Pregón de Las Nieves 2011

Pregón de las Fiestas de Las Nieves
La Montaña 2011

Por JUAN ARTILES SÁNCHEZ

I – MARÍA, MONTAÑA SAGRADA.juanartiles

1.1.- Aunque parezca extraño y fuera de contexto de un pregón, y, en concreto, de éste de las fiestas anuales de Ntra. Sra. de las Nieves en esta isla de Lanzarote, sin embargo he elegido como centro de interpretación de toda esta disertación festiva un elemento geológico: LA MONTAÑA.

1.2.-Toda montaña es una elevación de la tierra sobre el nivel del mar; y todo monte entra dentro de una graduación muy variada, de acuerdo con su altura y contexto ecológico. El monte más alto, el EVEREST, 8000 metros de altura; y las regiones con mayor número de montañas y superior elevación, CHINA Y LA INDIA; y en Canarias, el Teide, con 3718 metros sobre el nivel del mar.

Esta isla de Lanzarote es la menos montañosa del archipiélago canario. No obstante, presenta un relieve abrupto en el norte y otro en el sur: el primero, el Macizo de Famara, donde se halla el pico más alto de la isla, PEÑAS DE CHACHE, a 670 m. sobre el nivel del mar, zona más rica en agua; y en el sur, el MACIZO DE AJACHES; sus picos más culminantes: HACHA GRANDE y ATALAYA DE FEMÉS1.

1.3.-No se preocupen, no les voy a dar una lección de geografía. Intento sólo situarles en el elemento natural, llamado MONTAÑA, ya que he preferido observar desde aquí todo el patrimonio espiritual mariano que tiene esta isla canaria, que podemos apellidar Isla de María.

¿Por qué Isla de María?

1.4.- Porque la devoción a la Virgen bajo la advocación de la Merced llevaba en Lanzarote cinco siglos de historia; nació precisamente aquí en Famara, siglo XV; y se mantuvo durante tres siglos, XVI y XVII, llegando incluso a su mayor esplendor a mediados del siglo XVIII, en la capilla que se le dedicó en la iglesia parroquial de la villa de Teguise2.

Esta presencia mariana en Lanzarote se potenció aún más con la visita de la Imagen aparecida en las Playas de Chimisay, Chinguaro, isla de Tenerife, de la Virgen de la Candelaria.

1-5.- El historiador canario Marín y Cubas, siglo XVII, levantó acta de la tradición de un de robo, así califica este autor el incidente acaecido entre Candelaria y Famara: la imagen de la Virgen de la Candelaria llega de forma un tanto ilegal a la isla de Tite, de manos de Sancho de Herrera. Sancho de Herrera había venido de Lanzarote a Tenerife, donde era voz populi la aparición de la Virgen de Candelaria en las playas de Chimisay, Chinguaro. Sancho quiso ir desde Lanzarote a Candelaria a venerarla. Pensó que el mejor regalo para su isla sería trasladar a Lanzarote la Imagen aparecida de la Virgen. Intentó hacerlo, primero de forma legal, llevando para ello a los guanches dadivas, y estos se lo negaron, con afectuosa devoción que primero perdería la vida que saliese la Imagen de su isla. En consecuencia, Don Diego de Herrera encarga a su hijo Don Sancho, robarla; y así lo hizo. Ya en Lanzarote la Imagen, programan un novenario, y cosa extraña, todas las mañanas aparecía la Imagen vuelta de espalda, mirando hacia la pared, a lo que se le añadió una gran epidemia, en la que murió mucha gente. Fue un religioso, quien les sugirió que devolvieran la Imagen a su cueva, que era voluntad de Dios.

Y así que lo hicieron, cesó todo el mal3 .

1.6.-Viera y Clavijo hace referencia de este robo: Sancho de Herrera, llamado el viejo, es famoso en nuestros faustos, ya por el sacrílego robo de la Imagen de Nuestra Señora de Candelaria, que se cree hizo a los guanches de Tenerife .

1.7.-Hay otra prueba más para que a Lanzarote sele le pueda llamar la isla canaria de María. Un autor del siglo XIX dejó escrito sobre el particular: en los primeros años del siglo pasado (XVIII) esta Ysla se vio sembrada de santuarios dedicados a nuestra Señora. En la montaña más alta el de Ntra. Sra. de las Nieves y en el más hondo de sus valles el de Ntra. Sra. de la Peña5.

¿Qué más queremos?

II – LA MONTAÑA

2.1.-Toda la creación es una revelación natural limitada del Ser Infinito de Dios, aunque en espejo. Así lo vivió el Pueblo de Israel. Su espiritualidad giraba alrededor de dos ejes: proyección divina en el cosmos, y la esperanza en la venida del Mesías. Lo canta así el salmista: Del Señor es la tierra y cuanto lo llena, el orbe y todos sus habitantes, él la fundó sobre los mares, él la afianzó sobre los ríos. -¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro?6; y en el salmo 3: él me escucha desde su monte santo, como si los montes fueran signos singulares de la presencia fecunda de Dios en la Creación.

2.2.-Los símbolos son mucho más elocuentes que los signos; aquellos llevan más allá de significación, necesitan de la interpretación, y éstos de una cierta predisposición. Los símbolos están cargados de afectividad y dinamismo. No sólo representan, en cierto modo, a la par que vela, sino que realizan, también, en cierto modo, al tiempo que deshace. Juega con estructuras mentales7.

2.3.-Entre éstos está la montaña, símbolo muy rico, entre otras razones, porque su cima nos aleja de la base, enriqueciéndonos con perspectivas, de acuerdo con su altura; porque para llegar a ésta se exige el peregrinar, el esfuerzo; la montaña habla de trascendencia que te ayuda a que te encuentres contigo mismo; te invita a la oración; es experiencia de unidad y de variedad; la montaña lo relativiza todo; nos oxigena de la intoxicación que nos produce la vida diaria; la montaña es madurez; es sonrisa, es espiritualidad, es mirada al cielo, es experiencia de Dios. La montaña, en medio de las llanuras, tiene un parecido con torres de iglesias en medio de una urbanización. Ahora entendemos por qué los chinos y los indios son muy sensibles a lo trascendente, a lo espiritual, y sus religiones son totalmente esotéricas, intimistas. La prueba se tiene en el Hinduismo y Budismo. Su doctrina viene influenciada de “modo inconsciente” por ondas subliminales que brotan de las montañas, del ecosistema en que viven.

2.4.-Esta riqueza humana y social viene reconocida en las Sagradas Escrituras. Las grandes resoluciones y pactos en la Historia de la Salvación tuvieron como escenario otras tantas montañas: Abrahán plantó su tienda entre montañas: desde allí continuó hacia las montañas, al este de Betel, y plantó allí su tienda, con Betel al poniente y al levante. Construyó allí un altar al Señor e invocó el nombre del Seño8; Dios probó la fe de Abrahán en otro monte: toma a tu hijo único, al que amas, a Isaac, y vete a la tierra de Moria y ofrécemelo allí en holocausto en uno de los montes que yo te indicaré9; en el Éxodo, la montaña aparece titulada montaña de Dios: Moisés pastoreaba el rebaño de su suegro Jetró, sacerdote de Madián. Llevó el rebaño trashumando por el desierto hasta llegar a Horeb, la montaña de Dios10, proclama el texto sagrado; Moisés recibe de Dios las tablas de la ley en una montaña, que tomaría el nombre de montaña de Dios: El Señor dijo a Moisés: “sube hacia mí a la montaña: quédate allí y te daré las tablas de piedra con la instrucción y los mandatos para que los enseñes. Se levantó Moisés, con Josué, su ayudante, y subieron a la montaña de Dios11; la segunda entrega de las tablas de la Ley se realiza también sobre una montaña: El Señor dijo a Moisés: “labra dos tablas de piedra como las primeras y yo escribiré en ellas las palabras que había en las primeras tablas que tú rompiste. Prepárate para mañana, sube al amanecer a la montaña del Sinaí y espérame allí en la cima de la montaña.
Que nadie suba contigo, ni aparezca nadie en toda la montaña, ni siquiera las ovejas o las vacas pastarán en la ladera de la montaña12; y fue en el monte Horeb, el monte de Dios, donde el profeta Elías vivió aquella teofanía y diálogo: Elías se levantó, comió y bebió, y, con la fuerza de aquella comida, caminó cuarenta días y cuarenta noches hasta el Horeb, el monte de Dios13. Este devenir histórico de encuentros entre Dios y el hombre en lo alto de sendas montañas, el salmista no podía no dejar de recogerlo en uno de sus salmos, el salmo 24: Del Señor es la tierra y cuanto lo llena/ el orbe y todos sus habitantes/ él la fundó sobre los mares/ él la afianzó sobre los ríos.- ¿Quién puede subir al monte del Señor? ¿Quién puede estar en el recinto sacro?- El hombre de manos inocentes y puro corazón/ que no confía en los ídolos/ ni jura con engaño, como si la montaña fuera lugar sagrado; ve incluso el salmista en las montañas otros tantos sagrarios de la presencia divina: levanto mis ojos a los montes: ¿de dónde vendrá mi auxilio? Mi auxilio me viene del Señor, que hizo el cielo y la tierra14.

Algo especial tienen las montañas, sí, algo misterioso

2.5.-Y algo especial porque Jesucristo siguió esta misma preferencia por las montañas. El discurso programático de su Reino lo pronuncia sobre una montaña, la montaña de las bienaventuranzas: Al ver Jesús el gentío, subió al monte, y se acercaron sus discípulos; y abriendo la boca, les enseñaba: “Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos…15; la elección de los apóstoles, por la importancia que tenía para su Reino esta decisión, quiso antes, consultarlo con su Padre; y para ello elige como lugar de retiro un monte: En aquellos días, Jesús salió al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. Cuando se hizo de día, llamó a sus discípulos, escogió entre ellos a doce, a los que también nombró apóstoles16; era la montaña el lugar a donde acudía con frecuencia con sus discípulos para descansar: Después de esto, Jesús se marchó a la otra parte del mar de Galilea (o de Tiberíades). Lo seguía mucha gente, porque habían visto los signos que hacía con los enfermos. Subió Jesús entonces a la montana v se sentó allí con los discípulos17. Otro momento importante en su vida fue el de la transfiguración, elige para ello de igual modo lo alto de una montaña: Seis días más tarde, Jesús tomó consigo a Pedro, a Santiago y a su hermano Juan, y subió con ellos aparte a un monte alto. Se transfiguró delante de ellos, y su rostro resplandecía como el sol, y sus vestidos se volvieron blanco como la luz18. Lucas aportó una precisión muy significativa consuetudinaria de Cristo; subir montañas: salió y se encaminó, como de costumbre, al monte de los Olivos, v los siguieron sus discípulos19; esto sucedió al terminar la última cena. Cristo muere sobre un monte, el Monte Sión, y en este mismo monte, Cristo resucita; y desde otro monte sube a los cielos, Monte de los Olivos.

Esta elección del Maestro a favor de la montaña hizo de ella “un sacramental” ” de institución divina”.20

III -María no podía ser menos

3.1.- La Virgen sigue optando por las montañas en sus programas de presencias entre los hombres. Su primera salida de Nazaret fue al Monte de Ain Karim, donde vivía su prima Isabel: en aquellos mismos días, María se levantó y se puso en camino de prisa hacia la montaña, a una ciudad de Judá; entró en casa Zacarías y saludó a Isabel21. En el Monte Sion fue constituida Madre de la Iglesia. Todavía en su vida mortal María vino a visitar a Santiago, que se encontraba en Zaragoza, situado en contexto pirenaico, en Zaragoza en concreto, montículo a 185 m. sobre el nivel del mar. En sus revelaciones privadas se servía también de montañas, convirtiéndolas en otros tantos santuarios. El más antiguo de éstos tiene su sede en el Monte Carmelo. El hecho milagroso entre Elías y los cuatrocientos cincuenta profetas de Baal se vivió en este mismo espacio: la aparición de una nubecilla como la palma de una mano que subía del mar, y que vio el profeta, fue aquí, en el Monte Carmelo. Los primitivos monjes vieron en esta nubecilla, convertida después en lluvia torrencial, un símbolo de María. De aquí la lapidaria definición que se aplica a MARÍA: complexus aquarum vocavit Deus moría, complexus gratiarum vocavit Deus María. Lo mismo sucedió en Roma, sobre el Monte Esquilmo, sede de la basílica de Santa María la mayor. Un patricio romano llamado Juan y su esposa, sin hijos, querían dejar su patrimonio a una fundación, pero no sabían cuál. En sueños y por separado ven el Monte Esquilino cubierto de nieves en pleno verano en Roma. La Virgen les estaba indicando con ello que levantaran aquí una iglesia, y así lo hicieron; Covadonga, otra montaña elegida por María para establecer otro de sus santuarios; en Cáceres la Virgen de la Montaña; en Teror, montaña santuario de la patrona de la diócesis de Canarias; y aquí en Lanzarote, el Macizo de Famara, el pico más alto de la isla de Lanzarote, santuario de la Nuestra Señora de la Merced ( siglos XV-XVII ) y ahora de Nuestra Señora de las Nieves (siglo XVIII ) es ésta, que nos acoge en este momento, como en su casa. Nosotros consideramos que el santuario de las Nieves no fue el primitivo. Después de las investigaciones de Don Julio Sánchez y que expone en su obra La Virgen de la Merced en las Canarias, la primitiva ermita en Famara estuvo dedicada a la Virgen de la Merced. Era la advocación más exigida por la situación de cautiverio en que se hallaban los habitantes de Lanzarote. La advocación de las Nieves fue a partir de la aparición de la Virgen en Famara, año 1676, al guarda de la Vega de los Valles, Luís Alonso. Lo que quedó confirmado por testigos que recoge el expediente abierto en esta ocasión. La mayor parte de este expediente ha desaparecido. Fray Diego Henríquez equivocó las advocaciones “de la Merced con la de las “Nieves”. Fray Diego no tuvo más fuentes que la tradición; sí que hubo en Famara una ermita, pero dedicada a la Virgen de la Merced desde muy antiguo.

IV-LA creación tocada por el pecado original

4.1.- Sí, también la creación ha venido sufriendo los efectos del pecado original; y así como el hombre fue expulsado del paraíso terrenal, lo mismo la tierra quedó convertida en valle de lágrimas por el pecado de nuestros primeros padres. La isla de Lanzarote es testigo de ello, alguien ha calificado los volcanes de Chimanfaya de catástrofe cósmica, de naturaleza sufrida, de creación probada; unos de estos sectores lo lleva en su apellido: Montañas del Fuego; todavía aflora a su superficie elementos vulcanológicos. La creación ha seguido los mismos pasos que el hombre en su expulsión del paraíso. El Concilio Vaticano II habla de este hermanamiento entre el hombre y la creación “caídos”: la creación entera, nos dice, está íntimamente unida al hombre y por él alcanza su fin, será perfectamente renovada en Cristo22. Pablo en su carta a los efesios lo recoge: recapitular en Cristo todas las cosas del cielo y de la tierra23; y en su carta a los colosenses: y por él y para él quiso reconciliar todas las cosas las del cielo y las de la tierra, haciendo la paz por la sangre de su cruz24. Mucho más explícito es aún el apóstol en su carta a los Romanos: Porque sabemos que hasta hoy toda la creación está gimiendo y sufre dolores de parto25. Pablo no tiene reparo en afirmar que la creación sufre y se rebela contra el hombre. Ahora sí que entendemos el fenómeno de las catástrofes naturales, todo ello como reacciones de una naturaleza que gime y sufre y se encuentra incómoda, en ocasiones, con el hombre. Benedicto XVI en su encíclica social Caritas in Veritate hace referencia a ello: La sabiduría de la Iglesia ha invitado siempre a no olvidar la realidad del pecado original, ni siquiera en la interpretación de los fenómenos sociales y en la construcción de la sociedad26. Y en otro texto suyo: tampoco se puede olvidar el hecho sumamente elocuente de que muchos encuentran tranquilidad y paz, se sienten renovados y fortalecidos al estar en contacto con la belleza y la armonía de la naturaleza27.

V -La Virgen pide se le construya una casa en Lanzarote

5.1.-Un vecino, llamado Luís Alonso, declara ante el vicario de Lanzarote, año 1676; Que habrá quince días, poco más o menos, a lo que se quiere acordar, estando éste que declara en la Vega de los Valles, de donde es guarda, saliendo a recorrer dicha Vega, entre once y doce de la noche, por si acaso se habían entrado en ella algunos ganados, a comerse lo sembrado, recogiéndose de hacer dicha diligencia, oyó como una voz clamorosa que decía estas palabras: ¿NO HAY NINGÚN CRISTIANO QUE ALCE LA CASSA DÉLA VIRGEN SANTÍSIMA DE LAS NIEVES?.

Esta misma voz la oyó en dos noches seguidas 28.

5.2.-Sus hijos ya habían sido probados por los piratas que se adentraban en la isla en busca de sus habitantes para llevarlos cautivos con el fin de venderlos como esclavos, hubo un momento en que cerca de mil personas se refugiaron en la Cueva de los Verdes, huyendo de los corsarios. Lo que obligó al Papa a trasladar la sede episcopal desde el Rubicón a la isla de Gran Canaria.

5.3.-Cincuenta y cuatro años más tarde Lanzarote iba a sufrir una catástrofe cósmica, como alguien la ha calificado, sin precedentes. Desde el año 1730 a 1735 iban a explosionar siete volcanes furiosos con ríos de lava y fuego. Sus erupciones crearían grandes extensiones de duros campos de lava, llamados malpaíses. Los más importantes, los de las Montañas del Fuego, 200 km.2, en la zona de Timanfaya; y 50 en el norte. Fue Ella, MARÍA, la aparecida en Famara, vestida de luto, la que detuvo el río de lava en MANCHA BLANCA, que amenazaba destruir toda la comarca de Yaiza. María, con esta su intervención, quiso estar juntos a los suyos, programando unas apariciones en esta montaña de Famara, 1676. Sin duda, su presencia iba a ser necesaria junto a sus hijos, crucificados entre cráteres y clavados a la cruz de una lava y fuego, que sólo buscaban destruir y quemar. Por esto, no pide que se le construya sólo una iglesia sino una casa residencia. Los lanzaroteños cumplieron con el deseo de la Virgen. Muy pronto le construyeron una ermita, con poco futuro por el material con que se edificó, en ruinas ya a finales del siglo XVIII. Muy pronto le edifican una segunda iglesia, ésta en pie hasta los años 60-70 del siglo pasado inmediato. La Virgen estaba ya casi sin hogar, se pedía un nuevo templo. El M.I. Sr. José Fajardo Morales, párroco que fue de Teguise desde 1935 hasta 1973 fue el promotor y el alma y elegido por María para esta obra de este nuevo santuario. Un recuerdo agradecido y de admiración a su sencillez y amor a la Virgen de las Nieves de este sacerdote ejemplar. Este pregonero tuvo el privilegio de bendecir esta nueva iglesia el 5 de agosto 1972, por delegación del Sr.Obispo, Mons. Infantes Florido. Todos estos santuarios se han visto abrazados por una nube, signo de la presencia de María, como sucedió en la consagración del templo de Jerusalén, el día de su dedicación. Hoy podemos dirigirnos a María parafraseando a Salomón: El Señor puso el sol en los cielos /mas ha decidido habitar en densa nube/he querido erigirte una casa para morada tuya/ un lugar donde habites para siempre29. María, te decimos, te has decidido habitar en medio de esta neblina que cubre tu santuario. Sabemos que has querido erigirte una casa para morada tuya, un lugar donde habites para siempre entre nosotros.

Las peregrinaciones hacia esta montaña se han venido sucediendo desde el principio, desde poco después de 1676, año de la aparición: El gobernador del Obispado decretó a solicitud del ayuntamiento de Teguise, que cada cinco años bajase la Virgen de la Nieves desde Famara a Teguise30. Recuerdo ver en una ocasión una riada de fieles subiendo esta montaña con la ilusión de encontrarse con la Virgen y de visitarla en esta su casa, plagio de la de Nazaret, espacio de silencio, de acogida de hogar, y de escuela de trabajo. Los tres valores que Pablo VI proclamó en su visita a la casa de Nazaret. De esta elección de Nazaret se ha hecho eco un poblado muy cercano de aquí: Nazaret así a secas; y la casa de espiritualidad, que lleva también este mismo topónimo, Casa de Nazaret.
Las cosas no suceden por casualidad, el ruego de María sigue presente.

VI -Hasta aquí un pasado, forjador de una cultura.

6.0.-Los habitantes de la isla de Lanzarote gozan de una simpatía especial. Su personalidad se ha ido fraguando en un entrecruces de causas muy variadas y a veces opuestas. El hecho de ser esta isla puerto de entrada del archipiélago canario la ha convertido en acogida y en abrazo, y así ha educado a los suyos; y en ocasiones en huida de corsarios hambrientos de carne humana presa para la trata barata. El habitante de este suelo canario es cariñoso, pero también suspicaz. No olvida tan fácilmente la traición y la decepción.
La figura de la mujer ha sido siempre símbolo en su inconsciente social: la mujer fuerte. La poliandria de sus ancestros habla de una cultura matriarcal en su origen. Un acontecimiento inesperado les convirtió en rocas de a pie de mar. La erupción volcánica les hizo contemplar cómo sus tierras de cultivo, su riqueza agrícola, quedaban enterradas, sin otra superficie que un Río de Lava. Había que mirar al mar como única fuente de ingresos para sus economías. Muy pronto maridos y padres de familia se ausentaban, cambiando su hogar de tierra por otro de barco pesquero durante mucho tiempo. La soledad les llevaba a mirar al océano contando los días del regreso. Presencias y ausencias han sido otros dos pilares en que se ha venido apoyando la idiosincrasia lanzaroteña, curtida y arriesgada, no sin una sensibilidad a flor de piel, de difícil olvido.

Hubo otra mujer, MARÍA: matriarcado prehistórico que vino a traducirse en tipo y figura de MARÍA, la vecina de Nazaret, en contemplación hogareña de un Hijo que más que suyo le ha sido HIJO DE DIOS: guardando todos los recuerdos en su corazón31. Esta predilección de la Virgen por esta isla ha sido otro de los ingredientes, el más decisivo en el rostro de sus habitantes. Lanzarote es la tierra fecunda donde la semilla del evangelio da el ciento por uno. Lanzarote es una gran familia. Basta con entrar a cualquier hora en la iglesia de San Ginés para encontrarnos siempre a alguien orando ante el Santísimo, su laicado militante es signo de una Iglesia viva. Me viene ahora a la memoria un texto del Concilio Vaticano H, en su decreto Ad gentes: la Iglesia no es señal perfecta de Cristo entre los hombres en tanto no existe ni trabaje con la Jerarquía un laicado propiamente dicho. Y añade: porque el Evangelio no puede penetrar profundamente en las conciencias, en la vida y en el trabajo de un pueblo sin la presencia activa de los seglares32.

Y en la isla de María no podía faltar este signo de Iglesia perfecta.

María quiso tener en Lanzarote otro Nazaret.

6.2.- Hoy te necesitamos, pero por otras razones diversas a las de las catástrofes naturales. Hace apenas cinco días un hombre enajenado por ideologías de muerte cometía un doble atentado: uno en las oficinas del gobierno central de Noruega, en Oslo, y otro en una de las islas cercanas a esta capital. Ambos atentados con un balance de 68 muertos. En este caso no intervinieron causas naturales, como en otros tiempos; ahora no, la causa ha sido el mismo hombre.
Un gran politólogo del siglo XVII, Thomas Hobbes, justificaba la existencia del Estado en la necesidad de defensa del ciudadano frente a otro ciudadano. Inseguridad que sintetizó Thomas Hobbes en esta frase lapidaria: homo homini lupus. El hombre lobo para el hombre, y todo porque según él, el Reino de Dios no había llegado todavía a la tierra, éste se haría presente el día del juicio final. Más radical fue aún el filósofo Hegel. Para este pensador, ni siquiera había llegado el Reino de Dios, pero que ni siquiera existe Dios para su ideología, Dios es el hombre mismo. Con ello el hombre quedaba encerrado en sí mismo, cayendo en soledad existencial (Nietche), Benedicto XVI en su encíclica Caritas in Vertíate dice al respecto: Este desarrollo exige, además, una visión trascendente de la persona, necesita de Dios: sin Él, o se niega el desarrollo, o se le deja únicamente en manos del hombre, que cede a la presunción de la auto-salvación y termina por promover un desarrollo deshumanizado 33. El Papa preocupado de este fenómeno ha creado un Consejo Pontificio encargado de la nueva evangelización; y la jornada de la juventud a celebrar en Madrid dentro de unas semanas es una convocatoria de visita a Nazaret, donde aprendemos a observar, a escuchar, a meditar, a penetrar en el sentido profundo de esta sencilla, humilde y encantadora manifestación del Hijo de Dios entre los hombres. Y añadió Pablo VI en Nazaret: aquí se aprende incluso, quizá de una manera casi insensible, a imitar esta vida.

6.3.-Urge pues que miremos a la montaña, y yo diría a cualquier montaña por lo que de aires nuevos ofrece, pero en especial a ésta. Este montón de tierra picuda es un reclamo a que subamos hacia la altura, hacia la trascendencia; hacia el encuentro contigo mismo, hacia el silencio, la sorpresa de un Dios que te mira; subamos a la MONTAÑA paran conocer quiénes somos; para sonreír abrazados por la neblina fresca del amor, de la alegría, de la paz, tolerancia, amabilidad, bondad, fe, mansedumbre, y dominio de sí mismo34.

Algo especial ha concedido el Creador a este elemento natural que llamamos MONTAÑA, y en concreto a esta de Famara, tipo y figura de otra MONTAÑA, que es MARÍA.

VII -MARÍA, MONTAÑA SAGRADA

7.1 .-Subamos a MARÍA, MONTAÑA SAGRADA.

7.2.-Y esto nos será posible si aprovechamos esta casa de Nazaret de Famara, mediante peregrinaciones, acampadas, encuentros, catequesis, eucaristías, en las que María nos hable de su Hijo, de la familia, del trabajo, de la vida actual, de la Iglesia, o simplemente para disfrutar de su sonrisa, de su mirada, de su abrazo, de su rostro. Necesitamos paz, respuestas que nos impidan desesperarnos hasta el suicidio, en esta Montaña. Es muy necesario que los residentes en esta isla suban a este LUGAR SAGRADO, espacio de encuentros de hermanos alrededor de la Madre común, para en coro cantar con ella el Magníficat, o simplemente para oírle decir:

7.3.- ¡QUÉ BIEN ME ENCUENTRO EN LANZAROTE!, como en mi casa, que lo es.

Pregón pronunciado por el Vicario judicial de la diócesis y canónigo chantre de la Catedral de Canarias, Juan Artiles Sánchez, el día 29 de julio 2011, en el mismo santuario de las apariciones.

—————————–

Coordinación Pedro Hernández, NATURA Y CULTURA DE LAS ISLAS CANARIAS, 2aEd.,Las Palmas de G.Canaria, afio 1978, pp. 459 y ss.
2 Julio Sánchez, La Merced en las Islas Canarias, p.16
3 Tomás Marín y Cubas, Historia de la siete islas de Canaria, ed. Globo, n.95
4 Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, p. 727.
5 Julio Sánchez, La Merced en las Islas Canarias, p.16
6 Salmo, 24
7 Cfr. Jean Chevalier/ Alain Gheerbrant, Diccionario de Símbolos, ed. Herder, 1991, Barcelona, p. 19
8 Gn. 12, 8.
9 Ut supra, 22, 1
10 Éxodo, 3, 1
11 Ut supra, 24, 12-13
12 Éxodo, 34, 1-3
13 Reyes, 19, 8
14 Salmo 120
15 Mateo, 5, 1-3
16 Lucas, 6,12-13
17 Juan, 6,1-3.
18 Mateo, 17, 1-2
19 Lucas, 22, 39
20 Luc. 1, 39-40
22 Concilio V.II, L.G., 48
23 Efesios, 1,10.
24 Colosenses, 1,20.
25 Romanos 8,22
26 Benedicto XVL n.34
27 Benedicto XVI, Mensaje de la jornada de la Paz, año 2009, Ecclesia, n. 3498,26 -XII -2009
28.- Viera y Clavijo, Noticias de la Historia General de las Islas Canarias, p. 727
29 Reyes, 8, 12-13
30 Guía de los Santuarios de Canarias, p. 115
31 Lucas, 2, 51.
32 V.II, decrt. Ad gentes,n.21
33 Benedicto XVI, Caritas in Veritate, n. 11.
34 Gálatas, 5, 22-23

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