Pregón de Las Nieves 1967

Pregón de las Fiestas de Las Nieves
La Montaña 1967

Por: D. DAVID J. NIEVESVirgen Las Nieves

En este pregón de la Virgen de las Nieves, de “LA MONTAÑA”, en la isla de Lanzarote, mis palabras se limitan mas que a comentar los actos cívico-religiosos del día cinco de agosto, -fecha de su fiesta litúrgica – a presentar por las ondas y micrófono de RADIO ATLÁNTICO un aspecto singular de su fiesta en el presente año, aspecto que podemos considerar de auténtico acontecimiento. Y lo hacemos bajo el titulo de “LA VIRGEN DE LAS NIEVES DE LANZAROTE, NO TIENE CASA”.

Por este motivo y en ese su día litúrgico Ia Santa Misa se celebrará fuera del templo, bajo ese cielo diáfano y la suave brisa que comúnmente predomina en la Isla de los Volcanes. Los numerosos peregrinos que cada año llegan desde todos los rincones de Lanzarote se verán sorprendidos por este suceso.

La histórica ermita se en¬cuentra en ruina. Por esta circunstancia la Misa se celebrará al aire libre. Las oraciones a la Virgen de las Nieves, de LA MONTAÑA, Quedarán grabadas en el espacio infinito. En ese día tan señalado, el párroco hablará a todos los devotos de la Señora, en el gran día de su festividad, parar anunciar que las obras del nuevo templo van a comenzar. La iniciativa de las mismas implican una seria responsabilidad en la que están comprometidos todos los buenos lanzaroteños devotos de la Virgen de las Nieves. Por eso, es pastor demandará de los romeros, y en general de todos los devotos, oraciones y limosnas. Dirá con toda su autoridad de párroco que una GRACIA ESPECIAL ESPERA DE LA SANTISIMA VIRGEN – PODER OIR MUY PRONTO EL REPIQUE DE LAS CAMPANAS, DESDE EL GRACIL CAMPANIL DEL NUEVO TEMPLO – PODER CELEBRAR MUY PRONTO LA PRIMERA MISA BAJO EL TECHO DEL NUEVO SANTUARIO QUE COBIJARÁ A LA VENERADA IMAGEN DE LAS NIEVES – Y POR ÚLTIMO PODER VERLOS A TODOS REUNIDOS EN TORNO Y DENTRO DEL NUEVO SANTUARIO.

La arruinada ermita de Nuestra Señora de Las Nieves está situada a pocos kilómetros de la histórica y señorial Villa de Teguise, concretamente en la cumbre denominada LA MONTAÑA, muy próxima a la localidad de LOS VALLES; y como tal esta bajo la jurisdicción y cuidado de la parroquia matriz de Nuestra Señora de Guadalupe, de la Villa de Teguise.

El párroco, Rvdo. Don José Fajardo Morales, ha venido dedicando un cariño y una devoción extraordinaria a esta advocación mariana, orgullo de los lanzaroteños, y a su suntuario de “La Montaña”, que considera como el más antiguo centro espiritual de Lanzarote. Para mí, el Padre Fajardo es un hombre que cuida el santuario con verdadera inspiración y dedicación. El ha recibido una seria carga y una tremenda responsabilidad que todos, por católicos, nos toca compartir; responsabilidad que entraña destruir la arruinada ermita santuario y construir otra en el mismo lugar, sobre los mismos cimientos.

Puede ser leyenda o realidad los comentarios que circulan entre muchos fieles, que la Virgen de las Nieves, de LA MONTAÑA, de Teguise, quiere que su ermita sea edificada en el mismo sitio o lugar en que hoy está. Y esto coincide con lo que cuenta la leyenda y recogen documentos antiguos. Ellos dicen que en otras épocas que se ha pretendido cambiar de lugar el templo, las obras, una vez iniciadas, se han desplomado, como signo de voluntad de la Virgen.

Quiero ver una de las tantas razones que sostiene con firmeza el Padre Fajardo: QUE EL TEMPLO DEBE ELEVARSE SOBRE LAS MISMAS ROCAS EN ESE MISMO TROZO DE TIERRA SOBRE EL QUE HOY SE ALZA. Un pedazo de tierra unos metros de superficie, unas rocas, que pertenecen a ese milagro que hecho historia dio vida y nacimiento a la ermita de las Nieves.

Todo esto me hace pensar en la gran responsabilidad que contrae el Padre Fajardo ante la Señora de los Valles, que eso es la Virgen de las Nieves y ante el pueblo devoto que la reza e implora en sus necesidades y aficiones. Al Padre Fajardo lo admiro porque sus pasos y decisiones los da en firme y hacia una meta positiva; CONSTRUIR UN NUEVO TEMPLO DONDE AHORA SE LEVANTA UNA ERMITA EN ESTADO D E LASTIMOSA RUINA. Por todo esto, el padre Fajardo es acreedor a estímulos, elogios y apoyo económico. A lo largo de los años, en silencio y sin apenas publicidad, ha venido preparando proyectos, solicitando informes y las autorizaciones necesarias, constituyendo una junta pro-nuevo santuario, abriendo libreta: de ahorro para los donativos. El éxito viene acompañando al Padre Fajardo y esto hace que en breve plazo la nueva ermita surja airosa para orgullo de los fieles y homenaje permanente a la Virgen de las Nieves. Y será indiscutiblemente así porque la nueva iglesia surgirá en el mismo lugar y un mano agrandada y enriquecida con severas líneas de arquitectura clásica canaria, obra del arquitecto lanzaroteño don Enrique Spínola, cuyo proyecto informado favorablemente por la Junta Diocesana de Arte Sa¬cro ha merecido la aprobación del Ilmo. y Rvdmo. Señor Vicario Capitular.

El día de su reinauguración se celebrara una solemne misa precedida de bendición, y será el propio párroco, P. Fajardo quien con sus propias manos haga los primeros alegres repiques de campanas. Ese día venturoso para la isla de Lanzarote los repiques serán prolongados y se oirán en toda la atormentada isla.

Invitado por el P. Fajardo para hacer este pregón de la Virgen de las Nieves, no me siento suficientemente preparado para esta responsabilidad, porque entiendo que es tarea para hombres que dominen la historia isleña y sobre todo iconografía mariana, especialmente la que atañe a Lanzarote. El hecho de ser nativo de Lanzarote y porque una fuerza interior me ha empujado a aceptar tan amable invitación del padre Fajardo es la causa que me encuentre ante los micrófonos de Radio Atlántico.

Pienso que el P. Fajardo conoce mucho de mi vida agitada y activa, especialmente en el arte cinematográfico, en mis largos viajes por continentes, siempre buscando lo más difícil; y seguramente él ha pensado que yo he tenido un apoyo, un AMOR que me ha guiado y dispensado protección. Yo puedo declarar que no se ha equivocado. En esa Montaña, en esa cumbre y en ese altar de Lanzarote, en esas rocas que domina “La Montaña “, en esa pequeña ermita-santuario, hoy arruinado, en esa preciosa, devota y rutilante imagen de Nuestra Sellara de las Nieves, me ha parecido ver siempre esa fuerza que ha servido de guía y esa luz que ha guiado mis pasos por difíciles senderos de la vida.

Guía y faro. Me daba confianza su resplandor -cuando siendo un muchacho de diez. Años – me alejaba del hogar de mis padres para visitar pueblos vecinos, para subir a todas las montañas, para contemplar los cultivos en plena recolección. Y cada año, el día de la festividad, el cinco de agosto, con esa alegría Infantil que todo lo hace ver color de rosa, acompañaba a las personas mayores en largas peregrinaciones, por estrechos senderos. La Virgen de las Nieves da fuerza a todos los niños de Lanzarote. El día cinco de Agosto es un gran día. Desde los pueblos situados al nivel del mar se sube a esa cumbre de la Montaña, donde el aire es más puro y donde recibimos la especial bendición de la Santísima Virgen de las Nieves.

El Santuario de las Nieves, en la isla de Lanzarote, es milagroso y atrayente, como lo es Fátima, Lourdes, La Candelaria, Teror. .. Aunque en plano modestísimo, pero mientras aquellos son visitados por miríadas de fieles inflamados por la fe y los sentimientos admirativos, este de LA MONTAÑA de Teguise, permanece Ignorado, apenas amparado por las autoridades y los hijos de la Isla de Lanzarote.

La protección a los templos es hoy tan importante como la que prestamos a otros edificios de Interés turístico. Se puede perdonar que de otras Islas no se vaya a Lanzarote para conocer el santuario de las Nieves, pero lo que no se puede perdonar ni disimular es que los nativos de Lanzarote ignoren ese gran manantial de vida espiritual, esa cumbre, ese faro y vigía permanente, luz que necesitan los hombres y la Isla para los progresos y problemas que se avecinan.

Vivimos en unos momentos de gravísimos peligros. La misma prensa lo pregona. El mundo es un polvorín. Los hombres de cada pueblo necesitan un mayor amor a la Madre de Dios, mayor fe y una mayor esperanza en ese más allá y en esos principios que defiende la Iglesia de Cristo, únicas fuentes para la paz y para unir a las familias. Con estas ideas en el corazón se podrá hacer frente a cuantas calamidades puedan acontecer. Los hombres sin fe y sin esperanzas son los que corren despavoridos ante cualquier desgracia. La Virgen de las Nieves, desde su alto pedestal, desde la cumbre más alta, nos contempla serena y amorosamente. La Virgen de las Nieves está situada en estos caminos que conducen al África Negra, foco de nuevas guerras. Confiamos que ella podrá traernos la paz que todos ansiamos.

Lanzarote es cuna de esa Madre Celestial, Nuestra Señora de las Nieves, preciosa y refulgente estrella a la que debemos el férvido homenaje de devoción y oraciones: Ella nos obliga a ser generosos en nuestras limosnas para que el nuevo templo proyectado sea una realidad para los lanzaroteños.

En los archivos del histórico templo parroquial de Teguise hay valiosas constancias de como a fines del siglo diecisiete surgió la devoción a la Virgen de las Nieves. Esos documentos bien datados y confirmados por juramentos hablan elocuentemente de unas circunstancias y de unos hechos excepcionales en orden a ese surgir de la advocación mariana que glosamos, Al no poder relatarlos, por extensos, si conviene que de ellos hagamos una síntesis, una semblanza. De los mismos se ha escrito varias veces en la prensa local, principalmente, hace bastantes años, por el historiador don Sebastián Jiménez Sánchez.

Ese relato histórico lo hizo Luís Alonso, vecino de la. Isla de los Volcanes, el diez y nueve de Febrero del año mil seiscientos setenta y seis, preciado documento que, como dejamos dicho, se conserva en el Archivo parroquial de la iglesia de Teguise. La síntesis del mismo nos refiere que velando Luís Alonso su ganado en las ubérrimas praderas de la Vega de los Valles, a las horas cumbres de la noche, entre once y doce, cuando las negras nubes cubrían la elevada cresta de la montaña y el silencio era mas profundo e imponente, y cuando la tranquilidad por el descanso se hacía mayor, una voz clamorosa de pena y sentimiento vino a romper aquella paz de los campos. Esa voz clamorosa dijo entonces; “NO HAY ALGÚN BUEN CRISTIANO QUE LEVANTE LA CASA DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES”.

Fue tal la impresión producida en el ánimo de aquel sencillo y honrado pastor, Luís Alonso, que presurosamente se levantó del lecho creyendo encontrar alguna persona. Abrió la puerta de su pobre morada, una humilde choza, única existente en aquellos parajes, y no encontrando quien pudiera darle alguna explicación sobre aquellas misteriosas palabras, vuelve a su merecido descanso. Otras dos noches, a las mismas horas, más o menos, volvió a repetirse, con las mismas palabras, con la misma voz suplicante. Concibió el buen pastor la idea de que se examinara el contenido del mencionado mensaje, al propio tiempo que tomaba la resolución generosa y abierta de poner sus manos al servicio de levantar la Casa de la Virgen si sus recursos fueran suficientes para ello. Tal fue el convencimiento, la certeza de algo misterioso que encerraban aquellas palabras suplicantes, que quiso confirmarlas con su sincero y libre juramento ante la competente autoridad. Sin titubeos, el honrada y humilde pastor, cual instrumento de Dios, que se vale de las cosas y personas humildes para hacerlas grandes, decía. Refiero lo que pasó y no otra cosa.

Debido a las inclemencias de los tiempos, la humilde ermita de las Nieves ha pasado por diversas vicisitudes, desde 1582, casi cuatro siglos de existencia. Los elementos no han podido hacerla sucumbir; mas ha encontrado la ruina y nuevamente se levantó porque la fe y el amor a tan poderosa Señora han movido el corazón de los fieles.

Todos los sábados suben los amantes de la Virgen de las Nieves al calvario del Lomo Blanco, hasta su cima, donde les espera su Madre con su sonrisa y cara placentera. Su pavimento-santuario aparece humedecido con las lágrimas de gratitud y sangre de las rodillas generosamente derramada por aquellos que han recibido de la Señora la solución de sus problemas, la curación de sus enfermedades, el consuelo a sus aflicciones y amarguras.

Aquella voz que entonces se dejó oír en medio de la ubérrima Vega de los Valles, con acento de súplica, recogida con devoción por el hombre que cuida de los sembrados y de su ganado, se alza de nuevo. ¿NO HAY ALGUN BUEN CRISTIANO QUE ALCE DE NUEVO LA CASA DE LA VIRGEN DE LAS NIEVES?

Nuestra Madre de las Nieves es digna de otro templo. Un templo que sea un homenaje verdadero de fe y gratitud. Que sea una exclamación a la belleza y bondades de la Señora.

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