Pregón de Teguise 2004

Pregón de las Fiestas del Carmen
Teguise 2004

Por: JUAN ANTONIO MARTÍN CABRERA
juan antonio-famara

Ilustrísimo señor alcalde, señoras y señores, amigos todos es para mi un honor y un privilegio el venir a mi Villa de Teguise a glosar las fiestas de nuestra señora del Carmen, las fiestas del Carmen tan arraigadas desde siempre no sólo en esta Villa, sino en toda la isla de Lanzarote, no en balde esta devoción mariana es muy sentida entre nuestros marineros y campesinos.

Todo surgió a principios del siglo XVIII, en 1729, cuando se funda en el convento de San Francisco, la Real Cofradía del Carmen, una de las cofradías más antiguas de Canarias, y desde entonces la festividad del Carmen, en Teguise ha sido muy popular, profundamente popular.

Recuerdo en mi juventud que la llegada de las fiestas del Carmen era el comienzo de la alegría del verano, se habían terminado los estudios y con las fiestas comenzaba el poder de disfrutar de la vida, que la monotonía del curso la había tenido apagada.

Disfrutar de la música en la plaza, de los bailes por la tarde y por la noche, las veladas teatrales, las competiciones deportivas, sin olvidar por supuesto nuestras obligaciones religiosas de las que se encargaba de mantenérnosla siempre presente nuestro inolvidable párroco Don José Fajardo al que tanto le debemos muchas generaciones de esta Villa.

Nuestra Villa de Teguise es un sitio original, porque esta llena de múltiples particularidades y conforme uno se va haciendo mayor (creo que a todos nos pasa igual) nos vamos dando cuenta que la Villa es distinta, única, y cada año que pasa la sentimos mas dentro de nosotros.

La Villa de Teguise fue el primer núcleo urbano de Canarias, fundada por los Normandos, donde primitivamente estaba situada la GRAN ALDEA de los majos de Lanzarote.

En 1418 Maciot de Bethencourt, sobrino del conquistador Don Juan de Bethencourt, se desposa con la princesa Teguise hija del último rey de Lanzarote, Guadarfía, desde entonces la GRAN ALDEA y el sitio de la Princesa Teguise van unidos, desapareciendo poco a poco el primer nombre para llegar a ser nombrada solo como Teguise a mediados del siglo XVI, cuando está como señor absoluto de Lanzarote Don Agustín de Herrera y Rojas, el primer Marqués de Lanzarote, título dado por Felipe II, en honor a sus hazañas en el continente africano y sus arduas defensas de la isla contra los piratas berberiscos, uno de los cuales el pirata Calafat, en 1569 se llevó la imagen de la patrona de Teguise “Nuestra Señora de Guadalupe” a Marruecos de donde fue rescatada su cabeza por Doña Francisca de Ayala que la trajo a Sevilla y el yerno del Marqués, el genealogista sevillano Gonzalo Argoste de Molina mandó hacer a proporción su cuerpo y de nuevo la devolvió a su templo en esta Villa.

Tenemos pues otra particularidad en Teguise, celebramos las fiestas del Carmen y no las de su patrona que siempre ha sido muy venerada, de tal manera que su nombre Guadalupe lo levan con orgullo muchas de nuestras paisanas.

Las fiestas del Carmen son las primeras del verano después de celebrar la entrada del solsticio en el día de San Juan, dándonos nuestro primer baño en la playa, no sin antes haber saltado en las “fogaleras” la víspera de ese día.

Posteriormente teníamos la vendimia con la fiesta de la Magdalena en Masdache, mas tarde había que ir a los “sanguineles” y por último a la gente de la Villa nos quedaba lo mejor, la playa, la Caleta de Famara, en septiembre, y Nuestra Señora de Guadalupe se quedaba sin fiestas, todo lo más una “función”.

No quiero dejar pasar la ocasión sin hablar de la Caleta de Famara, esa aldea de marineros que para mí, que siempre estuve viviendo “a caballo”, mejor “a barco” entre Sevilla y Lanzarote, era mi lugar favorito de referencia.

Un lugar paradisíaco con sus dunas hasta las casas, un litoral bellísimo. De niño lo contaba en la Península y no me lo creían hasta tal punto que un cura me penó por decir que allí nos desayunábamos con erizos de mar.

Da pena verla ahora “machacada”, contaminada, sólo el horizonte de la Bahía de Penedo nos devuelve la imagen de antes.

Sé que hay en proyecto un plan de embellecimiento y recuperación de este maravilloso lugar. Espero con gran ilusión que esta obra se lleve a cabo y la Caleta vuelva en parte a ser lo que era.

Pero estamos en Teguise, en LA GRAN ALDEA de donde nos sentimos tan orgullosos de haber nacido, ¡qué cantidad de personajes han crecido a la sombra del Castillo de Santa Bárbara, en el volcán de Guanapay!.

Tenemos a Don José Clavijo y Fajardo, nacido en 1726, exitus 1806, es para muchos autores el padre del periodismo de opinión, creador del “El Pensador”, la voz crítica en Madrid hace dos siglos. Famoso en el mundo por un lió amoroso sobre el que escribieron varios literatos universales, entre ellos el alemán Goethe.

Como no nombrar a Don José Feo de Armas y Bethencourt, cuyo padre Don Tomás construyó en el siglo XVIII este palacio donde nos encontramos.

Fue un militar prestigioso, de una formación liberal que rompía con el antiguo régimen, ferviente admirador de la constitución de 1812, la famosa “Pepa” que se hizo en Cádiz, su primer hecho glorioso fue su actuación al frente del Castillo de San Andrés en la defensa de Santa Cruz de Tenerife el 25 de Julio de 1797 ante el ataque del Almirante inglés Nelson.

Posteriormente durante la guerra de la Independencia fue vocal de la Junta Suprema de Canarias en 1808 que residía en La Laguna, siendo su presidente el Marqués de Villanueva del Prado, el cual de paso para Sevilla en 1810, a las Cortes Generales tuvo el honor de alojar en este palacio.

Todavía recuerdo su retrato colgado de estas paredes, cuando Doña Catalina Ferrer nos dejaba entrar en su sala y nos parecía que siempre nos estaba mirando.

¡Qué pena que este cuadro haya desaparecido cuando esta casa estuvo en manos del aventurero danés Neihl Prant!

Pero seguimos con nuestro célebre personaje que se vio envuelto en la famosa “GUERRA CHICA” de Lanzarote, folclóricamente escrita por Álvarez Rixo en la historia del Puerto del Arrecife y posteriormente mal divulgada por Agustín de la Hoz.

El hecho fue que a consecuencia de haber sido nombrado con nepotismo Don Lorenzo Bartolomé Guerra, hijo del Mayor Guerra de San Bartolomé, Gobernador de las Armas de Lanzarote, cesaron a Don José Feo. Recordar que después del asalto del Castillo de San Gabriel, por el puente de las Bolas, hubo un muerto y dos heridos, de ahí el nombre de “GUERRA CHICA”, pero los desórdenes fueron muchos. Posteriormente hubo un largo proceso del cual Don José salió incólume y más tarde fue nombrado Gobernador de las Armas durante el trienio liberal de 1820 a 1823, falleciendo años más tarde, en su cortijo de Testeina, en Masdache.

En la época en que vivió Don José tuvo lugar en Lanzarote unos cambios socio-económicos importantes que van a cambiar la historia de Teguise en relación a su capitalidad de Lanzarote.

A finales del siglo XVIII comienza un relanzamiento económico de la isla, aparece los cultivos de la vid, “ahoyando” las cenizas volcánicas que habían cubierto la mitad de la isla en el periodo de 1730 a 1736 y la clase pudiente, poseedora de fincas en el volcán, comienzan a tener beneficios anuales, cosa que antes era difícil con los cereales y legumbres, dado el régimen de lluvias tan irregular del que goza Lanzarote.

Pero eso no es todo se descubre que hay una planta en la isla que crece en los peores terrenos, y que una vez quemada sus cenizas tienen gran cantidad de “sosa”, la cual se utiliza de manera primordial en la fabrica del vidrio y de jabones. Es la barrilla.

Esto da lugar a que las clases pudientes sobre todo de la Villa acumulen un capital importante y se nota en sus casas y en la educación de sus hijos a los que incluso llegan a mandar al extranjero.

Desgraciadamente este “maná” no fue para todos y las clases más desfavorecidas siguieron pasando penurias y así en 1811 eran tantas las desgracias que en enero de 1812 se crea una Comisión de Abastos en esta Villa, capital de Lanzarote para socorrer a los más necesitados.

Pero sin embargo por otra parte las mismas clases adineradas han ido desarrollando y creciendo el Puerto de Arrecife, con la creación de “destilas” para fabricar aguardientes que conjuntamente con la exportación de barrilla dan pingües beneficios.

De esta clase dominante de la Villa algunos se trasladan a principios del siglo XIX a vivir en el Puerto y otros residencian sus casas comerciales.

El puerto del Arrecife se desarrolla con rapidez, atrae a gentes de otras islas y naciones (malteses, genoveses, portugueses, franceses y anglosajones), y así es como la Villa a la vez que desarrolla al Puerto de Arrecife, llega a perder su capitalidad.

Comienza al pasar el Gobierno Militar al Puerto en 1835 y precisamente siendo Gobernador de Lanzarote, Don Víctor Feo, natural de Teguise e hijo de Don José Feo.

En 1839 se nombra a Arrecife cabeza de distrito electoral. El 8 de Noviembre de 1847 da una orden el Gobierno de Su Majestad trasladando el juzgado de la Villa de Teguise al Puerto, convirtiéndolo en cabeza de partido judicial, perdiendo de hecho la Villa su capitalidad que se confirma por decreto en 1852.

Pero no por ello la Villa dejó de ser la Villa, aunque el Puerto fuera la capital “como dice la canción”, siguió siendo un maná de cultura y de hombres ilustres como el Doctor Don Alfonso Spinola que como una gran cantidad de conejeros tuvo que emigrar a América, ante la miseria de su isla, que no daba para mucho, sin embargo eso lo hizo universal y ejemplo de virtudes en el Uruguay.

De la Villa ya en el siglo anterior, el XVIII, habían salido emigrantes que dejarían huellas como los fundadores de San Antonio de Tejas en 1718. uno de sus descendientes José Rodríguez en 1836 fue el único superviviente del Fuerte del Álamo, atacado por el ejercito mejicano del General Santana y así consta en una placa conmemorativa, en dicho lugar.

También de la familia Calleros hubo ilustres emigrantes en el Uruguay en el siglo XVIII el primer presidente uruguayo fue Francisco Calleros de la tercera generación.

Teguise siguió dando lo mejor de sus hijos para América, educadores como Don Melquíades Spinola, escultores como Don Francisco Spinola Bethencourt y otro médico Don Vicente Cabrera Pérez.

Otros nacieron en la Villa para desde muy jóvenes salir fuera a terminar su formación y llegar con el tiempo a ser grandes hombres como Don José Betancort Cabrera, nuestro admirado “Ángel Guerra”, un ilustre literato y político que aunque vivió en Madrid durante mucho tiempo, fue diputado por Lanzarote y la mayor parte de lo que escribió es rememorando su tierra. Nunca podremos olvidar su novela “LA LAPA” o su cuento, mi favorito, que sitúa en la playa de Famara titulo “AL JALLO”.

Y así pasaron los años sin que la cultura y la educación haya faltado de la Villa, como no nombrar la gran afición al teatro de su gente. Aquí se monto el primer teatro de la provincia de Las Palmas en 1825, el tercero de Canarias habiendo sido fundado el primero sólo dos años antes en el puerto de la Cruz Tenerife.

Don Francisco Spinola Gómez dio innumerables días de gloria al teatro de Teguise y sus hijas Doña Manuela y Doña Esperanza mantuvieron y crearon una verdadera escuela de escenificación que perdura hasta nuestros días.

No podemos dejar de mencionar a nuestro inolvidable Leandro Perdomo, sus cuentos y ensayos es de lo mejor que se puede leer en Canarias.

Podríamos seguir nombrando a tantas personas de la Villa que se desvivieron y se desviven por la música, el folclore, la artesanía, etc… y así debe seguir pues la cultura es un bien que nadie te lo puede quitar vengan las crisis que vengan, ahora que tanto se habla de la crisis turística.

No quisiera terminar sin hablar de alguien que para la Villa en mi modesto entender ha sido una persona primordial, Don Dimas Martín Martín, que como bien dijo Don Francisco Hernández Delgado, nuestro querido Paco, cronista Oficial de esta Villa, siempre habrá un antes y un después de Don Dimas en la historia de Teguise.

Sus planes socio-culturales, la recuperación estética y arquitectura que se inicio bajo su mandato, con otras muchas obras que se han realizado en la Villa han significado que este pueblo sea un punto de referencia especial en las Islas Canarias.

Aunque sea a manera de anecdotario no puedo dejar pasar sin mencionar, su brillante idea del mercadillo en Teguise los domingos, en un horario reducido de 10 de la mañana a 2 y media de la tarde, que trae a este pueblo un río de gente, como antes venían a por agua, a esa perdida Mareta tan en el recuerdo de las pasadas generaciones.

Este mercadillo me parece perfecto, sólo 4 horas y media llenas de bullicio en esta Villa, donde en otros muchos momentos “se oye el silencio”.

Siguiendo en anécdotas les puedo decir que estando en Miami hace tres años, hojeando una revista americana me encontré un artículo sobre los 6 mercadillos más famosos del mundo y allí estaba el de Teguise, junto a uno de Méjico, otro de Tailandia y tres más.

Es de buen nacido el ser agradecido y yo no puedo menos de levantar un recuerdo cariñoso y sincero por un hombre que en este momento está pasando por un mal trance.

A los políticos que tanto le han vituperado se les podía aplicar lo que les dijo Cristo a escribas y fariseos, en el evangelio según San Juan “EL QUE ESTÉ LIBRE DE PECADO QUE TIRE LA PRIMERA PIERDRA”.

Y ya termino porque la paciencia de ustedes quizás también se pudiera agotar, pero es que la Villa es mucha Villa y podría estar glosándola horas y horas.

¡¡VIVA LA VIRGEN DEL CARMEN
VIVAN SUS FIESTAS!!

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