Pregón de Caleta Famara 2012

Pregón de las Fiestas del Sagrado Corazón de Jesús
Caleta de Famara 2012

Por:  ENRIQUE PÉREZ TAVÍO

Hola, buenas noches a todos, vecinos de la Caleta, veraneantes, visitantes, jóvenes, mayores, niños…bienvenidos a todos y gracias por estar aquí.

Un año más llegado el verano y finales del mes de Agosto, la Caleta se engalana y se viste de fiesta para celebrar el Sagrado Corazón de María. Fue en 1910, cuando la Caleta era habitada por unos 25 vecinos llegados de Soo y de la Graciosa, los que construyen esta ermita, y es llegado estos días cuando se celebra su eucaristía. Son días en los que los Caleteros, orgullosos de su patrona, preparan un programa llenos de actos para conmemorar en su nombre y en el de todos los habitantes que este pueblo está más vivo, si cabe, y son momentos donde en el aire se respira un ambiente de festejos, jolgorio y religiosidad.

Este año la comisión de fiestas me ha elegido como pregonero y portavoz de un grupo de personas que llegado estas fechas nos hacíamos cargo de prepararlas y programarlas para que todo saliera según lo establecido. Quiero empezar haciendo mención a estas personas y puntualizando que yo pongo la voz, pero que el contenido de este pregón son las vivencias, recuerdos y experiencias de todos los que formábamos la comisión de fiestas en un tiempo pasado. Estas personas son Margara Tavío, Rosa Delia Morales, Marilín Machín, Cristo Morales, Elena Morales, Cruz Morales y Enrique Pérez. Todos somos nacidos, criados y engordados en este paradisiaco pueblo, un lugar donde el tiempo y el espacio casi se han detenido. Digo casi… porque como hijo de la Caleta no puedo evitar que el recuerdo y la nostalgia de mi niñez y de mi juventud vengan hasta mi memoria, para hacer un repaso a la historia pasada y presente de este marinero pueblo. En estos puntos me voy a basar para intentar conseguir dos objetivos, por un lado no cansarles y aburrirles con un discurso monótono y demasiado extenso, y por otro lado, conseguir que la gran mayoría de ustedes me presten atención, para ello haré alusión a nuestras vivencias y anécdotas de cuando éramos niños y jóvenes, y en el recuerdo que se nos han quedado en nuestras memorias de las vivencias experimentadas cada año una vez llegado estas fechas y las fiestas a nuestra patrona.

Lo que empezó siendo unos almacenes hechos de piedras y barro como refugio y resguardo de los barcos y aperos de Gregorio Tavío, de Feliciano Tavío, de Francisco Morales, de Antonio Batista etc., primeros pobladores de estas tierras, pronto se convertiría en el lugar donde unas pocas familias harían de este sitio el lugar del mundo elegido para formar generaciones venideras, donde echar raíces y sustentarse, para conseguir con mucho trabajo y sudores llevar cada día un plato de comida a sus hijos, las inclemencias del tiempo, los vientos alisios, la situación geográfica y climática del mar y del pueblo hacían que los marineros no saliesen al mar durante muchos meses seguidos y que sobrevivir y buscar el sustento de la familia no fuese nada fácil. Pero estos hombres hechos con el mismo temperamento que tiene la marea, fuertes como las rocas que las olas golpean, con la piel arrugada enmudecida de tristeza, con los ojos llorosos cubiertos de sal y pobreza…estos hombres y mujeres nunca se han rendido a las adversidades, y a pesar de todas las penurias y dificultades, han conseguido con sus esfuerzos y la protección de nuestra virgen, que los protege y vigila cerca de la playa, como si fuera un faro que los ilumina, para que cada día llegaran al abrigo de este muelle sin que un golpe de mar o algún percance impidieran que continuaran con su pesca y con sus vidas

Atrás quedo aquel pueblito, donde sus calles eran todas de arena, donde no teníamos muelle, pero teníamos trampolín, donde Manrique jugo de niño y donde quizás aprendió a descubrir y a mezclar los colores, utilizando como lienzo este pueblo y pintando en él a sus habitantes y a sus paisajes. atrás quedo el pueblito donde se podía escuchar el silencio, y si algún ruido lo rompía era el de los chinijos que jugábamos descalzos por los callejones y por la playa sintiendo la libertad, o el canto de las gaviotas que revoloteaban y se peleaban por coger algún resto del pescado que limpiaba un marinero o su mujer en el bajo de la playa. Atrás quedo el recuerdo de las mujeres esperando a que sus maridos llegaran después de todo un día de faena, para con su ayuda y la de los hijos dando cebo a los párales, para poder varar el barco y llevarse a casa una cesta, que a veces venia llena y otras veces vacía. Atrás quedo el recuerdo de la escuela, donde muchos aprendimos las primeras letras y donde también muchos nos llevamos nuestros primeros reglazos en la mano por parte de la maestra, por atar a una compañera en la playa con una soga que cogimos de la orilla y con la cual le dejamos el uniforme nuevo, recién estrenado, todo lleno de piche. Como niños vivíamos ajenos a otro mundo que no fuera el de divertirnos y pasárnoslo bien, pensando que nuestro entorno iba a mantenerse siempre igual, sin saber que existía el futuro porque en la escuela la maestra todavía no nos había explicado el significado de esta palabra.
Esperábamos con ansias la llegada del verano y de nuestras fiestas. El verano, porque significaba el final de la escuela, poder estar todos los días con los amigos, en la playa, sin horarios, jugando hasta bien entrada la noche, donde aprovechábamos para tirar bolsas de agua a los veraneantes que se sentaban en la calle aquellas noches de calma, de luna, de silencio roto por nuestras huidas, tratando de escapar y escabullirnos por los callejones a oscuras. Las fiestas porque formaban parte de uno de los momentos más esperados del año. El pueblo se transformaba, se llenaba de gente nueva, te reencontrabas con viejos amigos, las familias se reunían para divertirse, para olvidar por unos días lo rutinario, lo cotidiano, oír música, ir a las verbenas, las cuales no se hacían en el muelle sino en un solar que estaba cerca del bar sol, en el cual hoy se ubica una casa perteneciente a una familia de veraneantes asiduos a la Caleta de toda la vida. Este solar se vallaba con maderas y palmeras y dentro se preparaba de la misma forma el escenario para la orquesta, era un trabajo artesanal y manual que llevaba semanas de dedicación. … Los jóvenes se ponían sus mejores ropas y acudían a los bailes a sacar a las chicas, a las cuales sus madres no quitaban el ojo y siempre bajo la aprobación de estas. Para los niños, era el momento donde si tus padres podían, estrenabas ropa nueva, por fin nos poníamos los zapatos que durante el resto del año no nos poníamos y con los cuales nos sentíamos al andar como patos mareaos y daba la sensación de que pisabas plátanos todo el rato, no sin algún tropiezo y algún resbalón por los dichosos zapatos nuevos, los cuales terminabas quitándote para subirte con alguna golosina nueva que vendían en uno de los ventorrillos, a uno de los barcos que acompañaban a la virgen en la procesión marítima. Un negocio de zapatos en la Caleta hubiera sido una ruina anunciada. Recuerdo cuando hice mi primera comunión, mi madre me compro unos zapatos blancos que yo estaba deseando que llegara el día para ponérmelos. Cuando llego ese día, todos íbamos la mar de contentos, ropa nueva, zapatos nuevos…Entre por la iglesia a toda prisa y cuando me fui a dar cuenta, parecía que llevaba patines, menos mal que el cura estaba a un lado, porque si lo pillo de frente con lo que resbalaban los zapatos, nos quedamos sin primera comunión ese día.

Cuando nosotros tomamos el testigo para hacernos cargo de preparar todas las fiestas, éramos jóvenes con 14,15, 16 años, llenos de vida, de ganas, con ideas nuevas, con ilusiones y fuerzas de hacer unas fiestas que llegara y gustara a todos los públicos. Partíamos de cero y no teníamos ni un duro, había que ir casa por casa para que cada uno diera lo que quisiera. En cada casa era una aventura, porque sacaban la cartera y empezaban ¡Haber mi hijo, que es lo que te puedo dar porque la mar lleva meses mala, la pesca está muy mal… y te iban sacando las monedas de 100 pesetas que tenían sueltas! Le decíamos doña, vacíe usted la cartera que tiene los billetes en el fondo, y la doña, casi haciendo malabarismos conseguía sacar el billete más pequeño que acompañaba con algunas monedas. Así, que cuando terminábamos la recaudación, el presupuesto no era mucho. Las banderas que engalanaban el pueblo se hacían de papel, imagínense el trabajo, cortar una por una para luego ir pegándolas con un pegamento que hacíamos con harina y agua sobre unas cuerdas de las cuales hacíamos metros y metros. Todo era improvisado y ajustado al presupuesto que teníamos. El ayuntamiento se encargaba de pagar la orquesta, el alumbrado, facilitarnos algo de material. Cuando las verbenas ya empezaron a hacerse en el muelle, al principio había que poner un afirmado de cemento para lo que iba a ser la pista de baile porque el muelle todavía no tenía el piso. Era un suelo improvisado, hecho con tierra y algo de cemento y en el cual, al segundo día de verbena había partes en las que se hacían hoyos. De repente te veías a dos mujeres mayores que bailaban todas afanadas, tendidas en el suelo despatarradas porque habían tropezado con uno de estos agujeros que tenia la pista. O el año en que los de la orquesta colgaron los altavoces en unas vigas de maderas y ese año hizo algo de viento, cuando nos quisimos dar cuenta, uno de los altavoces había terminado en la cabeza de una mujer que se había sentado debajo de él. Los de la comisión de fiesta nos implicábamos en todo lo que podíamos, desde presentar, encargarnos de los juegos, de la procesión, de hacer representaciones, en las cuales tenemos que agradecer a doña Amparo la labor que hacía y el tiempo de dedicación, también hacíamos playbacks y esto era el remate, sin ningún tipo de experiencia ni conocimiento nos poníamos a improvisar pasos arriesgados y claro, eso tiene sus consecuencias, algunos terminaban o bien con caídas y heridas o con algún labio partido y tan inflamado, que llegaba a parecerse a una vaca silbando. Detrás de algunos de estos eventos había meses de preparación, horas de ensayos y tiempo de constancia y sacrificios.

Pero de todo aprendíamos e intentábamos que al año siguiente las fiestas fueran a mejor, y que los percances que nos habían ocurrido un año, no se repitiesen al año siguiente.
Las fiestas en el muelle fueron creciendo, con un mayor número de ventorillos, más entretenimiento para los niños, eventos para los mayores, el sitio era el ideal para la celebración de nuestras fiestas y lo convertía en el entorno mágico de una fiesta familiar.
También creció el número de personas que venían cada año y fueron aumentando hasta ser miles y miles de personas las que hoy en día disfrutan de la Caleta en la que se ha convertido en una de las fiestas más importantes a nivel insular. El aumento cada año de mas y mas personas, ha sido el motivo de que de unos años para acá, las fiestas se haya tenido que dividir en dos zonas para conseguir repartir a tanta gente y que podamos vivir unas fiestas con mayor seguridad y sin ningún tipo de incidente. Nunca, por nuestras mentes llegamos a pensar que la Caleta con sus fiestas fuera a ser el sitio elegido por tantas personas para pasar estos últimos días de agosto y principio de septiembre, pero es la recompensa a un entorno, a un pueblo y a una gente que han ido poniendo el alma y el corazón en todo lo que hicieron, hacen y harán.

El pasado quedo atrás, y cedió el camino al presente y al futuro. No podía ser de otra manera, ya que un pueblo sin pasado es un pueblo sin historia y el futuro es el sitio donde vamos a pasar el resto de nuestras vidas. El futuro del que les hablaba al principio también llego a la Caleta, a este pueblo fuerte lleno de gente con buen corazón. A ese futuro hemos contribuido todos y siempre lo visualizamos esperando de él las mejores cosas y los mejores cambios en cuanto al pueblo se refieren. El pueblo ha crecido, muchas calles se han asfaltado, se han abierto nuevos negocios, se han puesto aceras y alumbrado en las calles, mejores conexiones y medios de transporte, centro socio cultural con posibilidad de lectura, Internet y otras actividades lúdicas. Hay que continuar en esta línea, y para ello, quiero pedir a toda esa gente joven que vive en la Caleta, y a esa generación venidera que conformaran el futuro de mi pueblo y que harán de este sitio el lugar elegido para vivir, hacerlo de manera sana, sin dejar que nada ni nadie les haga sentir mal por ser como son, y sin permitir que ni drogas, ni alcohol ni nada que les impida ser libres, entren en sus vidas, convirtiéndoles en esclavos del siglo XXI. Mostrarse siempre con humildad, con el corazón abierto y la voz alzada, reivindicando lo mejor para este pueblo y consiguiendo que su entorno no se vea perjudicado por nuevas obras, nuevos cambios y nuevas estructuras con las cuales perdieran el encanto. Aportando cada uno su granito de arena para resistir al embiste del cemento, del asfalto y del crecimiento descontrolado.
En este espacio de tiempo, cada uno de nosotros hemos cogido un camino, unas veces acertado, otras veces equivocado, pero así son los caminos de la vida y siempre existe un momento para optar por cambiarlo y coger el que te lleva al mejor puerto, allí donde los sueños de cada uno se ven cumplidos. Independientemente del camino que cada uno hemos cogidos, hay uno, que todos los que somos hijos de este sitio nunca olvidamos, es el camino que nos trae al cobijo de este risco y de este pueblo, ese camino que nos devuelve a la familia, a los amigos, a viejos recuerdos, a nuevas esperanzas, a reencontradas añoranzas, ese camino que nos trae a la cuna donde nacimos, ese camino con un letrero hecho con conchas de lapas, con burgados, con arena de las dunas e iluminado con cientos de fogones que huelen al petróleo que los mantiene encendidos, ese camino que nos hace regresar a este lugar que huele a salitre y marisco, bañado por este mar que susurra nanas en noches de calma y grita lamentos en días de tormentas, un mar tan intenso como intenso ha sido cada instante vivido en este terrero, como si fueran dos luchadores en un mano a mano, el hombre y la mar, cada uno utilizando sus armas para conseguir ganar la partida, sin hacerse daño el uno al otro, porque ambos se necesitan y ambos forman parte de una misma cosa, de un mismo lugar.
Es el camino que nos hace tropezar con la historia y que nos lleva a hacer una parada en la memoria, para reencontrarnos, con todos los respetos y desde el corazón, con nuestros ancestros, nuestros antepasados, los que ya no están, y que conforman uno por uno los cimientos de este lugar. Sin ellos la historia de la caleta no hubiese sido la misma, cada uno representa un eslabón de esta cadena y con el legado de cada uno se escribe la vida de este lugar. Feliciano, Vicente, Isidoro, Juan Tavío, Dámaso, Candelaria, Antonio Rafael, José, Machín, Juana, Reyes, Petra, Seña María, Seña Amparo, Seña Bárbara, Carmen, Ramón, Cruz, Abraham…y así, podía seguir nombrando a tantos, hasta completar una lista, que juntos forman las columnas que sostienen estas tierras. Cada uno de ellos sigue vivo en nuestros recuerdos, en nuestras memorias, y cada uno de ellos, junto con las gentes de este pueblo, contribuye a no dejar de lado nuestra historia, no olvidarnos de nuestras costumbres y mantener viva nuestras raíces.

Podía seguir escribiendo páginas y páginas de vivencias, historia y recuerdos de todas nuestras vidas. Pero ya todos tenemos ganas de que empiecen estas fiestas, y quería pedir a todos, que a pesar de los momentos difíciles por los que se están pasando y de no correr buenos tiempos para muchos, vamos a hacer de estos días unos días donde reine la alegría y la felicidad, donde el pueblo de la Caleta abre sus brazos a veraneantes, a visitantes, a conocidos, a extraños, a jóvenes, a mayores…Sin hacer ningún tipo de discriminación ni de distinción, con respeto a todo el mundo.
Que comiencen las Fiestas Del Sagrado Corazón de María que se enciendan las luces y que suene la música, que vivamos estos momentos con intensidad, plenitud y con buen rollo, que en definitiva es lo que nos llevamos de esta vida.
Gracias a todos por la asistencia.

¡¡¡FELICES FIESTAS!!!

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