Pregón de Las Nieves 2002

Pregón de las Fiestas de Las Nieves
La Montaña 2002

Por: D. ANDRÉS DEL CASTILLO BONILLAErmita_de_las_Nieves

La Montaña de las Nieves, situada en el macizo de Famara ha sido desde época prehistórica una zona de pastoreo importantísima por su riqueza y variedad de flora y por la proximidad de fuentes y aguadas. Estas aguadas depositan en sus barrancos el barro más reconocido y apreciado por los alfareros lanzaroteños.

Fueron aquellos sencillos pastores que guardaban sus ganados por estos riscos de Famara los primeros que recibieron la petición de la Santísima Virgen de que se levantara en aquellos lugares un templo para su devoción.

En un estudio sobre la Bula de Martín V en el año 1424 se deduce la existencia de algunas ermitas en Lanzarote, Fuerteventura y Gomera bajo el título de Santa María de La Palma.

En la invasión de Calafat en el año 1569 fue destruida una ermita en la zona de las Nieves, según declaración de una vecina de la Villa de Teguise ante el tribunal del Santo Oficio en 1580, siendo ésta probablemente una de las ermitas citadas en la ya mencionada Bula de Martín V.

El saqueo y destrucción de archivos de Lanzarote durante las invasiones moriscas nos impiden localizar referencias de la primitiva ermita de Nuestra Señora de las Nieves. Sin embargo, gracias a la colaboración de Don. Francisco Fajardo Spinola se han localizado algunas citas que hablan de la existencia de esta ermita, y de la devoción hacia su Virgen como lugar de romería.

Pero fue el 19 de Febrero de año 1676, siendo el Guardián de los Valles LUIS ALONSO, el que declara cómo estando en la vega de los Valles oyó una voz que decía ¿NO HAY ALGÚN CRISTIANO QUE ALCE LA CASA DE LA VIRGEN SANTISIMA DE LAS NIEVES? y más adelante añade LUIS ALONSO que el año que la langosta invadió la Isla, cuando pasaba por el valle de Haría, se recogió junto a la ermita de la Virgen de las Nieves, reconociéndose así la existencia de la misma ya que seguramente es la que fue quemada por los moros cien años antes y que la Virgen le pidió se levantara de nuevo.

En el año de 1714 se realizaron obras en la ermita por el licenciado Don Simón de Bethencourt, restaurándose el culto a la sagrada imagen, consiguiéndose de la Sede Apostólica indulgencia plenaia por diez años y jubileo a los que visitaran aquella iglesia.

El día 17 de Marzo de 1725, el Cabildo General de Lanzarote reunido en la Villa de Teguise estableció los votos solemnes eligiendo cómo “PATRONA Y ABOGADA MEDIANERA ENTRE LOS HOMBRES Y DIOS; A MARÏA SANTISIMA Y EN SU NOMBRE, LA SANTISIMA IMAGEN DE NUESTRA SEÑORA DE LAS NIEVES”, comprometiéndose dicho Cabildo a traer a Teguise la imagen de Nuestra Señora de las Nieves todos los años en el día de la Expectación y celebrarle un novenario.

Arraigada la devoción a la Santísima Virgen de las Nieves en todos los habitantes de Lanzarote, estos acudían en demanda de ayuda ante cualquier calamidad que azotara la Isla, cómo falta de lluvia, plagas y otras necesidades, por lo que la Virgen bajaba todos los años a Teguise no solo para su novenario si no también en rogativos.

Las fiestas de Nuestra Señora de las Nieves pasaron por una época de abandono, y los vecinos apenas participaban, proponiéndose en el año 1786 que la bajada se realizase cada cinco años; no prosperando tal propuesta hasta el año 1797, y en el año 1802 se celebró con toda solemnidad y así fueron sucediéndose a lo largo de los años las bajadas a la Villa de Teguise, siendo la última en el año 1939.

Durante las fiestas que dieron comienzo el día 21 de octubre hasta el 29 del mismo mes. El día 22 se celebró la función en la ermita, bajando seguidamente la Virgen hasta la Vega de San José, donde salieron a su encuentro las imágenes de San Sebastián y San Leandro.

Sobre las seis de la tarde, la procesión entro en Teguise dirigiéndose hacia la plaza de la Vera Cruz, donde tuvo lugar una conmovedora ceremonia de salutación al Santísimo Cristo, úñenseles las imágenes de San Rafael, San Isidro y San Andrés, prosiguiendo el cortejo procesional hasta la Iglesia Parroquial donde dio comienzo el octavario.

Durante estos días numerosos festejos se celebraron en la Villa (MI MADRE ME DICE QUE SE CELEBRARON HASTA NUEVE BAILES) y que por supuesto acudía gente de todos los pueblos de la isla. Ya finalizados todos los actos cívicos y religiosos, el día 29 la Sagrada imagen regresaba a su ermita en la Montaña.

De los recuerdos de mi niñez y juventud, quiero resaltar aquellos días 4 de Agosto, cuando casi todos los chicos y jóvenes de la Villa desde ahora muy temprana iban al encuentro de los peregrinos que desde los pueblos de la vuelta abajo se dirigían al Santuario de Nuestra Señora de las Nieves, haciendo su primera parada en la Villa, bien en la plaza o sus alrededores, cansados ya del viaje desde sus respectivos pueblos. La parada en la Villa no solo era de descanso sino para reparar fuerzas con un refrigerio que les permitiera reanudar la peregrinación hacía la Montaña donde les esperaba la SEÑORA.

Para Teguise, aquella digámosle estación de penitencia era ya el preludio de lo que iba a ser la fiesta grande del día 5 de Agosto, tanto es así que al mediodía se repicaban las campanas de la Iglesia anunciando la fiesta, y dándole la bienvenida a los fieles que por allí pasaban.

Reparadas las fuerzas, a las primeras horas de la tarde emprendían el viaje hacia la Montaña, pasando por la Vega de San José, contemplando la ruinosa situación en que empezaba a encontrarse la ermita del mismo nombre, les esperaba ahora la dura subida al Lomo Blanco para continuar luego hacia el Santuario. Después de su llegada a la Montaña dejando los animales a buen recaudo y los belillos de ropa, acudían a saludar a la Santísima Virgen, unos dando cumplimiento a sus promesas y otros saludando simplemente a la Bella Señora.

Con las primeras horas del atardecer, comenzaban a oírse los primeros acordes de tímples y guitarras que desde dentro de los ventorrillos (VENTORRILLOS HECHOS CON PAREDES DE PIEDRAS, LONAS Y ALGUNAS HOJAS DE PALMERA.) qué con el canto de las ísas folias y otras comenzaban a animar la fiestas hasta altas horas de la madrugada, retirándose a descansar, unos dentro de la ermita, otros al zoco de alguna pared, para así afrontar el gran día.

Amanece el día 5 de Agosto, fiesta grande en la Montaña de las Nieves, comienzan a celebrarse misas desde las primeras horas la mañana, mientras por el valle del malpaso van llegando los peregrinos venidos de La Graciosa, Haría, Máguez, Arrieta, y los incondicionales de Los Valles que no habían venido el día antes.

A las doce del mediodía se celebrada la Función solemne concelebrada por todos los sacerdotes de la isla, seguidamente la Sagrada imagen recorría en procesión los alrededores de la ermita, terminada ésta con el canto de la Salve en el pórtico de su Santuario, recibiendo todos los fieles la bendición de la Santísima Virgen y emprendiendo estos el camino de regreso a sus hogares llenos de amor y felicidad por haber participado de esta devoción a la Santísima Virgen.

No quiero terminar este pregón sin mencionar a dos persona y fervor MARIANO porque esta devoción a la Virgen de las Nieves, no se borrara nunca del corazón de los lanzaroteño, me refiero cómo ya habréis imaginado a DON JOSE FAJARDO MORALES (DON JOSÉ EL CURA COMO CARIÑOSAMENTE LE LLAMABAMOS TODOS) párraco durante cuarenta años de la Villa y sus pueblos, y Capellán también de este Santuario Mariano. La otra persona es DON RAFAEL CABRERA MORALES (TAMBIÉN LLAMADO CARIÑOSAMENTE RAFAEL EL SACRISTÁN) hombre entregado también a la devoción de la Santísima Virgen de las Nieves, pues para él no existían obstáculos ni inclemencias del tiempo para subir andando a la Montaña y estar junto a la Virgen, al mismo tiempo de tener el Santuario abierto para recibir a cuantos devotos quieran postrarse ante la Sagrada Imagen. Para que la SANTISIMA VIRGEN DE LAS NIEVES LES TENGA CON ELLA Y PARA SUS DEVOTOS VA DIRIGIDA ESTE SALMO.

MI ALMA GLORIFICA AL SEÑOR

Y MI ESPIRITU SEREGOCIJA EN DIOS MI SALVADOR.

PORQUE HA MIRADO LA PEQUEÑES DE SU SIERVA;

SÍ, DESDE AHORA ME LLAMARAN FELIZ TODAS LAS
GENERACIONES.

PORQUE HE HECHO EN MÍ COSAS GRANDES EL PODEROSO
CUYO NOMBRE ES SANTO.

SU MISERICORDIA DE GENERACIÓN EN GENERACIÓN, PARA LOS QUE LE TEMEN

DESPLEGÓ LA FUERZA DE SU BRAZO,
Y DISPERSó A LOS SOBERBIO CORAZÓN.

DERRIBO A LOS PODEROSOS DE SUS TRONOS Y LAVANTO A LOS HUMILDES.

COLMO DE BIENES A LOS HAMBRIENTOS, Y A LOS RICOS LOS DESPIDO VACIOS.

TOMO DE LA MANO A ISRAEL, SU SERVIO ACORDANDOSE DE SU MISERICORDIA,
COMO HABÍA PROMETIDO A NUESTROS PADRES,
EN FAVOR DE ABRAHAN Y SU DESCENDENCIA PARA SIEMPRE.

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