Pregón de Caleta Famara 2010

Pregón de las Fiestas del Sagrado Corazón de Jesús
Caleta de Famara 2010Sergio

Por:  SERGIO MACHÍN DE LEÓN

En primer lugar quisiera mostrar mi agradecimiento a la comisión de Fiestas de Caleta de Famara por designarme como pregonero de este evento, lo que significa a nivel personal un gran honor y una enorme satisfacción.
Debo de decir también que soy consciente de que hay muchas personas que por su trayectoria y vinculación seguramente se merecen más que yo tener este nombramiento y estoy seguro que también les tocará.

Mi vinculación con la Caleta no fue plena desde el primer momento ya que la empecé a conocer desde la distancia por las circunstancias familiares que ahora y a lo largo de este pregón iré desmenuzando. A pesar de que esta isla de Lanzarote tiene una superficie muy reducida mis padres fueron unos auténticos nómadas ya que por designios de la vida, con apenas unos meses, me fui con ellos al pueblo de Haría, ya que en Soo no disponíamos de tierras suficientes como para poder vivir, por este motivo en el año 1959 empezaron su nueva andadura haciendo tierras de medias, esta tarea la desempeñaron durante siete años. Luego se vinieron al Cortijo del Niño de la Leche, en un principio propiedad de los padres de Don Cristín Bethencourt y con posteridad de unos señores de Tenerife, entre ellos un afamado médico, D. José Fariñas.
Yo me quedé tres años más, es decir diez, para poder estudiar y de esta forma cursé hasta 1º de Bachillerato en el colegio Libre Adaptado de Haría.
En los periodos de vacaciones me traía mi padre caminando por el risco (La Degollada) y ahí creo recordar, fue la primera vez que tuve la moción de la existencia de Caleta de Famara. Creo que es de obligado cumplimiento describir algunos entresijos del Cortijo ya que de alguna manera había una estrecha relación entre este y La Caleta, sobre todo, para que los más jóvenes entiendan algunas cuestiones para ellos desconocidas. Por aquellos años y aunque siempre lo ha sido, el agua era un elemento muy escaso y fundamental. En Lanzarote se pasaba mucha sed, pues paradojas de la vida, este tan preciado elemento a nosotros nos sobraba, y a les comentaré luego todo lo que por el contrario carecíamos.
El Cortijo disponía de unas murallas que lo rodeaban completamente y lo protegían de las lluvias y piedras que traía consigo al precipitarse risco abajo. Disponía de su propia galería y el agua llegaba al mismo a través de un pequeño canal que llenaba un gran depósito existente en la parte superior del mismo, el cual por medio de canales regaba la totalidad de la finca, fundamentalmente eran plantaciones de guayabos, aunque también habían granadas, aguacates y palmeras. La actividad principal era la ganadería, existía un ganado impresionante que se alimentaba desde donde hoy se inicia los bugalows de los noruegos hasta la desaparecida sala de los motores y la casa del inglés. La casa era impresionante la formaban varias dependencias, dos grandes almacenes, un gran establo para las vacas, un corral anexo para el ganado, infinidad de habitaciones y una cocina con un horno interior, varios estanques de agua para el ganado, para la casa y para el lavado de ropa. En resumen todo lo necesario para el buen desarrollo de una actividad agrícola y ganadera.
Nuestros vecinos más próximos eran el Sr. José Díaz y su Sra. Petronila que vivían en el barranco donde el señor Dámaso enramaba la Cruz, por fechas señaladas, es decir justo por encima de donde hoy se encuentran los noruegos, como ven nada cerca. Recuerdo muchos viajes a su casa, unas veces para que nos prestaran velas o aceite o algún que otro producto que necesitáramos.
El único medio de transporte que disponíamos en un un principio fue una burra y gracias a ella pues nos trasladábamos a la villa, a la Caleta y a Soo. También en ella mi padre vendía los guayabos, el queso y traía la compra para la familia. Mis padres tenían controlado el tema de los barcos, todos de vela, para comprar el pescado; el truco era el siguiente, cuando los veíamos a la altura de las bajas, nosotros salíamos en la burra y casi siempre llegábamos a un tiempo a la playa. Venían todos juntos para ayudarse unos a otros a varar. Las mujeres y madres esperaban en la playa, colaboraban con la colocación de los parales y eran las que después ejercían el control del pescado. Recuerdo a la Sra. María, la Sra. Bárbara, Sra. Petra, con aquellas pesas de madera. Era todo un acontecimiento, una estampa preciosa y llena de vida y de algunos gritos también.
Para mí en la Caleta existían tres puntos de visita obligada, la tienda de Marcial Machín, la tienda del señor Pedro y Eugenia y los mencionados barcos. Yo no sé si eran las ganas a pan que uno pasaba que aún hoy creo que no ha habido pan tan bueno como el que hacia señor Pedro, hecho a mano y en un horno de leña.
El camino del Cortijo a la Caleta era mucho más rápido que el de la Caleta al cortijo, ya que ibas con la ilusión de adquirir el famoso pan y algunas golosinas, luego ya la vuelta era menos ilusionante.
Mi hermana Blanca y yo íbamos con frecuencia a costear, Carmen Nieves era más pequeña, explorábamos todo aquello que el mar iba arrojando a la orilla, botellas y garrafas de plástico que en aquel tiempo era un lujo, de vidrio algunas hasta con un barco dentro y otras bien cerradas con algún escrito, muñecos, coches, boliches es decir la playa era una auténtica caja de sorpresas. Recuerdo que una vez mi padre encontró un palo inmenso y depositó sobre él un mojón de piedras que era el símbolo de que ya alguien lo había encontrado lo vendió en un buen dinero de la época para un mástil de un barco. Todo lo llevábamos para el cortijo y aquello parecía un auténtico palacio de los juguetes, bueno más bien la chatarra del juguete ya que a los muñecos a uno le faltaba el brazo, otro la cabeza y los coches las ruedas o la cabina pero jugábamos que era lo importante.
Mi estancia más grande en el Cortijo coincidía al principio con los meses de vacaciones de verano, aunque también venia por Navidad y Semana Santa. En verano coincidía con la época de casería y en la Caleta había muchos aficionados, toda la zona del Cortijo era muy buena de caza. Nosotros teníamos perros también y en aquel tiempo cazábamos, casi todo el año ya que no era como hoy. Teníamos una perra llamada Clavellina que se hizo muy famosa entre todos los cazadores que la conocían, era muy buena y se crió siempre suelta y conocía todo el risco como nadie. Empecé a conocer a muchos caleteros que cazaban, Mingo, Fernando y Jaime Machín, Luis, Ramón, Felo, Tono, Andrés, Juan y algunos otros que ahora no recuerdo, pero lo más aplicados eran los más chicos, Tono y Jaime, el primero aún conserva la afición y hoy en la actualidad creo haberle contando el otro día 37 perros. También recuerdo al señor Víctor que no llevaba perros y los cazaba por el rastro, pero como Clavellina no había nadie- contar la anécdota del conejo en la boca y pié.
En esta época de verano coincidía la fiesta de la Caleta, ¡cómo esperábamos! iban todos los caleteros y algunos veraneantes en procesión al cortijo para contar las palmeras con que luego serían engalanados los barcos y la puerta de la iglesia, que acontecimiento aquel, todos participando, unos cortaban, el otro agarraba al compañero, luego cargarla y caminando para la Caleta. Por este motivo yo era algo privilegiado con respecto a otros chicos, ya que a mí me llevaban en uno de los barcos para acompañar la procesión por el mar y eso era un lujo. Por el día de la Fiesta mi madre preparaba la comida, generalmente tortilla y pescado, y como no disponíamos de casa comíamos a la sombra de las casas existentes al igual que otras familias que venían de los distintos pueblos. También recuerdo cuando calaban por la playa de Famara, nosotros veníamos a ayudar en lo que podíamos, era un acontecimiento muy bonito y participativo.
Se me viene a la mente, por estas fechas que un año por la fiesta de S.Ginés nosotros nos lamentábamos de que hubiera gente que en ese día comieran churros y golosinas y nosotros nada. Mi madre sin decir nada se fue a la cocina batió en una hondilla harina y la introdujo en una botella y la fue depositando en el sartén, fueron los mejores churros que recuerdo- no tenían nada que envidiarle a los de la cafetería Brasilia.
Se empiezan a construir los bugalows de Famara y empieza a generarse cierta actividad económica distinta a la agricultura, ganadería y pesca y se genera mucha mano de obra en la construcción, venían trabajadores de todos los sitios de la isla y esto me servía de forma indirecta para poder trasladarme a Arrecife, donde comencé a estudiar 2º de Bachiller, algunas veces la guagua me dejaba en la Villa, recuerdo que una de las últimas casas era la de Gloria y Federico Padrón y desde allí por el camino viejo corriendo hasta el Cortijo-de ahí mi apodo futbolístico el de » Flecha Famara» con el que me bautizó Contreras.
Comienzan a llegar los primeros turistas a la urbanización Islam Homes, conocida por los noruegos, hombres y mujeres de la Caleta empiezan a trabajar en la urbanización y nosotros también nos aprovechamos de este fenómeno. El Cortijo aparte de los árboles frutales, tenía otro tipo de plantas ornamentales y mi madre nos hacía unos ramos de flores y los metíamos mi hermana Blanca y yo en una gran barqueta de palma y los llevábamos a la urbanización, yo me quedaba escondido detrás del apartamento y le decía que le llevara un ramo a los turistas y que no cogiera galletas ni chocolates- que le dijera moni, moni- y después las galletas, en honor a la verdad hacíamos más dinero de ramos de especies, que mi padre de queso y guayabos. Pero como todo en la vida, a veces, no es lo que tú te lo curres sino las circunstancias que se dan y en un viaje de regreso al cortijo mi padre y yo en la burra, se tira de la burra al suelo y recogió una cartera que se le había caído a alguien, yo me froté las manos pero al ver la cara de mi padre le dije- que- mucho dinero padre, y él me contestó- no, no hay dinero, sino facturas- y entonces le dije y que vas a hacer con ellas- será irlas pagando poco a poco y así de esta manera se nos fueron también las perras de los ramos de flores. Que fiestas se hacían en el Restaurante de la Urbanización sobre todo en Navidad y Fin de Año, y que simpáticas eran las noruegas, pero de esto no me acuerdo mucho.
A principio de los 70 tuvo lugar una prosperidad económica que se reflejaba en el nº de coches y furgonetas que la gente compraba, mi padre también, deja la burra y compra un Renault 4 latas, la mayoría no tenía ni idea de conducir, y no digamos nada dar marcha atrás, pero en aquellos tiempo se dieron dos circunstancias que hacían posible el carnet, una conocer o ser amigo de Félix Robayna y otra que había poco tráfico y no era tan peligroso como hoy.
Caleta de Famara también evoluciona como no podía ser de otra manera y pasa en muy poco tiempo de ser las cuatro casas de los nativos y alguna concreta de veraneo, a ir aumentando, aunque de manera muy lenta. Recuerdo las primeras casas que te encontrabas era la llamada con cariño la Casa de las Brujas, me imagino que por la distancia con respecto al resto de las viviendas, la otra del extremo occidental era la de Pepe Curbelo, más tarde la de Albarrán, hoy cerca de mi casa y hacia Soo la de Eugenia hija hoy cerca del Teleclub.
Comienzan los barcos o falúas de motor, menudo avance para los marineros, salían agrupados generalmente en familias, la venta de pescado ya no te la hacían las mujeres o madres de los marineros, vendían todo el pescado a un solo comprador y luego este te lo vendía a ti.
En este momento se me vienen a mi cabeza imágenes de algunos personajes que forman parte de la historia de Caleta de Famara como fueron mi tío Zotero Martin, el cartero, primero haciendo el reparto en burro y luego con Farray, con aquella carpeta grande de cuero colgada al hombro, todo un personaje, en muchas ocasiones nos llevaba la correspondencia al Cortijo y aprovechábamos a Farray y nos llevaba hasta Soo. El señor Dámaso, siempre me pareció un hombre interesante, vestido de negro y cuando iba a Arrecife con su saca blanca, llena de documentos era muy religioso y como ya mencionó enramaba la cruz del barranco del Rincón, echaba los voladores en la fiesta, steñíaaa su pelo de negro-Contaban que una vez estaba el señor Dámaso con otras personas y hacía un calor impresionante y le empezó a escurrir el tinte de la cabeza y los chicos decía que tenía un pulpo debajo del sombrero. Las mujeres en fila con la ropa en la cabeza caminando para lavar en el pozo, una estampa preciosa,otros más recientes Antonio y Candelaria, Rogelio y Francisca, la señora Amparo con una edad considerable y fuero como un roque, Marcial y Leonor, la familia del señor Ramón, Carmen y Rafael, Abraham, Marcial Martin, Domingo Machín, que tenía unos buenos golpes y era ganadero en fin podría seguir nombrando a tantos y tantos… pero no hay tiempo y saben que a todos les tengo un profundo respeto y cariño, más de mí época a las hijas de Leonor y Dulce que acompañaban a mi hermana hasta los noruegos ya que venía sola a la escuela de La Caleta, eso era compañerismo , en fin.
No quisiera dejar pasar esta ocasión para hacerle un reconocimiento público a Rafael, para mí y creo que para mucha gente era el referente de la Caleta, estaba para todos y tú sabías que estaba ahí, tanto atendía a los grandes como a los chicos y su casa estaba abierta siempre, aún hoy Carmen ha recogido el testigo y de forma callada sigue haciendo una gran labor.
En la década de los ochenta se observa un crecimiento digno de mención en la Caleta, pero aún no éramos conscientes de la importancia que este pueblo iba a ir adquiriendo, tanto entre los conejeros como en los de fuera de la isla. Se fabrican algunas casas fuera del núcleo urbano, tanto hacia Bajamar, el Perejil, hacia Soo y en las Ubillas, pero de forma muy tímida al principio. Hasta poco tiempo atrás, no muy lejano se llegaron a cambiar cientos de metros por cuatro cabras, dado que siempre se consideró que o que valían eran las tierras de cultivo, no las de cerca del mar, quien lo iría a decir. Se realiza el actual muelle, se la nueva carretera de la Caleta y también se asfalta la de Soo, con lo cual las comunicaciones mejoraron bastante y se va generando más actividad y ya no solo circulan por la Caleta el taxi de Fefe Machín y el Peugeot de Farray, hay líneas de guaguas aunque con muy poca frecuencia, taxis, coches particulares, recuerdo el Datsum rojo de Juan el del señor Dámaso, en bares recuerdo el de Jaime , el Liria de Manolo, el de Murcia, en cuyo banco hoy se sientan nuestros mayores, pero el propietario es Rogelio y el de Cristóbal que pasó después a llamarse La Bartola.
En esta época me caso y me traslado a vivir a Arrecife, en un principio veraneo en Soo y luego durante muchos años en el charco San Juan, por lo cual soy un defensor de los campistas, pero de aquellos que cuiden y respetan el medio, ya que muchas familias no pueden comprar ni hacerse una vivienda y menos con los precios actuales.
Mi percepción es que desde finales de los 80 hasta nuestros días el crecimiento ha sido espectacular y es que este lugar reúne desde mi punto de vista casi todo lo que quieras desarrollar, actividades de pesca deportivas, caza, caminar por esa playa de Famara, que por cierto ha tenido un reconocimiento importante, caza, un teleclub para las distintas actividades, tanto culturales como deportivas, que por cierto que gran labor hace Chalo García y su equipo de gente, al igual que los que organizan las fiestas como Fernando, Laje, Patricio, César, Orlando el perola, Sandra y Silvia y muchos más y ya que hay una buena cantera detrás.
Con este panorama muchos que en un principio optaron como lugar de veraneo Los Fariones u otros lugares hoy están entre nosotros. Pero unido a todo esto esta ese ambiente informal en cuanto a camaradería, vestimenta, comidas en garajes etc.
Por cierto la Caleta ha logrado sobresalir en dos eventos, uno nuestras fiestas del Corazón de María y esas barbacoas en todas las casas- en la calle por la Fiesta de San Juan. Por cierto este año muy floja, así que una recomendación- si no hay chuletas sardinas, pero que esto no se pierde.
Me gustaría para finalizar agradecerles a todos su presencia en este acto, que no es otra cosa que el inicio de nuestras fiestas del Sagrado Corazón de María, animarlos a que continúen siendo hospitalarios con todos los que por esta fiestas nos visitan que ayudemos a todo el mundo en lo que podamos, que una semana se va enseguida, aunque algunos como Rogelio tengan que soportar los toros y su jodida musiquita, que no se pierda la verbena del agua( comentar la canción de kike y el perola) y en general todo el entramado de actos que tienen lugar.
Termino dirigiéndome en dos direcciones una al futuro pregonero y otra a cada uno de ustedes. Al pregonero que aún no sabemos quién puede ser e igual se encuentra entre nosotros decirle lo siguiente: Quiero desearle suerte

Al próximo pregonero
Tal vez hoy él se divierte
Yo en el 2011 lo espero

Y cada uno de ustedes:

Que te guste mi pregón
Es lo que puede ofrecerte
Puse toda mi pasión
Si salió mal, mala suerte

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