La casa urbana

Fuente: Lanzarote y su patrimonio artístico
Por Juan Sebastián López GarcíaCasa Castillo

La mayoría de los núcleos de Lanzarote tuvo una escasa agrupación de cons­trucciones, lo que antes se decía “arruadas”, hecho que se traduce en la localiza­ción en zonas muy concretas de las viviendas con características más o menos urbanas. Históricamente se podría decir que son exclusivas de Teguise, ya que el desarrollo y concentración de otras localidades es más tardío, como sucede con Arrecife.

La diferenciación social de la casa urbana no se realiza por el número de plantas, como suele ocurrir en las demás islas, “sino por sus dimensiones, la complejidad de espacios agrupados, la mayor presencia de carpinterías labra­das, la cantería”, según afirmaciones de Martín Rodríguez. En Teguise predo­minan las casas en arrimo, caracterizadas por sus fachadas alineadas en la ca­lle y el desarrollo en torno al patio, presentando una complejidad de acorde con su condición socio-económico. Una casa teguiseña notable es la de los Espínola, la cual constituye uno de los ejemplos más conocidos de la arqui­tectura doméstica de Lanzarote por el hecho de ser visitable desde hace años.

Uno de sus rasgos más destacados es su situación en el espacio preferencial de la Plaza principal de la Villa de Teguise, teniendo por tanto una de las ubi­caciones privilegiadas de la antigua capital, aunque también destaca por que­dar su fachada exenta entre la calle Nueva, al norte, y la calle Notas, al sur. Se la considera el mejor exponente de las viviendas conservadas en Teguise. La vivienda se realiza en el siglo XVIII, entre 1730 y 1780, por Tomás Feo Peraza. Hijo suyo y de María de la Candelaria Armas fue José Feo de Armas, quien protagonizó la revuelta de 1810 contra Bartolomé Lorenzo Guerra y Perdomo (el “Mayor Guerra”), por sucesivas herencias llega a Adelina Feo Curbelo en 1881, quien al esposarse con Ángel Spínola Cancio, vincula la casa con el apellido con el que actualmente es conocida. Vendida por la fami­lia en la década de los años setenta, actualmente es propiedad del Ayunta­miento de la Villa de Teguise, dedicada a uso cultural. La casa es la mayor de las situadas en Teguise, con un desarrollo horizontal, ya que es del tipo terre­ra. Su fachada, a pesar de ser de planta baja, es de gran elegancia, con la puerta resaltada por marcos de piedrplaza-san-miguel-1a molinera y escalinata de acceso, como otras casas principales de la Villa. Las ventanas se distribuyen en grupos de tres en cada lado y todas con idéntico tratamiento, se caracterizan por sus ho­jas ciegas, con postigos abatibles, antepechos con decoración de cojinetes y parte superior acristalada. El remate es con pretil del que sobresale una corni­sa con poco vuelo. El zaguán conduce hasta la galería cerrada con ventanas que rodea parcialmente el patio principal y hacia la que recaen los accesos de los salones de la fachada principal y la capilla que se encuentra en el fondo del lado izquierdo de la entrada. Un patio es el elemento central del inmue­ble, con aljibe que presenta su brocal. Lateralmente se encuentra otro de ma­yor tamaño, aunque menos importante y con carácter de servicio con acceso directo al exterior por la calle Notas, funcionando a manera de los traspatios o patios secundarios de otros edificios. De las diferentes dependencias de la vivienda destaca en la crujía lateral hacia la calle Nueva un dormitorio con una troja cerrada con celosías. Entre los elementos y detalles de la casa desta­can las pilas empotradas, una bellísima alacena decorada con motivos barro­cos y la gran chimenea de la cocina.

En la antigua capital destacan otras construcciones del siglo XVIII, como las casas Torres, Espínola o la “Casa Cuartel”, que posee el único balcón hacia la calle en la trama urbana de Teguise, escasez que lo convierte en una rareza de la arquitectura lanzaroteña; es del tipo cubierto y posee una decoración muy senci­lla. Otro ejemplo destacado, entre los tantos de la Villa, es la Casa Herrera y Ro­jas, de dos plantas, con sus curiosas iniciales (A.H.M.), que se han interpretado como “Agustín Herrera, marqués” y espirales que decoran en cantería cada lado de los ángulos superiores de la puerta principal.

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