuntamiento de La Villa. Creo que fue la primera manifestación en la historia de Soo, que digo de Soo, de España pero que maravilla hombres, mujeres, niños, ancianos no se quedo nadie fue todo un ejemplo de unidad, llevábamos un megáfono de pilas en la mano gritando “ayuntamiento escucha nuestros gritos ya no somos corderitos” y llegó la luz. Cada día que llegaba a mi casa le decía a mi madre, vino Rosales, ese era el hombre que ponía la luz, que alegría nos parecía mentira que se acabaran los libros, y las ropas manchadas de esperma de las velas y las televisiones de batería que por cierto la primera televisión creó que fue de Domingo Rojas, luego José Cáceres y más tarde mi padre, gracias por dejarnos ver algún que otro partido. Recuerdo que con la muerte de Franco los españoles desfilaban por el Pardo y muchos de los vecinos de Soo por mi casa.

No quisiera terminar sin reiterarles mi agradecimiento a todos los que han ido contribuyendo a la realidad de este, mi pueblo, decirles que me han quedado muchas por contar, muchas personas por nombrar, pero sí quiero que sepan que estoy orgullo de ser de Soo, y que hoy es uno de esos momentos que me siento realmente satisfecho.

Una vez concluido el Bachiller superior, año 76-77 me voy a estudiar a Las Palmas y curso la carrera de magisterio, hago el servico militar y me caso. Es decir, lo típico de aquella generación, hoy en la actualidad ya no se hace el cuartel y algún despistado hasta se casa.

Fijé mi residencia en Arrecife, pero todos los fines de semana y cuando podía escaparme me venia para Soo. Trabajó durante años en la planta potabilizadora de La Santa, más tarde saco las oposiciones y trabajo como maestro. Por esta época entro en política, no les digo porque partido ya que he estado en tantos que ahora mismo no me acuerdo, pero de lo que no me olvido, ni me olvidaré, es que siempre me han echado una mano, siempre han estado ahí, como por ejemplo hoy.

Termino recitando unos versos que escribí, hace más de treinta años y que se los dedique a un personaje cariñoso y singular que se me quedo grabado para siempre.

A un personaje de mi pueblo.

Personaje singular
que nunca te encuentras lejos
por tú forma peculiar
todos te quieren Alejo.

Al igual que en cualquier sitio
siempre se cuentan relatos
pero yo hoy solicitó
dedicarte a ti algo grato.

Dónde quiera que te hayas
no molestas a ninguno
es más, tú siempre te callas
porque hablar no es oportuno.

Sea de día o sea de noche
siempre estás en el camino
y cuando pasan los coches
pareces un peregrino.

A veces me he preguntado
si disfrutas de tú mundo
y siempre me he contestado
que eres muy profundo.

Para pedir cualquier cosa
utilizas la mirada
con angustia generosa
y con la boca cerrada.

En este mundo amiguito
donde reina el egoísmo
siempre haz luchado solito
y eso es gran heroísmo.

Muchas veces yo procuro
hacer notar mí presencia
y de verdad yo te juro
que es una gran imprudencia.

En eso precisamente
tú y yo nos diferenciamos
pero si somos prudentes
como amigos nos amamos.

Soy consciente al escribirte
que hoy a ti te he juzgado
pero yo quiero decirte
que en Soo nadie te ha olvidado.

Finalmente decirte:

Que te guste mi pregón
Es lo que puedo ofrecerte
Puse toda mi pasión
Sí salió mal, mala suerte.

¡VIVA SAN JUAN, VIVA SOO!

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