Pregón de La Graciosa 1980

Pregón de las Fiestas del Carmen
La Graciosa 1980

 Por:  Mª DE LOS ÁNGELES TOLEDO

No es una atracción más de Lanzarote

El pasado año pronunció nuestro gobernador civil el primer pregón de las fiestas patronales de la entrañable Isla de Graciosa. Don Manuel Fernández Escandón, con su verbo cargado de canariedad, dio a conocer sustanciosos proyectos que muchos de ellos hoy son realidadad; otros lo serán en plazo inmediato, pues sabemos que todos los responsables políticos están interesados en dotar a la isla de los servicios correspondientes sin romper su idílica paz y sus bellezas naturales.

Hoy es el propio pueblo graciosero quien en la voz de una juventud vigorosa y responsable quiere hacer participar a todos los canarios de sus afanes, de sus inquietudes, de sus fiestas y, sobre todo, de que ellos, aquel pueblo hasta hace poco desconocido por nosotros quiere protagonizar sus propios destinos. Presentamos, pues, el segundo pregón de las fiestas gracioseras en la joven pluma de María de los Ángeles Toledo.

«En el Archipiélago Canario, al Norte de las demás islas, está situada la Isla Graciosa, azul y blanca como una flor por siete mundos olvidada. Vista desde el Mirador del Río se la considera como una atracción más de Lanzarote, pero lo que muchos no saben es que Graciosa, tan pequeña, con sus barquillos, sus gentes y sus gorros gracioseros es toda una comunidad de hombres que trabajan y luchan por amor a su tierra, por sostenerlo a pesar del olvido de los demás, para decir: aquí estamos, pequeñas pero tan canarios como el resto del Archipiélago. La Graciosa, el último rincón del solar canario donde el cielo se confunde con el mar dibujando las rutas de lo infinito y el aire huele a algas marinas, donde las gaviotas despiertan con el alegre alboroto de las mañanas blancas cerca del tendedero de sardinas en las casas marineras, la de los niños de pies descalzos y tez morena, donde todo sabe a nuestro con sus playas de arena rubia y sus montañas fortalezas de lo divino, donde, como dijera el poeta- «Qué paz para el desconsuelo». para salir del abismo y estar más cerca del cielo, para gestar un anhelo, para encontrarse uno mismo y para rezar a solas, para romper las cadenas, las fingidas aureoles: igual que rezan las olas cuando besan tus arenas. Qué paz sublime armonía del volcán con el desierto que nos incite a evocar a Alcorak pare sentirlo nuestro, lo canarios«. Aún nos sorprende que en pleno siglo veinte muchos canarios ignoren dónde está situada Isla Graciosa, cuando desde que los primeros navegantes se atrevieron a arribar en las Canarias, ya la conocían. Porque si bien dice la historia que allá por los siglos XIII y XIV, genoveses, mallorquines, castellanos y portugueses en su mayoría comerciantes, fueron los prodescubridoras de las islas que llegaron hasta ellas en busca de esclavos o de la tan preciada orchilla, hierba que perdura en nuestras montañas, y teniendo en cuenta que la primera isla que se encuentra en esta ruta viniendo desde Europa, es Alegranza; sin duda alguna el paso por Graciosa es inevitable, antes de llegar e Lanzarote y a las demás islas.

La Graciosa, no ha tenido como las otras islas un papel importante desde el punto de vista poético en la conquiste de Canarias. Pero sí consta como primer eslabón de los navegantes mediterráneos a su llegada a nuestras islas. Así lo muestran las cartas náuticas de la Escuela Cartográfica Mayorquina-Catalana en sus mapas del siglo XIV. En numerosos mapas de Torneen del siglo XVI y en escritos de los cronistas tales como Gadifer de La Salle y los frailes Voltaire y Leverrier compañeros de expedición de Juan de Bethencourt, que partiendo de La Rochana y pasando por La Coruña y Cádiz arribaron allá por 1402 en el islote de Alegranza, siendo este el principio da la Conquista de Canarias. Situada nuestra isla al Norte de Lanzarote tiene una extensión de 27,8 kilómetros cuadrados y una población, aproximada, de mil habitantes concentrados todos ellos en el único núcleo urbano existente y cuyo nombre es Caleta del Sebo.

Caleta del Sebo, nuestro pueblo marinero, como todos los pueblos canarios, siente gran devoción por su patrona, Nuestra Señora, la Virgen del Carmen, guarda y guía de nuestros hombres que se hacen a le mar en busca del sustento. Ella he luchado con nosotros en el mar, ha velado siempre por nuestro bienestar, ha llorado con la mujer marinera la pérdida del ser querido, ha sentido el dolor de madre y ha protegido a los nuestros con su manto de amor en la inmensidad del océano. Por eso es justo que nuestros corazones desbordantes de gratitud y exaltación la amemos tanto y, cada uno de nuestros barcos lleva su imagen clavada en el mejor de sus maderos, y cada marinero evoca su nombre cuando sale a la mar como el niño que acuda a su madre para que le proteja.

La imagen de la Virgen del Carmen fue traída a esta isla el 23 de septiembre de 1945, día de le inauguración de nuestra iglesia, celebrándose, además, la primera misa asistiendo a dicho acto el capitán general de Canarias, general don Francisco García-Escámez y demás autoridades insulares y regionales siendo restaurada dicha iglesia no hace muchos años por les gentes del pueblo. El altar compone un conjunto de motivos marineros que nos acercan más a todo lo querido. Las redes, la barca, el timón, nuestro santuario del mar. Cada año, los gracioseros, tanto los que aquí vivimos como los que lo hacen en Lanzarote u otras islas a las qua se han trasladado en busca de mejor forma de vida, nos unimos en un mismo fervor, juntos todos en nuestro pueblo evocamos una oración a nuestra patrona la Virgen del Carmen. Así a mediados del mes de julio el pueblo se llena de alegría, las banderas ondean al viento y Caleta del Sebo, toda la Isla está de fiesta. El 16 de julio es el gran día, el del hijo que vuelve al regazo de su madre después de penosos trabajos. Porque todos la queremos celebremos juntos el día de la Virgen del Carmen. En su día la volveremos a llevar sobre nuestros hombros por el pueblo, su hogar y la volveremos a llevar sobre lo alto de nuestros barcos para que ella bendiga ese mar que es nuestro mundo le pondremos de nuevo en su altar, en su barca para que desde are siga amándonos como hasta ahora y gula el timón de nuestras vidas.

Los gracioseros queremos invitar con el mejor deseo a propios y ex-traños a nuestras fiestas y a compartir con ellos estos días de felicidad colectiva augurándoles gratos momento, en el programa de fiestas a desarrollar. Y vaya desde aquí les gracias a los que de una forma y otra han colaborado para mantener esta vieja tradición de nuestro pueblo marinero y que nunca decaiga la voluntad de que cada año sean mejores. Ella, Nuestra Señora Madre, se merece lo mejor de nosotros.

Cuando hablamos de un pueblo, de su Virgen, de sus fiestas… es inevitable hablar de su historia, de su forma de vida, de sus inquietudes. Así la Graciosa, en su principio, fue habitada por gentes procedentes del Norte de Lanzarote que venían a pasar temporadas a pescar y a alimentar al ganado, al cual pasaban desde la otra isla e través del »río» en reducidos barcos. Poco a poco se fueron asentando en Caleta del Sebo y a través de los años formaron esa gran familia que hoy somos los gracioseros. Con apenas un siglo de historie el hombre graciosero ha logrado levantar y mantener su tierra, su isla, siendo la pesca el factor económico principal. Somos gente marinera que a fuerza de trabajo hemos conseguido sobrevivir en este mundo aislado y olvidado por el resto de los canarios. En ningún momento estuvimos protegidos de nada y lo que hoy tenernos costó muchas madrugadas en medio de la mar, muchas subidas y bajadas por el risco de Famara para vender el pescado en los pueblos de Lanzarote. Tantos y tantos trabajos que nunca los jóvenes pagaremos e nuestros antepasados porque ellos han dejado trozos de su vida para construir lo que hoy somos: un pueblo como tantos otros pero nuestro, muy nuestro.

Verdadera ha sido la lucha que los hombres y mujeres de Graciosa hemos tenido a lo largo de los años por nuestra propia supervivencia. No sólo hemos tenido que luchar contra el aislamiento sino también contra la marginación en que nos ha tenido a lo largo de la historia. Marginación que se manifiesta tanto en lo político, social y cultural, etc. Empezando a vivir nuestro pueblo de la pesca poco después se dedicó al cultivo de algunos cereales, siendo nuestro suelo fértil y propicio pera ese fin. Pero poco a poco fue perdiendo importancia la agricultura y hoy sólo se plantan dos o tres fincas. El motivo principal de este abandono fue la pesca ya que ésta dejaba mayores beneficios y el graciosero empezó primero con sus barcas de remo, después de vela con las que se desplazaba a la costa de África y pasaba largas temporadas lejos de su familia, hasta pasar a los barcos de motor. Y hoy en día contamos con una cantidad de barcos bastante considerable dentro de la flota pesquera artesanal lanzaroteña.

Así a través del tiempo contra viento y marea el graciosero ha logrado situarse en la sociedad económica canaria No tan bien nos han ido las cosas en el aspecto político puesto que dependiendo de un Ayuntamiento lanzaroteño, el margen de nuestra tarea constructiva, no hemos tenido ni voz ni voto en cuanto a nuestro futuro por parte del municipio.

Hoy existe una Asociación de Vecinos que de una forma o de otra afronta los problemas y trata de resolverlos a nivel oficial. Porque estamos separados por un brezo de mar y siendo nuestros problemas Ion consecuentes de una comunidad de vecinos que aquí vivimos no siempre se pueden resolver con rapidez y hay veces que hasta se olvidan. Muchos serían los problemas a citar; tales como la creación de un nuevo cementerio, la reparación de aguadas públicas, creación de centros escolares, culturales, mejor equiparación sanitaria, estructuración de nuestro suelo, mejores medios de comunicación y tantos otros que a nivel de urgentes deben ser resueltos como cuestión vital pera nuestro desarrollo como ente humano, También son muchos los logros conseguidos, pero no por eso debemos estar satisfechos. Si se nos ha tenido a lo largo de nuestra corta historia marginados, es justo que ahora se nos dé lo merecido y lo necesario para vivir como hombres de nuestro tiempo. Existen muchos y grandes proyectos para la isla que ahora sólo son promesas y que esperamos no se quedan en el tiempo y resurjan en nuestro futuro, ya que nosotros sólo pedimos que se nos escuche y ayude como a cualquier otro pueblo del Archipiélago y cuando hayan proyectos ya sean de desarrollo y avance o de otra índole para nuestra isla, se cuente con nosotros: porque como buenos canarios queremos ser los protagonistas de nuestra propia historia. Hemos luchado y seguiremos luchando por estar aquí, decirle al resto del mundo el gran honor que es para nosotros ser gracioseros.

Con nuestros pies descalzos y rotos, nuestras manos rudas, nuestra frente marcada por el sol y el trabajo, nuestras ropas remendadas y nuestro gorro graciosero sentimos un gran orgullo y satisfacción de decir: este es nuestro pueblo, sencillo, pequeño, pero lo hemos creado solos, con años, con sudor. Estamos satisfechos de lo construido y seguiremos aquí haciendo cada día más por él, porque ahí, en ese cementerio están todos unos seres que un día lo empezaron todo para que nosotros siguiéramos su obra y, no vamos a dejar que la Graciosa se destruya. Hay gente joven y donde hay jóvenes hay nuevas fuerzas y somos los que debernos tomar las riendas de nuestro destino y futuro. Nadie va a luchar por nuestro pueblo. Hagamos que nuestros antepasados y nuestros hijos se sientan orgullosos de nosotros: levantemos la Graciosa porque es lo único que tenemos».

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