Pregón de Caleta Famara 2002

Pregón de las Fiestas del Sagrado Corazón de Jesús
Caleta de Famara 2002

Por: MIGUEL ÁNGEL FERRER BERMÚDEZ

Cuando me propusieron hacer el pregón de las Fiestas de la Caleta de la Villa, acepté sin ni siquiera pensarlo; más adelante, una vez asumido el encargo, encontré algunas razones para justificar dicha tarea. En primer lugar, pensé que es lo menos que una persona puede hacer por su pueblo; yo me considero de este pueblo de La Caleta de la Villa. Por otro lado, siempre es un honor y una alegría presentar las Fiestas. Cuando alguien me pregunta desde que época vengo a La Caleta suelo responder: vengo desde antes de nacer. La razón es que mis padres ya venían a esta playa de siempre.

Está claro que conozco varias “Caletas”, o mejor varias etapas de La Caleta. La verdad es que por suerte el pueblo no ha cambiado mucho.

Parece que el origen de La Caleta, como núcleo de población coincide con los comienzos del siglo XX. Antes hay referencias a ciertos asentamientos humanos relacionados con la actividad agrícola y ganadera, pero no coincidían con la actual Caleta, estarían más al interior, como la Dehesa de Fiquinineo, o anteriormente el antiguo convento de Miraflores.

Los cierto es que en 1901 encontramos al primer pescador afincado en la localidad, el señor Gregorio Tavío, cuyo hijo menor Feliciano nace ya en este pueblo. De todas maneras este poblamiento no era estable ni permanente, pues los primeros habitantes se establecieron de forma temporal: pescaban durante el verano y en el invierno regresaban a sus pueblos de origen, seguramente retomando sus tareas agrícolas y ganaderas. De hecho, yo me acuerdo que durante los inviernos de los años 50 La Caleta quedaba prácticamente desierta.

La función de playa de veraneo prácticamente comienza en el mismo momento y sería lógico pensar que los primeros veraneantes procediesen de la Villa de Teguise. Está datado que la emita del Sagrado Corazón de María se construye por orden del alcalde José Ramírez Vega entre 1908 y 1909, coincidiendo con la construcción del templo de San Miguel de Teguise. Curiosamente, a cada municipio del interior de la isla le corresponde una estación playera. Así, San Bartolomé usaba Playa Honda, Tinajo La Santa, Haría Arrieta,…

En aquellos tiempos el veraneo se realizaba en los propios almacenes donde los primeros pobladores guardaban sus barcos. Estas estancias se dividían con sábanas a modo de biombos para separar las diferentes habitaciones. De esta época (años 20) existe un pequeño plano que mi madre hizo y donde cada casa o almacén tiene un número para identificar a su dueño. Si mal no recuerdo eran un total de 25 o 26.

Mis propias experiencias se centran en los años 50 y sobre todo en el viaje en camión donde aparte de las personas viajaban las gallinas, las cabras, el bidón del petróleo y hasta los colchones. Aquella era mi Caleta, que se nos antojaba enorme, desde la casa de Cancio, en la Marquesa, hasta el barrio de Machín junto a la Playa de Famara. Sin embargo, la playa era mucho más pequeña, aunque tenía numerosos nombres para cada uno de los diferentes lugares: el Cuarto Alto, el Trampolín, el Resbalizo, el Caracol, la Corriente,…

En medio de la playa se encontraban los barcos todos pintados de negro y blanco y cada uno con su propia historia. Así, la Andoriña tenía en el codaste los dientes de una sarda, el Santo Domingo tenía las rodas de proa y popa torcidas, el San Juan, el San Francisco, el Milagro, el Dulce Nombre, el Consuelo, el Tilín o el Gran Poder de Dios.

Oigamos lo que de La Caleta dice Agustín de la Hoz en su obra Lanzarote: “Desde Las Laderas pasa uno a Las Manchas o mejor, bordeándolas por que el jable crece por allí hasta formar una meseta árida y ardorosa, donde el sol parece tener su mejor santuario (…). Entrar en la Caleta de la Villa, así por sus espaldas, causa la misma impresión que cuando lo hacemos por un poblado moro del próximo desierto sahariano”

Hasta hora hemos hablado de algunas de las “Caletas” del pasado, sólo nos queda imaginarnos como podrá ser La Caleta del futuro, para ello el Excelentísimo Ayuntamiento de la Muy Noble y Leal Villa de Teguise ha abierto un concurso de ideas para proyectar el futuro de nuestro pueblo. Esperemos que acierten.

A partir de ahora, toca divertirse, rememorando las viejas películas del Oeste, podemos decir ¡adelante, el salón está abierto!

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s